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Amnistía Internacional
analiza la Política Exterior del Gobierno español
tras del 11 de septiembre
El gobierno español
ha contribuido a la consolidación de un mundo más
inseguro La organización califica de oportunidad perdida para los
derechos humanos la política del ejecutivo en dicho periodo
(Madrid). Amnistía Internacional (AI) señala
que "el gobierno español ha contribuido a la consolidación
de un mundo más inseguro, al mantener una política
sin objetivos claros ni coherencia en la defensa de los derechos
humanos". En el Informe Anual de Política Exterior
y Derechos Humanos del Gobierno español 2002-2003. Menos
derechos y más inseguridad en nombre de la "guerra
contra el terrorismo", que la organización presentó esta
mañana, se analiza la política exterior del ejecutivo
después del 11 de septiembre.
En este cuarto análisis sobre política exterior
que realiza AI, la organización se lamenta de "la oportunidad
perdida para la defensa de los derechos humanos por parte del gobierno
español", en un periodo en que este país ha
tenido un importante peso dentro del panorama internacional. El
informe arranca con los seis meses de Presidencia Española
de la UE, analiza también la presidencia del Comité de
Lucha contra el Terrorismo, y un periodo en el que España
es Miembro No Permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas; y refleja las principales preocupaciones de la Sección
Española de AI durante estos meses.
Política de doble rasero
En este informe, Amnistía Internacional expone con preocupación
cómo el excesivo énfasis de la política española
sobre cooperación internacional en los ámbitos de
seguridad, militar y defensa, y "lucha antiterrorista" ha
minado seriamente el cumplimiento de las obligaciones internacionales
de España en materia de derechos humanos. La tendencia a
poner el acento en el diálogo político y la cooperación
internacional entre países en nombre de la seguridad, parece
haber servido de pretexto para no pronunciarse con contundencia
sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por aquellos
gobiernos que se consideran aliados. Especialmente en los casos
de Estados Unidos y el Reino Unido, el Gobierno español
no ha expresado en ningún momento su disconformidad con
la aprobación de medidas "antiterroristas" que
violan derechos fundamentales.
En el caso de los detenidos bajo la custodia
de Estados Unidos en Guantánamo, Amnistía Internacional considera que
el Gobierno español no ha intervenido con determinación
ante las autoridades estadounidenses para asegurarse de que se
respetaban los derechos humanos del ciudadano español, Hamed
Abderraman Hamed y los otros detenidos indefinidamente sin cargos,
ni juicio y sin acceso a abogados o familiares.
El Gobierno español tampoco ha tenido palabras críticas
para la política de "mano firme contra el terrorismo" del
actual gobierno colombiano, e incluso ha llegado a un acuerdo de
cooperación militar y de defensa con Colombia, cuando el
Presidente Uribe no está dando los pasos necesarios para
garantizar la plena vigencia de derechos fundamentales en especial
el derecho a la vida, a la integridad física, y el derecho
de los civiles a no ser involucrados en la guerra, como refleja
su empeño en la creación de una milicia de un millón
de informantes en apoyo a las fuerzas armadas.
Para Amnistía Internacional, "la existencia de este
doble rasero por parte del Gobierno español a la hora de
condenar violaciones de derechos humanos, acaba necesariamente
menoscabando el sistema colectivo de seguridad que representa el
derecho internacional".
Incoherencia política
AI muestra su preocupación por las muestras de incoherencia
política por parte del Gobierno español. Aunque el
ejecutivo ha respaldado la puesta en marcha de la Corte Penal Internacional,
no ha sido claro en sus actuaciones ya que votó a favor
de la renovación de la resolución 1422 en el Consejo
de Seguridad que otorga inmunidad frente a la Corte Penal Internacional
a los ciudadanos de Estados que no son parte del Estatuto de Roma,
entre ellos Estados Unidos; y ha presentado un proyecto de ley
de cooperación con la Corte Penal Internacional, que pretende
eliminar el principio de justicia universal de la legislación
española.
El caso de Israel es, sin duda, significativo
en este sentido. España, contraviniendo los principios del Código
de Conducta de la Unión Europea, ha seguido vendiendo material
de defensa y doble uso a Israel (más de 14 millones de euros
en los últimos cinco años), a pesar de haber reconocido
la grave crisis de derechos humanos que caracteriza el conflicto
en Oriente Medio, y a pesar de no existir garantías suficientes
de que no será utilizado para cometer violaciones de los
derechos humanos.
Doble Moral
Amnistía Internacional constata la doble moral del Gobierno
español en relación con algunas de sus intervenciones.
El ejecutivo ha respaldado la intervención armada en Irak
desde los términos de la política de Estados Unidos
y el Reino Unido, mostrando indiferencia por el cumplimiento del
derecho internacional humanitario. A pesar de su retórica
de preocupación por los civiles iraquíes, en ningún
momento se opuso abiertamente al uso por parte de las fuerzas estadounidenses
y británicas de armas de efecto indiscriminado, como las
bombas racimo, sobre zonas densamente pobladas.
Pese a que España argumentó su apoyo a la guerra
contra Irak con las graves violaciones de derechos humanos contra
la población iraquí por parte del régimen
de Sadam Hussein, es especialmente irónico que se rechazaran
el 99% de las solicitudes de asilo de ciudadanos iraquíes
entre 1997 y 2001. Además durante y después del conflicto
ha apoyado a los países que, como el Reino Unido, han optado
por sacrificar los derechos de los solicitantes de asilo y refugio,
mediante el desarrollo de políticas especialmente duras.
