Nigeria: Amnistía
Internacional denuncia la muerte de 5000 personas por conflictos
entre comunidades en los últimos tres años
Las fuerzas de seguridad del país no protegen ni respetan
los derechos humanos
En los tres años posteriores a la vuelta
del gobierno civil en Nigeria, los intentos de las fuerzas de seguridad
de erradicar la criminalidad y el número de conflictos entre
las diferentes comunidades han provocado la muerte de miles de personas.
En muchas ocasiones, esta violencia parece haberse desatado con
la connivencia del gobierno, incluso con una abierta complicidad.
En un nuevo informe sobre Nigeria titulado "Fuerzas
de seguridad en Nigeria: ¿servir para proteger y respetar
los derechos humanos?", Amnistía Internacional
afirma: "La policía federal y las fuerzas armadas son
responsables de violaciones regulares de los derechos humanos en
el ejercicio de sus actividades policiales. Estas violaciones van
desde las ejecuciones extrajudiciales hasta la muerte bajo custodia,
la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante".
En muchos casos, la tortura en las celdas de las
comisarias acaba en muerte. La policía suele atribuir estas
muertes bajo custodia a presuntos intentos de huida. Las víctimas
se califican de "ladrones armados", para evitar cualquier
simpatía del pueblo y para justificar la falta de acción
por parte de los superiores del cuerpo, que apenas investigan estos
casos.
Las ejecuciones extrajudiciales de los sospechosos
que no están bajo custodia suelen estar relacionadas con
operaciones de las fuerzas de intervención especiales, asignadas
a las patrullas callejeras y de autopistas para controlar los robos
a mano armada. También se producen en el transcurso de actividades
violentas o ilegales por parte de miembros de las fuerzas policiales,
incluyendo los puntos de control establecidos para recibir sobornos.
En un ámbito de preocupación generalizada por los
índices de criminalidad, los puntos débiles del sistema
legal han permitido a la policía designar de forma rutinaria
a ciudadanos como "sospechosos de robo a mano armada u homicidio"
sin pruebas sustanciales, lo que da lugar a largos periodos de detención
- en la mayoría de los casos durante años -, sin que
se presenten cargos ni haya juicio.
Las declaraciones que han realizado algunos funcionarios
superiores de policía apoyan estas flagrantes violaciones
de los derechos humanos. El 11 de marzo de 2002, mientras visitaba
el Cuartel General del Comando Lagos, el nuevo Inspector General
de la policía, Tafa Balogun, instó a la policía
nigeriana a disparar sin esperar la autorización de los superiores
cuando se encuentren en "situaciones muy difíciles".
Amnistía Internacional afirma: "Los
escasos resultados de la policía nigeriana en su lucha contra
el crimen, las continuas acusaciones de violaciones de derechos
humanos durante la aplicación de la ley, y el sentimiento
de desconfianza que este cuerpo inspira entre los nigerianos han
promovido la creación de grupos parapoliciales armados en
todo el Estado. Unos grupos que de forma rutinaria ejecutan sumariamente,
realizan detenciones ilegales e infringen torturas y otros tratos
crueles, inhumanos y degradantes a los presuntos criminales".
La organización considera que el fin de la
violencia criminal no depende exclusivamente de la voluntad de las
autoridades federales de lanzar operaciones contra el crimen ni
de acabar con la violencia de los grupos parapoliciales, sino que
también depende de que las fuerzas de seguridad emprendan
una reforma profunda para mejorar su eficacia a la hora de combatir
el crimen, minimizar la corrupción dentro del propio cuerpo
y demostrar que tienen un compromiso claro con los derechos humanos
cuando realizan sus funciones de aplicación de la ley.
Los conflictos entre comunidades, probablemente
la fuente más grave de violaciones de los derechos humanos
en Nigeria, han provocado más de 5.000 muertes en los tres
últimos años y siguen siendo un problema difícil
de combatir. En muchos casos, el gobierno ha desplegado
soldados para ayudar a la policía en su labor de pacificación
en estos conflictos. Sin embargo, en dos ocasiones, la intervención
por parte de los soldados ha tenido como consecuencia un abusivo
uso de la fuerza e incluso ejecuciones extrajudiciales.
En noviembre de 1999, en Odi, del estado de Baylesa, más
de 250 personas fueron asesinadas por soldados, en venganza por
el asesinato de 12 policías. El ejército mató,
en otra ocasión, a más de 200 personas en pueblos
del estado de Benue, entre el 22 y el 24 de octubre de 2001, en
venganza por el asesinato de 19 soldados.
La organización ha afirmado: "El asesinato
de los policías y soldados es un crimen y los presuntos responsables
deberían comparecer ante la justicia. Sin embargo, nada puede
justificar el desprecio hacia la vida humana que han manifestado
las fuerzas armadas en estos dos sucesos".
Hasta la fecha, las autoridades militares no han
juzgado a ningún miembro del personal militar por estas muertes.
Lo que es peor, en marzo de 2001, el presidente Obasanjo declaró
a una cadena de televisión local que no tenía motivos
para disculparse por la "destrucción de la ciudad de
Odi por parte de los soldados". Amnistía Internacional
afirma: "Esta declaración es una señal clara
de que no hay una voluntad política de juzgar a los miembros
de las fuerzas armadas responsables de las violaciones de los derechos
humanos en Odi. Es una declaración peligrosa, que podría
abrir camino a nuevas violaciones de derechos.humanos".
La organización hace un llamamiento al Gobierno
federal para que garantice que los funcionarios encargados de cumplir
la ley no recurran a la tortura ni infrinjan un trato cruel, inhumano
o degradante a los detenidos, que no lleven a cabo ejecuciones extrajudiciales
y que no abusen del uso de la fuerza. Simultáneamente, todos
los militares responsables de las masacres de Odi y Benue deben
ser llevados ante la justicia, de acuerdo con las normas internacionales
sobre derechos humanos y se les debe garantizar un juicio justo.
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional,
Tel. : 91 310 12 77
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