Los países del
G8 arman a violadores de derechos humanos
A Catalogue of Failures: G8 Arms Exports and Human Rights
Violations, publicado hoy por Amnistía Internacional
Mientras los jefes de Estado de los países
del G8 se preparan para su cumbre de Evian-les-Bains, Amnistía
Internacional revela en un nuevo informe publicado hoy, 19 de mayo
de 2003, que a pesar de haber garantizado lo contrario, los gobiernos
de estos países están armando a algunos de los peores
autores de abusos contra los derechos humanos del mundo.
La organización muestra en su informe,
cómo la tecnología militar y de seguridad de las naciones
más poderosas del mundo continúa sorteando las inadecuadas
medidas de control existentes hasta caer en manos de regímenes
que cometen abusos contra los derechos humanos.
Al menos dos tercios de todas las transferencias
mundiales de armas realizadas entre 1997 y 2001 partieron de cinco
de los miembros del G8: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido
y Alemania.
Estos países, así como otros miembros
del G8 (Italia y Canadá), tienen distintas leyes que obligan
a solicitar una autorización para realizar exportaciones
militares. Japón las prohíbe oficialmente. Sin embargo,
el informe de Amnistía Internacional muestra en cada caso
cómo estas medidas de control han sido ineficaces o se han
eludido. Por ejemplo:
En el 2000, Francia suministró munición
para armas pequeñas a Senegal. A lo largo de la década
de 1990, Amnistía Internacional había documentado
abusos contra los derechos humanos cometidos en Senegal con este
tipo de armas, entre ellos muertes de civiles por disparos de las
fuerzas de seguridad. En enero de 2001, un estudiante resultó
muerto a causa de un disparo en el curso de unos enfrentamientos
entre manifestantes y la policía que estallaron cerca de
la Universidad de Dakar. El gobierno francés debía
haber previsto que las transferencias de tales armas podían
facilitar la comisión de abusos contra los derechos humanos
en Senegal.
En julio de 2002, el Reino Unido autorizó
la transferencia de sistemas de visualización frontal, o
HUD (Head-Up Display) a Estados Unidos, donde iban a incorporarse
a aviones de combate F-16 destinados a Israel. Los sistemas HUD
permiten a los pilotos ver la información sobre los objetivos
y las armas sin tener que mirar a instrumentos distintos. Ese mismo
mes, Israel utilizó F-16 para lanzar una bomba de una tonelada
sobre la ciudad de Gaza, matando a 17 personas e hiriendo a 70.
Las medidas de control del Reino Unido no habrían permitido
el envío de este material directamente a Israel. No obstante,
sí permiten hacerlo a través de un destino intermedio.
También se han utilizado en F-13 estadounidenses transferidos
a Israel componentes informáticos canadienses.
Estados Unidos ha suministrado ametralladoras y
fusiles militares a las fuerzas armadas colombianas a pesar de que
se utilizan persistentemente para facilitar la comisión de
violaciones de derechos humanos. Durante 2001, más de 4.000
civiles colombianos fueron víctimas de homicidios políticos,
cometidos en su mayor parte por grupos paramilitares que contaban
con el apoyo de las fuerzas armadas.
En el informe de Amnistía Internacional se
demuestra también lo siguiente:
- cómo los traficantes y agentes de transferencias de armas
que actúan en la mayoría de los países del
G8 pueden armar a autores de abusos contra los derechos humanos
con sólo realizar su actividad en "terceros países"
donde las medidas de control son menos estrictas.
- cómo la mayoría de los gobiernos
del G8 no tienen leyes que impidan la exportación de material
de seguridad a fuerzas de seguridad extranjeras que se sabe que
hacen uso indebido de instrumentos legítimos para infligir
torturas o malos tratos o que suspendan el uso de material del estilo
de las armas de electrochoque hasta que se conozcan perfectamente
sus efectos.
- cómo, con la excusa de la "confidencialidad
comercial", se deja de proporcionar a los legisladores, los
medios de comunicación y los ciudadanos en general, información
significativa y oportuna sobre las decisiones relativas a la exportación
de armas, menoscabando así el examen parlamentario del comercio
de armas y la rendición pública de cuentas en relación
con él.
Amnistía Internacional pide a la comunidad
internacional que se establezca un tratado internacional sobre el
comercio de armas para reforzar y armonizar las medidas nacionales
de control y acabar con las transferencias de armas a autores de
abusos contra los derechos humanos.
El coordinador del trabajo de Amnistía Internacional
sobre el control de armas, Brian Wood, ha manifestado: "Una
lección que el G8 debe aprender del conflicto de Irak es
que no se puede permitir que la comunidad internacional suministre
armas a quienes cometen violaciones graves de derechos humanos,
envalentonándolos y recompensándolos así para
que actúen con impunidad".
A la luz de los informes del inspector de la ONU,
Amnistía Internacional pide a los gobiernos de Alemania,
Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y China que publiquen
la lista de empresas que suministraron tecnología a Irak
para sus programas de armas químicas, biológicas y
de otras clases.
Información
general
1. Amnistía Internacional se opone a la
transferencia de material, tecnología y expertos militares
de seguridad o policiales si existen razones para pensar que pueden
contribuir a que se cometan violaciones de derechos humanos en el
país receptor. La organización ha pedido constantemente
a los gobiernos del G8 que respeten este principio, que siempre
han reconocido pero nunca han aplicado plenamente.
2. Han hecho las promesas siguientes:
Hace casi 10 años, Estados Unidos, Canadá,
Francia, Alemania, Italia, Rusia y el Reino Unido firmaron, junto
con otros Estados participantes de la Organización para
la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), los Principios
Reguladores de las Transferencias de Armas Convencionales, que
obligan a los Estados participantes a evitar las transferencias
de armas si cabe la posibilidad de que se utilicen para violar
o suprimir derechos humanos y libertades fundamentales.
En 1998, Francia, Alemania, Italia y el Reino
Unido, se comprometieron, como miembros de la Unión Europea,
a cumplir el Código de conducta de la Unión Europea
en materia de exportación de armas. Canadá, Estados
Unidos y otros Estados han manifestado su apoyo al Código.
Este, aunque deja la decisión final sobre las exportaciones
en manos de los gobiernos, establece que no se deben exportar
armas a países donde se corra claramente el riesgo de que
se utilicen para ejercer represión interna o donde se hayan
cometido violaciones graves de derechos humanos.
3. La cumbre del G8 se celebrará en Evian-les-Bains,
Francia, del 1 al 3 de junio de 2003.
Puedes consultar el informe completo en inglés
en web.amnesty.org/library/Index/ENGIOR300032003
Más información: Gabinete de prensa
de la Sección Española de Amnistía Internacional,
Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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