Aspectos negativos de la acción exterior del Gobierno español
- Supeditó la defensa de los derechos humanos a
sus conveniencias políticas para avanzar en la "lucha
contra el terrorismo": ha apoyado las intervenciones armadas
en Afganistán y en Irak, no ha intervenido con decisión
ante el recorte de libertades acometido por el Reino Unido o Colombia,
ni ha condenado con firmeza suficiente el trato que da Estados
Unidos a los detenidos en Guantánamo sin cargos, ni juicio
y sin acceso a asistencia letrada o a sus familiares.
- Careció de objetivos claros y coherencia en materia
de derechos humanos, y no ha establecido ningún instrumento
que informe sobre los mismos, tal y como ya realizan otros países
de la UE.
- No fue firme en las relaciones con países con
graves violaciones de los derechos humanos. Como en el caso de
Israel, con la ocupación de Gaza y Cisjordania; o de Guinea
Ecuatorial, con quien no ha puesto en marcha mecanismos de presión.
- Dio la espalda al derecho internacional humanitario
durante las crisis de Afganistán e Irak, al no oponerse
a la utilización por parte de las fuerzas estadounidenses
y británicas de armas de efecto indiscriminado, al no propiciar
investigaciones imparciales sobre las muertes de civiles tras bombardeos
en zonas residenciales o en el caso de la muerte del periodista
español José Couso, que para AI pudo tratarse de
un crimen de guerra.
- No fue claro en el respaldo de
la Corte Penal Internacional y la lucha contra la impunidad.
- En materia de asilo ha puesto en peligro los derechos
de las personas que huyen de violaciones de derechos humanos
y persecución, al rechazar mayoritariamente las solicitudes
de asilo. El 95% de las solicitudes de asilo en 2002 fueron rechazadas.
- No ha avanzado en la puesta en práctica de medidas
eficaces para el control y la transparencia en el comercio de armas,
al facilitar información incompleta y con retraso al Parlamento,
además de seguir vendiendo armas a países como
Colombia o Israel.
- Se muestra indiferente a las recomendaciones
de las organizaciones no gubernamentales en materia de derechos
humanos.
Aspectos positivos de la acción exterior
del Gobierno
- Importante trabajo para la aprobación del Protocolo
Facultativo a la Convención contra la Tortura de Naciones
Unidas y la posterior firma por parte de España de este
instrumento.
- Firma del Protocolo núm. 13 del Convenio Europeo
para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades
Fundamentales que prohíbe la pena de muerte, incluso en
tiempos de guerra.
- Interés del Gobierno en los casos de los dos
españoles condenados a muerte, Pablo Ibar en Estado Unidos
y Nabil Manakli en Yemen.
- Activamente a favor de la eliminación de la pena
de muerte y la lucha contra la tortura en el 58º periodo de
sesiones de la Comisión de Derechos Humanos.
- Renovó la invitación
a los mecanismos y procedimientos especiales de derechos humanos
de la ONU, con
las visitas de los Relatores sobre la tortura y los derechos
humanos de los migrantes.
- No extraditó a ocho presuntos miembros de Al
Qaeda a Estados Unidos, ya que allí podrían ser
condenados a muerte o juzgados por tribunales militares.
- Esfuerzo diplomático realizado por el Gobierno
español tanto en Colombia como Israel y Territorios Ocupados
por mantener a flote las negociaciones de paz entre las partes
en conflicto.
- En el caso de Cuba fue contundente en su rechazo
a la represión dirigida por el Gobierno cubano contra la disidencia,
y la ejecución de tres personas. El PP, sin embargo, votó en
contra de una proposición no de ley que se oponía
al actual embargo impuesto por Estados Unidos.
Recomendaciones de Amnistía Internacional
- Elaboración de un plan global de derechos humanos
público, donde establezca las metas de su política
en este campo y que aplique tanto en sus relaciones bilaterales
como en foros multilaterales.
- Respete sus obligaciones contraídas
a través de instrumentos
internacionales de derechos humanos, e inste a los demás Estados
a que las medidas que adopten para "luchar contra el terrorismo" sean
de conformidad con el derecho internacional.
- Como miembro no permanente del Consejo de
Seguridad hasta finales del 2004, todavía está a
tiempo de establecer una clara apuesta por la defensa de los
derechos humanos
en su trabajo.
- Establezca una estrategia coherente de lucha contra
la tortura, tanto en las acciones desarrolladas en la relación
con terceros países,
como en la dimensión interna, asumiendo las recomendaciones de
Amnistía
Internacional y varios organismos internacionales para prevenir la tortura
en España.
- Apoye sin fisuras la integridad de
la Corte Penal Internacional, rechazando la firma de cualquier
acuerdo bilateral que otorgue
inmunidad a los ciudadanos de cualquier país frente
a su jurisdicción.
- Garantice que las personas que huyen de violaciones
de derechos humanos puedan pedir asilo y evite que se socaven
los derechos
fundamentales de los refugiados.
- Mayor transparencia en materia de comercio
de armas, aplicando escrupulosamente los principios del Código
de Conducta de la Unión Europea.
Más
información
» Gabinete de prensa de la Sección
Española de Amnistía Internacional:
91 310 12 77
» Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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