América: Los indígenas,
ciudadanos de segunda clase en las tierras de sus antepasados
Hace
diez años, al cumplirse el Quinto Centenario de la llegada
de los primeros europeos al continente americano, los descendientes
de los pueblos indígenas que habitaban el continente reclamaron
abiertamente sus derechos y su identidad. Actualmente siguen estando
entre las comunidades más pobres y marginadas, sufren discriminación
y a menudo están expuestos a sufrir graves abusos contra
sus derechos fundamentales, ha afirmado hoy Amnistía Internacional.
Esta
declaración se ha hecho la víspera del Día
de la Raza, en el que varios países americanos celebran la
herencia culturalmente diversa del continente.
«Más
de la mitad de los países del continente reconocen el carácter
pluralmente diverso de su Estado y garantizan los derechos de los
indígenas en su Constitución y sus leyes. Sin embargo,
esto contrasta enormemente con la realidad que afronta la inmensa
mayoría de los pueblos indígenas que se extienden
desde Canadá por todo Centroamérica hasta el último
extremo de Chile y Argentina, que a menudo reciben el trato de ciudadanos
de segunda clase» ha afirmado Amnistía Internacional.
«Los
derechos fundamentales de las comunidades indígenas, como
el derecho a la propiedad de la tierra y a la identidad cultural
—en el uso del idioma, la educación y la administración
de justicia—, se vulneran sistemáticamente en varios
países» ha añadido la organización.
«Al
mismo tiempo, el racismo y la discriminación están
muy arraigados en la mayoría de las sociedades y eso hace
que los indígenas estén más expuestos a sufrir
violaciones de derechos humanos como torturas y malos tratos, “desapariciones”
y homicidios ilegítimos.»
Para
Amnistía Internacional es evidente que los gobiernos de todo
el continente americano no tienen la voluntad política necesaria
para convertir en realidad los derechos de los indígenas,
como lo demuestra, entre otras cosas, el hecho de que gobierno de
Guatemala no haya abordado el genocidio de las comunidades indígenas
durante la larga guerra civil librada en el país.
Otros
hechos que lo demuestran son el incumplimiento de los acuerdos alcanzados
con la comunidad indígena en Honduras en el 2000, y la adopción
en México de leyes inapropiadas y polémicas sobre
los indígenas que las comunidades y organizaciones indígenas
han rechazado por considerar que vulneran sus derechos fundamentales.
El hecho de que esta legislación no cumpla las expectativas
de las comunidades indígenas ha debilitado los esfuerzos
para proteger los derechos humanos y acabar con el conflicto en
el estado de Chiapas.
«Esta
falta de compromiso se refleja también en la forma en que
los gobiernos han ido dando largas a la adopción de la Declaración
Americana sobre los Pueblos Indígenas en el sistema interamericano»
ha añadido la organización, y ha instado a los gobiernos
de la región a acatar la resolución sobre este importante
asunto adoptada este año por la Asamblea General de la Organización
de los Estados Americanos (OEA) y a avanzar a partir de ella.
Amnistía Internacional ha pedido asimismo a los gobiernos
que adopten medidas urgentes y concretas para convertir en realidad
su retórica sobre la diversidad cultural y los derechos de
los indígenas. La organización ha recordado a los
gobiernos los compromisos contraídos el año pasado
en la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada en Durban
(Sudáfrica), donde se fijaron metas concretas para la acción
sobre los derechos de los pueblos indígenas.
«Eso
significa garantizar una representación real de las comunidades
indígenas y promover el respeto de la totalidad de los derechos
de los indígenas, no sólo en el sistema jurídico,
judicial y político, sino en el conjunto de la sociedad»
ha manifestado la organización.
He aquí algunos ejemplos de violaciones de los derechos de
los indígenas de las que ha tenido conocimiento Amnistía
Internacional:
Violaciones
relacionadas con la tierra y el medio ambiente
En
países como Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile,
Guatemala y Nicaragua, los pueblos indígenas reclaman las
tierras de sus antepasados y se encuentran con la violenta oposición
de terratenientes y empresas dedicadas a la explotación de
recursos naturales, que a menudo cuentan con el apoyo de las autoridades.
