Estados Unidos: Más homicidios a manos del Estado el Día
de los Derechos Humanos
El 10 de diciembre de 1948, la comunidad internacional
adoptó una visión de un mundo libre de crueldad y
homicidios a manos del Estado. ¿Qué dice sobre la
actitud actual de Estados Unidos respecto a estas aspiraciones
el hecho de que sus autoridades estén dispuestas a conmemorar
el 55 aniversario de la Declaración Universal de Derechos
Humanos matando a dos personas más en sus cámaras
de ejecución?
Por desgracia, para los verdugos de Estados
Unidos esto es algo habitual. El año pasado, el presidente George W. Bush proclamó el
10 de diciembre Día de los Derechos Humanos en Estados Unidos.
Siete personas fueron ejecutadas esa semana, designada por el presidente
Bush Semana de los Derechos Humanos. Este año está previsto
que se ejecute a cuatro personas entre el 9 y el 11 de diciembre.
Estos homicidios premeditados arrojan una
sombra cada vez más
densa sobre Estados Unidos en un mundo cada vez más abolicionista.
Hoy día, 112 países han abolido la pena de muerte
en la ley o en la práctica. Los dirigentes políticos
estadounidenses deben promover la abolición en su país
también. Su actitud al no hacerlo se convierte en hipocresía
cuando esos mismos dirigentes proclaman a los Estados Unidos como
paladín mundial de los derechos humanos.
El 14 de enero de este año, el presidente Bush, que durante
los cinco años que fue gobernador de Texas autorizó 152
ejecuciones y que, como presidente, ha autorizado las primeras
ejecuciones federales desde 1963, hizo una declaración en
la que prometía que Estados Unidos "seguirá construyendo
una cultura de respeto a la vida". Ese mismo día, Estados
Unidos llevaba a cabo su primera ejecución del año,
y desde entonces ha llevado a cabo 64 más.
La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
recordando la Declaración Universal y otros instrumentos
internacionales de derechos humanos, ha subrayado repetidamente
que "la abolición de la pena de muerte contribuye a
realzar la dignidad humana y el desarrollo progresivo de los derechos
humanos".
Según su Estrategia de Seguridad Nacional, "Estados
Unidos defenderá las aspiraciones a la dignidad humana".
Esa Estrategia se publicó en septiembre de 2002, un mes
en el que Estados Unidos llevó a cabo siete ejecuciones.
En el nombre de la "seguridad", el presidente Bush ha
planteado la posibilidad de que se ejecute a ciudadanos extranjeros
concretos tras someterlos a juicios ante comisiones militares (órganos
ejecutivos, no tribunales independientes o imparciales) y sin derecho
a apelar ante tribunal alguno.
Estados Unidos ha violado una y otra vez
las salvaguardias y el derecho internacionales en su afán de aplicar la pena
de muerte, y ha ejecutado, entre otros, a menores, a deficientes
mentales, a personas que no habían contado con asistencia
letrada adecuada, a personas que podían ser inocentes y
a ciudadanos extranjeros a los que había negado sus derechos
consulares. No cabe duda de que esto ha socavado el respeto por
la vida humana y el respeto por el marco de normas y leyes internacionales
generado por la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Información general
Está previsto que Kevin Zimmerman
y Eddie Crawford sean ejecutados el 10 de diciembre en Texas
y Georgia, respectivamente.
Las ejecuciones de Billy Vickers y Bobby Hines se han fijado en
Texas para el 9 y el 11 de diciembre, respectivamente.
Kevin Zimmerman se enfrenta a la ejecución por un asesinato
que no parece tener la categoría de delito punible con la
muerte, con pruebas que indican que su deficiencia mental le hace
incapaz de adaptar su conducta a lo establecido por la ley. Además,
su abogado ha impugnado el proceso de aplicación de la inyección
letal en Texas (utilizado para matar a 313 personas desde 1982)
alegando que una de las sustancias químicas que el estado
utilizará para dar muerte a su cliente puede enmascarar
el sufrimiento. Según una nueva ley, se ha prohibido el
uso de esa misma sustancia en Texas para aplicar la eutanasia a
perros y gatos.
Los abogados de Eddie Crawford han pedido
una suspensión
de la ejecución para dar tiempo a que las pruebas reunidas
en su caso puedan ser sometidas a un análisis de ADN. Eddie
Crawford es un veterano de Vietnam que regresó de la guerra
convertido en alcohólico y sufriendo un trastorno de estrés
postraumático. Fue declarado culpable del asesinato de su
sobrina.
Bobby Hines puede sufrir retraso mental.
Actualmente no existe ningún procedimiento para garantizar el cumplimiento de
la resolución adoptada por la Corte Suprema de Estados Unidos
el año pasado, según la cual la ejecución
de personas que sufran retraso mental viola la prohibición
constitucional relativa a la aplicación de penas "crueles
e insólitas".
Un total de 885 hombres y mujeres han sido
ejecutados en Estados Unidos desde que el país reanudó los homicidios judiciales
en 1977, después de que la Corte Suprema levantara la suspensión
que se había dictado sobre las ejecuciones.
Si desean más información, consulten (en ingles)
USA:
A lethal ideology: More state killing on Human Rights Day as 900th
execution looms
Más información
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional:
Telf: 91 310 12 77
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