Estados Unidos: La ejecución
de delincuentes menores es inmoral e ilegal
Estados Unidos
continúa desafiando a las Naciones Unidas y desdeñando
el
derecho internacional en su determinación de aplicar la pena
de muerte a los
niños, ha dicho hoy Amnistía Internacional, al publicar
dos nuevos informes
sobre la ejecución de personas que eran menores de 18 años
al delinquir.
«Dos terceras
partes de las ejecuciones conocidas de delincuentes menores de
edad en la pasada década se llevaron a cabo en Estados Unidos»,
dice la
organización. «Es evidente que Estados Unidos es el
principal perpetrador
mundial de esta violación de los derechos humanos, condenada
universalmente.»
En el reciente
discurso sobre Iraq pronunciado ante la Asamblea General de
las Naciones Unidas, George Bush habló de «tratados
vulnerados», de
resoluciones de la ONU «subvertidas unilateralmente»
y del deseo de Estados
Unidos de que la ONU fuera «efectiva, y respetada, y exitosa».
«La ejecución de delincuentes menores de edad vulnera
igualmente tratados y
resoluciones, y socava el respeto por las Naciones Unidas y el derecho
internacional», dice Amnistía Internacional.
Uno de los dos
informes de Amnistía Internacional se ocupa de Estados
Unidos, y fue elaborado a raíz de un reciente fallo de la
Corte Suprema del
país, según el cual la ejecución de personas
que sufren retraso mental viola
la prohibición constitucional de aplicar castigos «crueles
e inusuales».
En el caso Atkins v Virginia, la Corte resolvió que «las
normas de decencia»
de Estados Unidos habían evolucionado hasta el punto de existir
un «consenso
nacional» contra tales ejecuciones.
«Si el
razonamiento de la Corte Suprema en el caso Atkins se aplica a la
ejecución de delincuentes menores de edad, se llega a la
conclusión de que
tal aplicación de la pena de muerte es, además, inconstitucional»,
continúa
Amnistía Internacional. En su informe, la organización
señala que, en
ciertos aspectos, el «consenso» de opinión que
se opone a la ejecución
judicial de delincuentes menores es, si cabe, aún mayor que
el que existe
contra la ejecución de los discapacitados mentales.
«La Corte Suprema se refiere a la legislación de los
estados como el primer
indicador de consenso», señala Amnistía Internacional.
«Y, con la excepción
de una minúscula fracción de los últimos 25
años, el número de estados que
prohíben la ejecución de delincuentes menores de edad
ha sido mayor que en
el caso de personas con retraso mental.» El informe de la
organización
señala que la histeria pública de la década
de 1990 respecto a la
delincuencia juvenil puede explicar la relativa ralentización
de los avances
legislativos relacionados con la pena de muerte para menores.
Más aún,
los estados del país han ejecutado a un número dos
veces mayor de
discapacitados mentales que de delincuentes juveniles», continúa
explicando
Amnistía Internacional, «y si hoy hay unos 80 delincuentes
juveniles
condenados a la pena de muerte, la cifra de los retrasados mentales
en el
momento del fallo judicial sobre el caso Atkins se estimaba entre
200 y 300
personas.
«Esto
parece indicar que la pena de muerte contra los delincuentes juveniles
ha sido la más "inusual" de las dos prácticas»,
dice Amnistía Internacional.
«Y es igualmente cruel.»
«En el
caso Atkins, la Corte Suprema resolvió que las características
de las
personas con retraso mental hacían inalcanzables las metas
de disuasión y de
castigo», continúa Amnistía Internacional. «Las
características de los
niños, como son la impulsividad, la falta de juicio y la
susceptibilidad a
la presión de sus padres o a la influencia de los adultos,
debe por tanto
conducir a la misma conclusión. De hecho, las investigaciones
científicas
indican que el desarrollo del cerebro humano prosigue pasado el
segundo
decenio de la vida.»
La falta de
madurez de los adolescentes está plenamente reconocida en
las
leyes estadounidenses. Los menores de 18 años no pueden servir
como jurados,
pero pueden ser condenados por aquéllos a los que se considera
suficientemente responsables como para desempeñar ese deber.
En Luisiana se
prohíbe a los menores de 18 años presenciar una ejecución,
pero siete de las
personas que aguardan la muerte allí en estos momentos tenían
entre 16 y 17
años cuando cometieron los delitos que causaron su condena.
En su dictamen
en el caso Atkins, la Corte Suprema reconoció que «en
la
comunidad mundial» la ejecución de los retrasados mentales
«se desaprobaba
de forma abrumadora». La desaprobación es aún
más clara en el caso de los
delincuentes juveniles. Tales ejecuciones están prohibidas
por varios
ratados y han sido objeto de numerosas resoluciones de la Comisión
de
Derechos Humanos de la ONU.
Desde enero
de 1993, Amnistía Internacional ha documentado 24 ejecuciones
de
delincuentes juveniles en el mundo: una en la República Democrática
del
Congo, una en Nigeria, una en Yemen, dos en Pakistán, tres
en Irán, y 16 en
Estados Unidos. Posteriormente, Pakistán y Yemen han promulgado
leyes para
abolir este uso de la pena de muerte, como también hizo China,
el país que
más ejecuta, en 1997.
Estados Unidos
se reservó el derecho de ejecutar a los delincuentes
juveniles cuando ratificó el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y
Políticos, pese a que el tratado contiene una prohibición
no derogable de
tales ejecuciones. El pertinente órgano de expertos de la
ONU ha
determinado que la «reserva» formulada por Estados Unidos
es inválida, pero
Estados Unidos ha hecho caso omiso de tal determinación.
Varios órganos de
las Naciones Unidas han afirmado también que la prohibición
ha pasado a
constituir un principio del derecho internacional consuetudinario,
que es
vinculante para todos los Estados con independencia de los tratados
que
puedan haber o no haber ratificado.
«Quizás
es esta cuestión la que ilustra con mayor crudeza cuán
lejos está
Estados Unidos de ser esa fuerza progresista para los derechos humanos
que
tan menudo proclama ser», concluye Amnistía Internacional.
Desde 1990, 191
países han ratificado la Convención sobre los Derechos
del Niño, uno de los
tratados que prohíben se aplique la pena de muerte a los
delincuentes que
eran menores de 18 años al delinquir. Somalia y Estados Unidos
son los
únicos países del mundo que aún no han ratificado
la Convención.
Consulten
los dos nuevos informes de Amnistía Internacional: Indecent
and internationally illegal, the execution of child offenders
in the USA, disponible en inglés en dos versiones, íntegra
y abreviada, y Los
menores y la pena de muerte. Ejecuciones
en el mundo desde 1990.
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