En
toda la región existen proyectos de construcción de
infraestructuras o extracción de recursos naturales en tierras
indígenas que amenazan el medio de vida y la supervivencia
de estas comunidades, y que se están planificando y poniendo
en marcha sin un proceso de consulta real y transparente. Ejemplos
de ello son el Plan Puebla-Panamá, destinado a crear proyectos
industriales y de infraestructura en los estados meridionales de
México y Centroamérica, con las inevitables consecuencias
para las comunidades indígenas; un proyecto en Nicaragua
para excavar un canal que unirá los océanos Atlántico
y Pacífico cruzando las tierras sagradas de los indígenas;
la presa de Urrá, en Colombia, ubicada en las tierras ancestrales
de los embera-katío, contra la cual están haciendo
campaña algunos miembros de la comunidad; y los proyectos
de construcción de un oleoducto en Ecuador.
En
Brasil, Hipãridi Top'Tiro, líder indígena xavante
de la reserva indígena de Sangradouro, en el estado de Mato
Grosso, tuvo que abandonar sus tierras debido a las amenazas de
muerte que estaba recibiendo por motivo de su activismo en favor
del medio ambiente y por haber emprendido acciones legales contra
los terratenientes locales por deforestar parte de una zona indígena.
Según informes, fue amenazado e intimidado por el administrador
regional de la Fundación Nacional del Indio (organismo gubernamental
creado para proteger a los pueblos indígenas), quien mantiene
fuertes vínculos con los terratenientes locales. Posteriormente
el gobierno federal informó a Hipãridi de que debía
abandonar el país ya que no podía ofrecerle protección.
En
Colombia, el dirigente indígena Kimy Pernia Domicó,
de la comunidad embera-katío —que se ha movilizado
contra la presa de Urrá— , «desapareció»
en junio de 2001 tras haber sido secuestrado por paramilitares apoyados
por el ejército. Otros miembros de la comunidad que hacen
campaña en favor de su regreso seguro han sufrido actos de
hostigamiento y uno de ellos, Pedro Alirio Domicó, fue asesinado
tras su secuestro a manos de paramilitares. Aún no se conoce
el paradero de Kimy Pernia ni se tiene conocimiento de que se haya
procesado a alguien en relación con estos hechos.
Violaciones
relacionadas con la identidad cultural
En
varios países, como Guatemala y México, la policía
suele interrogar y tomar declaración, sin la ayuda de un
intérprete, a indígenas que no hablan español.
En Guatemala se ha juzgado en español a indígenas
que no sabían el idioma por delitos que acarreaban la pena
de muerte. En un caso, un indígena que no hablaba español
fue examinado psicológicamente en ese idioma para determinar
si estaba en condiciones de ser juzgado.
En
una ocasión reciente en Chile, dos miembros de la comunidad
mapuche fueron declarados culpables de«falta de respeto»
y «conducta contra la moral pública» por gritar
eslóganes en lengua mapudungu y tocar instrumentos tradicionales
en un juicio celebrado en Angol.
Agresiones
contra defensores de los derechos humanos que trabajan con las comunidades
indígenas
En
Bolivia, Leonardo Tamburini, asesor jurídico de la comunidad
indígena chiquitano sobre su reclamación de tierras,
recibió amenazas telefónicas en septiembre de 2002.
En
Nicaragua, María Luisa Acosta, abogada que defiende a las
comunidades indígenas de la Región Autónoma
del Atlántico Sur, recibió amenazas de muerte en relación
con su trabajo. En abril de 2002 su marido perdió la vida
en un atentado que, en opinión de la mayoría, iba
dirigido contra ella y que fue cometido con un arma perteneciente
al abogado de un ciudadano estadounidense implicado en la compra
y venta de tierras, incluidas tierras indígenas.
En
Guatemala, miembros de la Defensoría Indígena que
resuelven disputas entre comunidades mediante prácticas tradicionales
indígenas y que promueven los derechos de los indígenas
y el reconocimiento de la autoridad de los líderes tradicionales
mayas en la estructura estatal, han sido amenazados de muerte en
repetidas ocasiones. En septiembre de 2002, Manuel García
de la Cruz fue brutalmente torturado y amenazado, aparentemente
como represalia por su trabajo sobre derechos humanos y desarrollo
con la organización pro derechos de los indígenas
CONAVIGUA.
