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Amnistía Internacional
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Fecha:
15 de noviembre de 2002

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El caso de Amina Lawal:
las dos caras del discurso del gobierno nigeriano

Coincidiendo con la campaña para las elecciones presidenciales, generales y estatales previstas para el año 2003, y con la atención internacional enfocada sobre el concurso de Miss Mundo, que se celebrará en Abuja en diciembre, a Amnistía Internacional le preocupa el hecho de que aún no se haya fijado fecha para la vista de la apelación elevada por Amina Lawal el pasado mes de agosto al Tribunal Superior de la Sharia de Katsina en contra de su sentencia de muerte.

Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por los intentos de los gobiernos nigerianos estatal y federal de manipular políticamente la introducción de nuevos códigos penales basados en la Sharia. La organización de derechos humanos cree que las declaraciones contradictorias realizadas por las autoridades nigerianas y sus interpretaciones pueden tener un impacto profundamente negativo sobre la actual imposición de torturas, castigos corporales y de la pena de muerte por tribunales de la Sharia en el norte de Nigeria.

"Parece que el Gobierno Federal hace dos discursos deliberadamente contradictorios: para consumo interno por una parte, e internacional por otra. A pesar de las repetidas declaraciones del Presidente Obasanjo, el gobierno aún no ha tomado medidas efectivas para asegurar que la nueva legislación penal de la Sharia sea conforme con la constitución nigeriana y con las obligaciones contraídas por el país al amparo de tratados internacionales de derechos humanos", declaró Amnistía Internacional.

"El argumento de que los estados de la federación tienen el derecho de aprobar su propia legislación penal es insostenible, ya que dichos códigos introducen preceptos que violan normas de derechos humanos, que deben ser de aplicación en todo el país".

El Presidente Obasanjo, que en varias ocasiones ha declarado su oposición a la aplicación de la pena de muerte en su país, dijo, en un acto público el 1 de octubre de 2002: "no podemos imaginar o contemplar que una persona nigeriana sea apedreada hasta la muerte (...) no ha sucedido nunca. Y puede que nunca ocurra".

El 20 de agosto de 2002, el Ministro de Justicia Kanu Agabi declaró que su gobierno recurriría la decisión de un tribunal de la Sharia de rechazar la apelación de Amina Lawal y añadió que "la sentencia de muerte que pesa sobre Amina (...) plantea cuestiones de derecho y de hecho de considerable importancia que merecen la atención de la Corte de Apelación".

Sin embargo, el pasado 4 de noviembre, se informó que Sule Lamido, el Ministro de Asuntos Exteriores nigeriano, defendía el uso de la Sharia en general eludiendo el problema clave: que la puesta en práctica de nuevos códigos penales ha traído consigo la introducción de penas crueles e inhumanas incluida la pena de muerte. Estos nuevos códigos penales suponen un fuerte desafío a la constitución nigeriana y a las obligaciones contraídas por Nigeria al amparo de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, incluida la Carta Africana de Derechos de Humanos y de los Pueblos.

"La situación de espera en que se encuentra el caso de Amina parece obedecer a otros intereses y no al de la propia víctima. Esto significa que la sentencia dictada contra Amina Lawal sigue siendo aplicable, y que aún no se ha fijado fecha para la vista de la apelación", declaró Amnistía Internacional.

"La verdad es que, a pesar del escándalo expresado por la comunidad internacional, Amina Lawal, Ahmadu Ibrahim, Fatima Usman, Yunusa Rafin Chiyawa y Sarimu Mohammed se siguen enfrentando a la pena de muerte y que los tribunales de la Sharia del norte de Nigeria dictan con regularidad sentencias crueles, inhumanas y degradantes, como flagelaciones y amputaciones", añadió Amnistía Internacional.

Información General

Desde 1999, son varios los estados del norte de Nigeria que han ido aprobando, de forma gradual, nuevas legislaciones penales enmarcadas dentro de la Sharia. De esta manera han hecho posible la aplicación de sentencias de muerte, torturas y otros castigos crueles, inhumanos y degradantes.

La constitución nigeriana garantiza el derecho a la vida y a no ser sometido a torturas, así como el derecho a un juicio justo. Nigeria es estado parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Castigos Crueles, Inhumanos y Degradantes y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Este Pacto protege el derecho a la vida y establece que, en países en los que no se ha abolido la pena de muerte, sólo se impondrán sentencias de muerte para "los delitos más graves". Varias entidades de las Naciones Unidas, incluyendo la Comisión de Derechos Humanos, han interpretado que con ello se entiende "crímenes intencionales con consecuencias mortales o sumamente graves y (...) que no se impondrá en casos de acciones que no impliquen violencia". (Resolución 2002/77, párrafo 4cc de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas).

Amnistía Internacional se opone totalmente a la pena de muerte en todos los casos, por entender que se trata de la forma más extrema de castigo inhumano y porque supone una violación del derecho a la vida.

Para más información o para solicitar entrevistas, contacte con el teléfono 91 310 12 77.

www.es.amnesty.org