Angola: Los desalojos
forzados violan derechos humanos básicos
El gobierno de Angola debe poner fin a los desalojos
forzados masivos, ha manifestado hoy Amnistía Internacional
en un nuevo informe titulado Angola:
Mass forced evictions in Luanda - a call for a human rights-based
housing policy (Índice
AI: AFR 12/007/2003).
Más de 5.000 viviendas han sido demolidas
tras expulsar de ellas a sus habitantes en tres operaciones masivas
de desalojo
llevadas a cabo entre 2001 y 2003.
“Los desalojos de las zonas de Boavista, Soba Kapassa y
Benfica, en Luanda, fueron actos arbitrarios, llevados a cabo por
la policía a punta de pistola y sin la debida consulta o
notificación previa”, ha señalado Amnistía
Internacional.
Los desalojos forzados, como se conoce internacionalmente
a los desalojos llevados a cabo sin el debido proceso, violan
derechos
humanos. Constituyen un incumplimiento de las obligaciones contraídas
por Angola en virtud de tratados internacionales de derechos humanos
en los que es Estado Parte. Menoscaban el derecho a una vivienda
adecuada y suponen una intromisión arbitraria o ilegítima
en la intimidad, familia y hogar de las personas.
Durante la primera semana de desalojos llevados
a cabo en Boavista, dos personas murieron y muchas más resultaron heridas a
causa de disparos de la policía. Según informes,
los habitantes de las viviendas han dicho que durante estas operaciones
algunos de ellos fueron golpeados por miembros de la brigada de
desalojo y demolición del gobierno provincial. También
se informó de palizas en Benfica y Soba Kapassa.
Millares de personas desalojadas de Boavista
en 2001 estuvieron viviendo en simples tiendas de campaña hasta mediados de
2003, cuando cerca de la mitad de ellas fueron realojadas. La mayoría
de las desalojadas de Benfica fueron realojadas, pero muchas se
quedaron sin trabajo o sin poder ir a la escuela. Las de Soba Kapassa
no recibieron ninguna indemnización en absoluto.
En el informe de Amnistía Internacional se examinan los
desalojos de Luanda y la actual legislación angoleña
a la luz de las normas internacionales de derechos humanos en que
se reconoce el derecho a una vivienda adecuada y a no ser desalojado
a la fuerza. También se sugieren en él estrategias
para mejorar la protección contra los desalojos forzados
y garantizar el derecho a una vivienda adecuada.
Amnistía Internacional es consciente de los esfuerzos
del gobierno angoleño por atender las necesidades de millones
de habitantes de las ciudades que viven en asentamientos no planificados
y sin acceso adecuado a servicios como agua potable, instalaciones
sanitarias, escuelas y clínicas. No obstante, los desalojos
forzados que se llevan a cabo a fin de dejar terreno libre para
urbanizar o con cualquier otro propósito no constituyen
una solución al problema.
"El gobierno angoleño debe suspender de inmediato
los desalojos masivos hasta que se adopte una política global
de vivienda basada en los derechos humanos y se establezca un marco
jurídico que permita entablar recursos efectivos" ha
manifestado la organización.
Es esencial que las nuevas políticas y leyes se ajusten
plenamente a las normas internacionales de derechos humanos. Como
medida básica de protección contra los desalojos
forzados, el gobierno debe proceder de inmediato a conceder el
derecho de continuidad legal de ocupación a quienes no lo
tienen y, en cuanto sea posible, promulgar legislación para
impedir el desalojo forzado.
La ley debe garantizar que en los casos
en que los desalojos sean necesarios, se llevarán a cabo con todas las medidas
de protección jurídica y de otra índole y
siguiendo el debido proceso. El Estado debe proporcionar alojamiento
alternativo a quienes no puedan encontrarlo por sí mismos.
Más
información
» Gabinete de prensa de la Sección
Española de Amnistía Internacional:
91 310 12 77
» Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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