Israel y los territorios
ocupados: Debe ponerse fin a los castigos colectivos aplicados a
la población palestina de los Territorios Ocupados
Cuando
ha transcurrido un mes desde la nueva ocupación de ciudades
y pueblos de Cisjordania por parte de Israel, más de 800.000
palestinos continúan sufriendo los efectos de las clausuras
y los toques de queda prolongados; los soldados israelíes
siguen perpetrando homicidios ilegítimos de palestinos impunemente;
cientos de palestinos permanecen recluidos, algunos de ellos en
detención administrativa sin cargos ni juicio, y prosiguen
la destrucción y la demolición de viviendas y los
daños en propiedades.
Amnistía
Internacional hace un llamamiento a las autoridades israelíes
para que pongan fin a los toques de queda, a la clausura de ciudades
y pueblos mediante el establecimiento de puestos de control y a
otras medidas destinadas a castigar a la población antes
que a mejorar la seguridad en Israel.
El
19 de junio del 2002, la Fuerza de Defensa Israelí puso en
marcha la «Operación Camino Firme» y ocupó
nuevamente Cisjordania. Según declaraciones oficiales, esta
medida había sido adoptada para impedir que se produjeran
nuevos ataques contra israelíes tras los dos atentados suicidas
con bomba perpetrados en Jerusalén el 18 y 19 de junio del
2002 en los que perdieron la vida 26 israelíes.
Amnistía
Internacional ha manifestado su preocupación por el deterioro
de las condiciones en que se encuentran los palestinos y el menoscabo
de sus derechos humanos fundamentales. La organización considera
que se está castigando a toda la población palestina
de los Territorios Ocupados. Los palestinos, al vivir en territorios
bajo ocupación militar, gozan de la consideración
de «personas protegidas» con arreglo al Cuarto Convenio
de Ginebra relativo a la protección debida a las personas
civiles en tiempo de guerra, de 1949.
Cabe
señalar que la Fuerza de Defensa Israelí ha emprendido
acciones diversas, como el establecimiento de toques de queda de
hasta 24 horas diarias en la mayoría de las ciudades palestinas,
lo que ha obligado a los palestinos a vivir prácticamente
en situación de arresto domiciliario.
Más
de tres millones de palestinos en Cisjordania y en la Franja de
Gaza están viviendo en localidades clausuradas. Prácticamente
todas las carreteras que conducen a ciudades o pueblos están
cortadas por barreras controladas por soldados.
La
negación a la población palestina residente en los
Territorios Ocupados del derecho a la libertad de circulación
ha afectado a las posibilidades del ciudadano de a pie de desplazarse
hasta su lugar de trabajo, los centros educativos y los centros
de atención médica, así como a sus posibilidades
de emprender actividades comerciales y viajes y de mantener contactos
familiares. Esta negación ha causado además estragos
en la economía palestina.
Actualmente
prosiguen las violaciones del derecho a la vida y a recibir atención
médica. Los soldados israelíes parecen creer en ocasiones
que el hecho de que se haya impuesto un toque de queda les autoriza
a disparar contra cualquier persona que se halle en la calle; además,
los soldados han abierto fuego contra personas que circulaban por
la calle incluso habiéndose levantado el toque de queda.
En Yenín, tres niños resultaron muertos a causa de
los disparos efectuados por tanques israelíes durante la
suspensión temporal del toque de queda decretada el 21 y
el 26 de junio. Días después, el 11 de julio del 2002,
en la misma localidad unos soldados israelíes abrieron fuego
desde un tanque contra dos periodistas palestinos que vestían
chaquetas con el distintivo «Prensa» claramente visible;
uno de los periodistas murió a causa de las heridas sufridas.
Más
de 600 palestinos se encuentran actualmente en detención
administrativa, la mayor parte de ellos alojados en tiendas de campaña
instaladas en los centros de detención Ofer y Ketziot (Ansar
III) . Asimismo, otros centenares más de palestinos, muchos
de ellos detenidos arbitrariamente durante los últimos tres
meses, permanecen recluidos en prisión preventiva en centros
ubicados en Israel y los Territorios Ocupados.
Durante
la nueva ocupación de Cisjordania la Fuerza de Defensa Israelí
ha continuado demoliendo y causando destrozos en viviendas y propiedades
palestinas en circunstancias en las que no existía una necesidad
militar absoluta de proceder a tales acciones. El 22 de junio del
2002, la Fuerza de Defensa Israelí demolió una vivienda
en Yenín encima de una familia con cinco hijos, causando
la muerte de un niño de 12 años, Fares al-Sa'adi.
Ha
llegado la hora de que el gobierno israelí y los dirigentes
mundiales reconozcan que el respeto de los derechos humanos fundamentales
no sólo es compatible con la seguridad, sino que además,
en su ausencia no habrá seguridad ni paz.
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