China: La comunidad internacional
debe oponerse al intento de presentar a los activistas políticos
pacíficos
como "terroristas"
La publicación esta semana por parte de China de una lista
de "terroristas" de etnia uigur en el extranjero y su petición
para que sean detenidos y extraditados parece ser un nuevo intento
de obstaculizar las actividades políticas de los uigures
fuera de China y conseguir apoyo internacional para su actual campaña
de represión en la Región Autónoma Uigur del
Sin-kiang, ha afirmado hoy, 19 de diciembre, Amnistía Internacional.
En el documento oficial publicado por el
Ministerio de Seguridad Pública de China el lunes 15 se señalaban cuatro
grupos uigures como "organizaciones terroristas", entre ellos el
Congreso Mundial de Jóvenes Uigures y el Centro de Información
de Turquestán Oriental. Ambos son grupos políticos
con sede en Alemania que dan a conocer informes sobre los abusos
que actualmente sufren los uigures en China y defienden la autodeterminación
o la independencia para la región.
En el documento se nombra también a once personas como presuntos "terroristas",
incluidos los presidentes de las dos organizaciones indicadas anteriormente.
Todos ellos viven en el extranjero, y las autoridades chinas han pedido a los
demás Estados que los detengan y los extraditen a China.
"Éste parece ser un nuevo intento de silenciar las voces
de los activistas uigures en el extranjero calificando sus actividades
políticas de 'terrorismo', ha dicho Amnistía Internacional.
La lista ha sido publicada en medio de una
nueva campaña
de seguridad de cien días de duración en la Región
Autónoma Uigur del Sin-kiang en el marco de la actual represión
del gobierno de las "actividades separatistas étnicas" en
esta región. Las autoridades continúan haciendo poca
o ninguna distinción entre la oposición violenta
y el ejercicio pacífico del derecho a la libertad de expresión,
asociación y religión. China considera que cualquier
petición de mayor autonomía o de independencia es "separatismo étnico",
tipificado como delito contra la seguridad del Estado por las leyes
chinas.
Desde mediados de los noventa han sido ejecutados
varios cientos de uigures acusados de participar en estas actividades,
miles más
han sido detenidos, encarcelados tras juicios sin garantías
y torturados. Además, cada vez son más las restricciones
sobre los religiosos islámicos y la práctica del
islam en la región.
"Meter en el mismo saco actos pacíficos de protesta y actos
de 'terrorismo' es un claro intento de las autoridades chinas de
conseguir el apoyo internacional a sus esfuerzos para suprimir
brutalmente todas las formas de disidencia en el Sin-kiang", ha
dicho Amnistía Internacional.
La llamada a la cooperación internacional para detener
a los disidentes uigures en el extranjero se produce tras los intentos
realizados en los últimos años por China para presionar
a los países vecinos a fin de que devuelvan a los uigures
acusados de actividades "separatistas" o "terroristas". Varios
uigures han sido devueltos desde diversos países, como Nepal,
Pakistán y otros países de Asia Central. Algunos
de ellos habían sido reconocidos como refugiados.
En octubre, los medios de comunicación oficiales chinos
informaron de la ejecución de Shaheer Ali, independentista
uigur devuelto a China desde Nepal el año pasado que había
sido declarado culpable, en un juicio al parecer sin garantías,
de diversos delitos, entre ellos "separatismo" y "organizar y dirigir
una organización terrorista". El Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados lo había reconocido
como refugiado en Nepal y Shaheer Ali estaba esperando su reasentamiento
en un tercer país.
Shaheer Ali fue acusado de dirigir el Partido
Islámico
de Alá del Turquestán Oriental, conocido también
como Partido Islámico del Turquestán Oriental o Movimiento
Islámico del Turquestán Oriental, este último
clasificado como organización "terrorista" por Estados Unidos
y la ONU el año pasado a petición de China, y también
incluido en la lista publicada el lunes.
Entre otras acusaciones, las autoridades
chinas han relacionado a este grupo con el incidente de Gulja
(Yining) del 5 de febrero de 1997. La versión oficial de este incidente fue de "graves
disturbios durante los cuales los terroristas gritaron consignas
en favor de la creación de un reino islámico", pero
los informes de numerosos testigos independientes indican que el
incidente en realidad fue una manifestación pacífica
de los habitantes de la localidad que pedían igualdad de
trato para los uigures. El acto degeneró en violencia cuando
las fuerzas de seguridad dispararon contra la multitud intentando
dispersar a los manifestantes. Tras los hechos hubo decenas de
personas detenidas, muchas de ellas torturadas y maltratadas. Una
de las torturas consistía en mojar al detenido con agua
helada, lo cual provocó graves casos de congelación.
Si bien Amnistía Internacional no discute que algunos grupos
o individuos uigures puedan haber sido responsables de actos delictivos,
incluidos actos de violencia, la organización pide a los
Estados que traten las peticiones de extradición de China
con extrema precaución y se aseguren de estudiar cuidadosamente
el fundamento de estas peticiones.
"Incluso cuando las peticiones de extradición tienen fundamento,
el peligro de sufrir torturas y ser ejecutados al que se exponen
los uigures partidarios de la independencia en China supone que
ninguno debería ser devuelto contra su voluntad", ha dicho
Amnistía Internacional.
Este mismo mes, Amnistía Internacional publicó una
acción urgente en respuesta a los informes según
los cuales las autoridades estadounidense y chinas discutían
discretamente la devolución de uigures actualmente retenidos
en la base naval estadounidense de Guantánamo, al parecer
tomados bajo custodia en Afganistán a finales de 2001. La
organización reitera sus llamamientos para que Estados Unidos
no devuelva a los uigures a China.
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