|

|
|
Grecia: Preocupación por los abusos contra los derechos
humanos que sufren los albaneses
Londres.- A Amnistía Internacional le preocupan
los malos tratos que de forma sistemática y persistente
sufren los albaneses cuando los policías y soldados griegos
sospechan que son inmigrantes indocumentados.
Shpetim Shabani, de 28 años y natural del distrito albanés
de Lushnja, fue detenido el 10 de noviembre en la ciudad griega
de Agrinio, a pesar de que asegura que estaba legalmente en el
país. En una declaración hecha el 12 de noviembre
a la policía aduanera de Albania, denunció que tres
agentes de policía griegos vestidos con uniformes de camuflaje
entraron en el bar donde él estaba tomando café,
le pidieron la documentación y después, delante de
todos los presentes, lo golpearon con sus armas y le dieron patadas
y puñetazos. A continuación lo llevaron a una comisaría,
donde lo detuvieron dos días antes de devolverlo a Albania.
Según los informes, tres días después aún
tenía hematomas y le dolía mucho el hombro izquierdo.
Otros dos hombres presentaron a la policía albanesa declaraciones
escritas en las que denunciaban malos tratos. Albert Prifti, del
distrito de Kucova, y Vetiak Mane, del distrito de Lushnja, denunciaron
que unos guardias de frontera o soldados encargados de tareas de
vigilancia fronteriza los golpearon tras detenerlos cuando trataban
de entrar clandestinamente en Grecia a pie. Otro joven, Lisian
Telhaj, también del distrito de Lushnja, que afirmó tener
un empleo legal en Atenas, dijo a los periodistas que a él
también lo había golpeado la policía tras
detenerlo cerca de la frontera greco-albanesa.
Estos incidentes se producen tras la trágica muerte de
Vullnet Bytyci por los disparos de un guardia de frontera griego
la noche del 23 de septiembre de 2003, cuando trataba de entrar
clandestinamente en Grecia a pie. Vullnet Bytyci, que no iba armado,
tenía 18 años y procedía del distrito albanés
de Has. Amnistía Internacional ya escribió sobre
el caso a las autoridades griegas. Según ha publicado la
prensa, el guardia fue arrestado, pero quedó en libertad
días después, acusado de “homicidio temerario”,
hasta que el caso se investigara. En la misma carta, Amnistía
Internacional planteó otros seis casos de ciudadanos albaneses
que denuncian haber sido brutalmente golpeados por guardias de
frontera tras su detención y que al parecer se produjeron
en la semana del 15 al 22 de septiembre del 2003. Uno de estos
casos es el de Gori Halili, albanés de 46 años y
procedente del distrito de Elbasan, que trabajaba en el pueblo
de Kalithea. Halili denunció que los guardias que vigilaban
la frontera greco-albanesa a la altura de Krystallopigi lo golpearon,
le dieron patadas y le robaron antes de devolverlo a Albania. Al
llegar a su país ingresó en un hospital, donde le
diagnosticaron rotura de bazo, órgano que tuvieron que extraerle.
Otro hombre, Rrahman Pashollari, que denunció un trato similar
tras su detención por los guardias de frontera, sufrió fractura
de costilla. Ha habido informes de al menos otros dos incidentes
más de este tipo en octubre y principios de noviembre.
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades griegas
que den instrucciones a los miembros de la policía y el
ejército que desempeñan funciones de vigilancia de
fronteras que limiten el uso de las armas de fuego a situaciones
que supongan una amenaza inminente de muerte o lesiones graves,
como disponen las normas internacionales. La organización
ha subrayado que tanto los tratados internacionales de derechos
humanos ratificados por Grecia como las leyes griegas prohíben
absolutamente la tortura y los malos tratos. La organización
pide que todos estos incidentes y denuncias de malos tratos se
investiguen sin demora de forma exhaustiva, que sus responsables
sean puestos a disposición judicial y que las víctimas
sean indemnizadas.
Más
información
» Gabinete de prensa de la Sección
Española de Amnistía Internacional:
91 310 12 77
» Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
|