Amnistía
Internacional
Declaración pública
Fecha:
20 de septiembre de 2002
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Preocupaciones de Amnistía Internacional sobre la República
Federativa de Yugoslavia y su posible ingreso en el Consejo de Europa
Amnistía Internacional tienen varios motivos de preocupación
en relación con la situación de los derechos humanos
en la República Federativa de Yugoslavia (RFY). Especialmente
preocupante es la impunidad de que siguen disfrutando los autores
de las violaciones y abusos contra los derechos humanos, incluidos
crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad,
cometidos a lo largo de la década de 1990 en relación
con los conflictos armados que tuvieron lugar tras el desmembramiento
de la antigua Yugoslavia.
A Amnistía Internacional le preocupa la falta de cooperación
con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia de La
Haya, así como el escaso número de enjuiciamientos
iniciados en el país por crímenes de guerra. La organización
cree que, a fin de crear las condiciones necesarias para el respeto
y la protección de los derechos humanos en la RFY, es imprescindible
que los autores de estos delitos sean enjuiciados de acuerdo con
las normas internacionales sobre juicios justos y que todas las
víctimas reciban la debida reparación. En particular,
es absolutamente necesario resolver los centenares de casos de «desaparición»
y secuestro que tuvieron lugar, la mayoría de los cuales
constituyen crímenes de lesa humanidad.
Amnistía Internacional considera que el sufrimiento
que viven los familiares de las personas «desaparecidas»
y secuestradas mientras averiguan lo que les ha ocurrido a éstas
constituye una violación de su derecho a no ser sometidos
a torturas ni a tratos inhumanos o degradantes e insta a las autoridades
de la RFY a garantizarles una reparación.
A la organización le preocupa el gran número
de casos de presunta tortura y malos tratos a manos de la policía
que continúan produciéndose en todo el país
y la evidente falta de voluntad de las autoridades para ocuparse
adecuadamente de esta cuestión. La ausencia de investigaciones
y enjuiciamientos apropiados en relación con estos casos
perpetúa un clima de impunidad similar al existente en relación
con los crímenes de guerra y los crímenes de lesa
humanidad.
Amnistía Internacional considera también
motivo de preocupación el hecho de que las autoridades no
tomen las medidas adecuadas para proteger a los ciudadanos de la
agresión de agentes no estatales a causa de su origen étnico
o su orientación sexual y para poner a disposición
judicial a los autores de tales abusos. Asimismo, a la organización
le preocupa la discriminación que siguen sufriendo los romaníes,
especialmente los que se vieron desplazados de Kosovo a causa el
conflicto de 1999.
La ausencia de una auténtica alternativa
civil, de naturaleza no punitiva, para los objetores de conciencia
al servicio militar también es motivo de preocupación
para Amnistía Internacional.
El posible ingreso de la RFY en el Consejo de Europa
ofrece a éste la oportunidad de animarla a cumplir sus obligaciones
internacionales en materia de derechos humanos y poner fin al clima
de impunidad tanto en el caso de los crímenes de guerra,
como en el de los malos tratos policiales.
Amnistía Internacional insta al Consejo de
Europa a garantizar que la RFY:
- cumple sus obligaciones internacionales y se
ocupa de manera
exhaustiva del legado de los crímenes de guerra y los crímenes
de lesa humanidad, enjuiciando a sus autores de acuerdo con las
normas internacionales sobre juicios justos;
- anula la disposición del artículo
39 de la ley de cooperación con el Tribunal Penal Internacional
para la ex Yugoslavia, en virtud de la cual sólo se trasladará
a éste a las personas contra las que se había dictado
ya auto de procesamiento cuando la ley entró en vigor en
abril de 2002;
- pone fin a la evidente impunidad que existe en
relación con las
torturas y malos tratos a manos de la policía, garantizando
que se inician con prontitud investigaciones exhaustivas, imparciales
e independientes sobre todos los casos denunciados, se pone a
los autores a disposición judicial y se ofrece una reparación
a las víctimas;
- aplica las leyes y directrices necesarias para
acabar con el racismo institucionalizado y la discriminación
generalizada que sufren los romaníes;
- garantiza que los objetores de conciencia al
servicio militar tienen una auténtica alternativa civil
de naturaleza no punitiva, bajo control de las autoridades civiles.
El 26 de junio de 2002, la Comisión de Asuntos
Políticos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa
aprobó, con las modificaciones realizadas previamente por
la Comisión de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos,
un lista de compromisos que la RFY deberá asumir después
de su ingreso en el Consejo de Europa. El presidente de la Asamblea,
Peter Scheider, entregó posteriormente la lista a las autoridades
yugoslavas. La RFY deberá cumplir esos compromisos después
de su ingreso; no obstante, la práctica reciente de las autoridades,
tanto de la República como de las
entidades federadas, suscita preocupación en torno a su cumplimiento.
Por ejemplo, en diciembre de 2002, la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Consejo
de Europa y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos hicieron conjuntamente extensos comentarios constructivos,
artículo por artículo, sobre el proyecto de ley de
creación de una oficina del Defensor del Pueblo en Serbia.
Expusieron en ellos su preocupación por muchos aspectos del
proyecto y animaron a las autoridades serbias a respetar los Principios
relativos al estatuto y funcionamiento de las instituciones nacionales
de protección y promoción de los derechos humanos,
adoptados unánimemente por la Asamblea General de la ONU
(Resolución 48/134, de 20 de diciembre de 1993) y conocidos
como Principios de París. Sin embargo, el gobierno serbio
hizo caso omiso de estos comentarios. Amnistía Internacional
lo considera especialmente lamentable dada la importante función
que podría desempeñar una oficina del Defensor del
Pueblo en la protección de los derechos humanos en la RFY,
donde el legado de impunidad de la época del presidente Slobodan
Milosevic continúa presente.
Por otro lado, Amnistía Internacional advierte
la ausencia de comentarios específicos, que cabría
hacer bajo el encabezamiento «Derechos humanos», para
garantizar la prevención y prohibición de la tortura
con medidas como iniciar sin demora investigaciones independientes
e imparciales sobre todas las denuncias de torturas y malos tratos
a manos de la policía, enju iciar a los responsables de acuerdo
con las normas internacionales sobre juicios justos y ofrecer la
debida reparación a las víctimas.
Ante la ausencia de compromisos específicos
de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a este respecto,
Amnistía Internacional confía en que la Asamblea aborde
y vigile esta cuestión en virtud del compromiso iii (c),
por el que la RFY debe aplicar el código europeo de ética
policial, cuya artículo 36 dispone que la policía
no debe infligir, instigar ni tolerar ningún acto de tortura
o trato inhumano o degradante en ninguna circunstancia.
Asimismo, Amnistía Internacional insta al
Consejo de Europa a recalcar a las autoridades de la RFY la importancia
de garantizar la publicación con prontitud de los informes
de las visitas del Comité Europeo para la Prevención
de la Tortura y otros Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT) al país
y la aplicación plena de las recomendaciones formuladas por
este organismo.
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