Guatemala: Es hora de
poner fin a la reacción violenta contra los derechos humanos
Londres.- El homicidio del padre José Maria
Ruiz Furlán el pasado domingo es uno de los muchos ejemplos
de la magnitud y urgencia de los retos que se le van a plantear
al nuevo gobierno el próximo año desde el punto de
vista de los derechos humanos, ha manifestado Amnistía Internacional
en vísperas de la última vuelta de las elecciones
presidenciales, que tendrá lugar el próximo 28 de
diciembre.
El respeto a los derechos humanos ha disminuido
durante el mandato del presidente Alfonso Portillo, y la impunidad
sigue siendo una
constante en el país.
“Es preciso incorporar el acuerdo de paz de 1996 y las recomendaciones
de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH)
al programa político del nuevo gobierno —ha señalado
Amnistía Internacional—. Si lo hace, el presidente
guatemalteco tendrá una oportunidad única de romper
con una historia de impunidad y violaciones de derechos humanos
que lleva más de 30 años ensombreciendo el país
y que lo ha convertido en “refugio” de violadores de
los derechos humanos.”
Entre las prioridades del nuevo gobierno ha de figurar la consolidación
del sistema de justicia mediante el establecimiento de la Comisión
para la Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos
de Seguridad, CICIACS), que se encargará de investigar
las estructuras paralelas de poder de Guatemala y sus actividades
ilegales y abusos, para garantizar así el enjuiciamiento
de los individuos implicados en violaciones de derechos humanos. Asimismo, el nuevo gobierno debe asegurarse
de que la reforma de los servicios de información se lleva a cabo por medio
de la recién establecida Secretaría de Asuntos Administrativos
y Seguridad de la Presidencia (SAAS), para garantizar así la
consolidación del control civil.
Durante 2003, la violencia política ha mostrado preocupantes
pautas que recuerdan la represión del sangriento y brutal
pasado de Guatemala. Se han perpetrado de manera sistemática
y generalizada actos de intimidación, amenazas de muerte
y ejecuciones extrajudiciales contra activistas políticos,
miembros del poder judicial, testigos de violaciones de derechos
humanos, abogados, periodistas y defensores de los derechos humanos,
y la impunidad ha sido la norma en la mayoría de los casos.
Además, a lo largo del año decenas de defensores
de los derechos humanos se han visto obligados a ocultarse y exiliarse.
"Ante la inminencia de las elecciones, es esencial que los
candidatos hagan todo lo posible para garantizar el cumplimiento
del pacto de no violencia firmado por todas las partes al comienzo
de la campaña electoral”, ha manifestado Amnistía
Internacional.
Asimismo, la organización ha señalado: “2004
será un año decisivo para Guatemala. El nuevo presidente
debe asumir el reto y la responsabilidad de aplicar un programa
constructivo en materia de derechos humanos a fin de combatir la
impunidad y garantizar de nuevo el respeto pleno del Estado de
derecho”.
Información general
El padre Ruiz murió el pasado 14 de diciembre, cuando cuatro
hombres armados lo asaltaron, pegándole varios tiros en
la cabeza, a la salida de la iglesia de Santo Cura de Ars, parroquia
de La Limonada, barrio de la ciudad de Guatemala. Su homicidio ha sido condenado por líderes
de la Iglesia, grupos de derechos humanos y miembros de la sociedad
civil.
Más información
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Internacional:
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