Estados Unidos:
Los tribunales federales ponen en entredicho las políticas de detención de la administración
Ayer 18 de diciembre, dos tribunales de apelación federales
dictaron sendos fallos que ponen en entredicho de forma significativa
la detención por parte del gobierno estadounidense de los
llamados "combatientes enemigos" sin cargos ni juicio y sin acceso
a abogados ni familiares. Estas decisiones afirman principios básicos
de justicia que el gobierno estadounidense no debe pasar por alto.
La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito
decidió en
el caso de Jose Padilla que el gobierno estadounidense no tenía
autoridad constitucional para detener a un ciudadano estadounidense
como "combatiente enemigo" en suelo estadounidense fuera de una
zona de combate. El ejecutivo -sostiene la corte- sólo puede
tomar esta decisión con la autorización de una ley
del Congreso, pues las actuales leyes prohíben expresamente
este tipo de detenciones.
Ese mismo día, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito
falló en el caso de un extranjero detenido en Guantánamo
que el gobierno estadounidense no tenía poderes ilimitados
para encarcelar a nadie, incluido un ciudadano extranjero, en territorio "bajo
el control de Estados Unidos" sin que el detenido pueda recurrir
a los tribunales o acceder a asistencia letrada.
Jose Padilla, ciudadano estadounidense detenido
en Chicago en mayo de 2002 y posteriormente designado por el
presidente Bush como "combatiente enemigo" lleva bajo la custodia del ejército
en Carolina del Sur los últimos 18 meses, detenido en régimen
de incomunicación y sin juicio, sin poder ver a su abogado
ni a sus familiares. La Corte del Segundo Circuito falló que
debía ser liberado en 30 días o trasladado bajo custodia
civil, donde podría ser acusado de un delito común.
El tribunal afirmó: "en cualquier caso, Padilla tiene derecho
a las salvaguardias que la Constitución establece para el
resto de los ciudadanos".
La decisión del Segundo Circuito supone un importante control
al poder ilimitado que el ejecutivo afirma tener para detener a
ciudadanos estadounidenses en Estados Unidos como "combatientes
enemigos" en la "guerra contra el terrorismo". Amnistía
Internacional reitera su preocupación ante la posibilidad
de que la eliminación de Padilla del sistema de justicia
penal por parte del presidente haya sentado un peligroso precedente
que debilite todo el sistema de justicia estadounidense.
El fallo de la corte de apelaciones es una
afirmación de
los derechos que establecen las leyes, tanto las estadounidenses,
como las internacionales. Amnistía Internacional insta al
gobierno a que no lo recurra.
La decisión tomada ayer 18 de diciembre por el Noveno Circuito
tiene su origen en una apelación presentada en favor de
Falen Gherebi, ciudadano libio que lleva casi dos años detenido
en Guantánamo sin ningún tipo de procedimiento legal.
y es uno de los más de 650 extranjeros de unos 40 países
recluidos en la base naval estadounidense.
El Noveno Circuito mantuvo que los detenidos
en la base de Guantánamo
deben tener acceso a abogados y al sistema judicial estadounidense,
señalando que "es obligación del poder judicial garantizar
la conservación de nuestros valores constitucionales y evitar
que el ejecutivo pase por encima de los derechos de los ciudadanos
y los extranjeros", concluyendo que "la postura del gobierno es
incoherente con los principios fundamentales de la jurisprudencia
estadounidense, y plantea graves preocupaciones desde la perspectiva
del derecho internacional". Se trata de la primera corte de apelaciones
estadounidense que dicta una sentencia de este tipo en el caso
de los detenidos de Guantánamo. Actualmente está pendiente
la decisión de la Corte Suprema sobre un recurso presentado
en favor de otras personas recluidas en Guantánamo. Una
instancia de apelación más baja confirmó la
postura del gobierno de que los tribunales estadounidenses no tenían
jurisdicción sobre estos casos.
El hecho de que continúe habiendo personas detenidas en
Guantánamo es un escándalo de derechos humanos. El
Noveno Circuito ha añadido ahora su voz a las muchas que
en todo el mundo se han alzado contra esta negación fundamental
de la justicia y del Estado de derecho.
El ejecutivo no tiene que esperar a que la
Corte Suprema decida para actuar. El presidente Bush ha reiterado
el inquebrantable compromiso de su país con el Estado
de derecho. El Segundo y el Noveno Circuito le han dado otra
oportunidad para demostrarlo.
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