Violaciones
de derechos humanos, como homicidios ilegítimos, tortura
y malos tratos, y uso excesivo de la fuerza
En
Honduras se ha dado muerte a numerosos dirigentes indígenas
en los últimos años. Nadie ha respondido penalmente
de estas muertes, a pesar de los compromisos del gobierno con los
grupos indígenas, como la promesa de crear un programa para
investigar los homicidios de indígenas y negros en años
anteriores. Dos años después, el programa aún
no ha sido establecido.
En
Argentina, durante una redada practicada por al menos un centenar
de miembros de la policía provincial contra la comunidad
toba, en Formosa, varios miembros de dicha comunidad (entre ellos
una mujer embarazada) recibieron golpes e insultos racistas. Varios
más, como un señor de 74 años, fueron detenidos
y, estando bajo custodia, fueron maltratados y humillados.
En
Canadá, la policía metropolitana de Saskatoon ha sido
acusada de abandonar por sistema a los miembros «problemáticos»
de la comunidad indígena en lugares aislados, dejándolos
expuestos a morir de hipotermia, como ocurrió con Rodney
Naistus y Lawrence Wegner en el 2002. La investigación llevada
a cabo sobre sus muertes no dio como resultado ningún procesamiento.
Abusos
cometidos en el contexto de un conflicto
En
Colombia, las comunidades indígenas se encuentran atrapadas
entre dos fuegos: el ejército y sus socios paramilitares
de un lado, y los grupos guerrilleros del otro. La comunidad indígena
paeces, que reside en la antigua zona desmilitarizada donde se celebraron
las conversaciones de paz hasta el 20 de febrero de 2002, sufrió
la ocupación de una unidad militar móvil, que ha utilizado
la escuela local y las cocinas de algunas familias. La comunidad
se ha negado a entregar a dos de sus miembros que son sospechosos
de pertenecer al movimiento guerrillero, y ha sido acusada por otra
comunidad de apoyar a los guerrilleros. Además, sus miembros
viven con el miedo de sufrir una incursión paramilitar a
raíz de estas acusaciones. El 80 por ciento de los homicidios
no cometidos en combate y que obedecen a motivos políticos
son perpetrados por los grupos paramilitares, que actúan
con el apoyo explícito o tácito de las fuerzas de
seguridad. Sin embargo, también han muerto miembros de las
comunidades indígenas a manos de grupos guerrilleros que
los acusaban de estar de parte del enemigo. En julio de 2002, las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mataron a Bertulfo
Domicó Domicó en el municipio de Dabeiba, departamento
de Antioquia.
El
homicidio de 26 indígenas en Agua Fría (Oaxaca) en
mayo de 2002 fue consecuencia del abandono y la explotación
históricos de las comunidades indígenas en la región
y de que el Estado no tomara en serio las amenazas de violencia
inminente en el contexto de las disputas entre comunidades.
En
febrero de 2002, miembros del ejército mexicano, al parecer,
golpearon y agredieron sexualmente a Valentina Rosendo Cantu, de
17 años, cerca de su domicilio en el estado de Guerrero,
en el sur de México, donde el ejército estaba llevando
a cabo operaciones antidroga y de contrainsurgencia. Como en casos
parecidos ocurridos en el pasado, la jurisdicción militar
ha evitado que se realicen investigaciones completas, dejando que
la víctima siga sufriendo las consecuencias de la agresión
sin posibilidad de recurrir a la justicia.
Durante
el conflicto interno que sacudió Guatemala a lo largo de
más de tres décadas, el ejército aplicó
una política de contrainsurgencia de tierra quemada dirigida
sistemáticamente contra las comunidades indígenas
del oeste y noroeste del país. Se calcula que alrededor de
200.000 personas, entre hombres, mujeres y niños, murieron
o «desaparecieron» durante el conflicto. Tal fue la
escala de violaciones de derechos humanos cometidas, que la Comisión
para el Esclarecimiento Histórico de la iglesia católica
concluyó que al menos en cuatro zonas alcanzaban la categoría
de genocidio. La inmensa mayoría de estos abusos no se han
investigado ni se ha procesado a nadie por ellos.
Información
general
El
12 de octubre fue la fecha elegida para conmemorar la llegada de
Cristóbal Colón al continente americano y se celebra,
con ligeras variaciones, en Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica,
Ecuador, Estados Unidos, Honduras, las islas Turks y Caicos, México,
Uruguay y Venezuela.
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