Guatemala: El atentado
contra el procurador general, grave ataque al Estado de Derecho
Amnistía Internacional ha expresado hoy gran
preocupación ante el ataque armado sufrido por el procurador
general de Guatemala la noche del 5 de diciembre, que no se hizo
público hasta días después. Individuos armados
sin identificar dispararon contra Carlos De León Argueta,
máxima autoridad fiscal del país, cuando volvía
a su casa en la Ciudad de Guatemala. Los disparos se dirigían
contra el vehículo que iba conduciendo, aunque sólo
alcanzaron unos árboles y un muro próximo a la entrada
de su domicilio. El procurador general resultó ileso.
«Carlos
De León es el miembro más importante de la comunidad
judicial guatemalteca que sufre un atentado contra su vida después
de Epaminondas González Dubón, presidente de la Corte
Constitucional del país, a quien ejecutaron extrajudicialmente
en 1994» ha manifestado Amnistía Internacional.
«Ambos habían participado en investigaciones
relacionadas con violaciones de derechos humanos cometidas en el
pasado y con la implicación oficial en el tráfico
de drogas» añadió la organización, y
señaló que ambos atentados constituían graves
ataques contra el Estado de Derecho en Guatemala.
«El hecho de que la máxima autoridad
fiscal del país, el procurador general, no pueda desempeñar
sus funciones sin que su vida corra peligro permite hacerse una
idea de las condiciones en que otros profesionales del derecho guatemaltecos
se ven obligados a vivir, especialmente los que participan en los
esfuerzos para combatir la impunidad y llevar ante los tribunales
a los autores de violaciones de derechos humanos emblemáticas
cometidas en el pasado» ha recalcado Amnistía Internacional.
«En semejante contexto, cada vez resulta más
difícil creer que las autoridades guatemaltecas están
haciendo verdaderos progresos para reinstaurar el Estado de Derecho
en el país» afirma la organización de derechos
humanos.
«El gobierno tiene que adoptar medidas inmediatas
para resolver esta situación, garantizando de una manera
eficaz la protección a todos los miembros de la comunidad
judicial y para emprender investigaciones exhaustivas sobre amenazas,
ataques y actos de intimidación en su contra» ha añadido
Amnistía Internacional.
La organización ve con especial inquietud
los informes según los cuales el ministro del Interior ha
negado públicamente que se haya producido el ataque. La negación
viene siendo tradicionalmente la respuesta habitual de las autoridades
guatemaltecas a las denuncias de violaciones de derechos humanos.
«Sin embargo en este caso es extraño,
porque un alto funcionario está arrojando dudas sobre los
informes de otro alto cargo del gobierno. Eso demuestra la falta
de apoyo oficial a los que en la Procuraduría intentan hacer
bien su trabajo» ha señalado Amnistía Internacional.
Información general
La preocupación de Amnistía Internacional
por el creciente número de amenazas contra los miembros del
poder judicial ha llevado a su Red Internacional de Profesionales
del Derecho a lanzar una campaña especial en favor de su
protección hace apenas unos días, el 27 de noviembre.
Más de 5.000 abogados de Amnistía Internacional y
otros profesionales del derecho de más de 40 países
ofrecerán su apoyo a los juristas amenazados en Guatemala.
Asimismo están realizando gestiones ante los miembros del
gobierno guatemalteco para pedirles que garanticen protección
a los juristas amenazados y adopten otras medidas concretas para
mejorar la administración de justicia en Guatemala.
Carlos De León Argueta tomó posesión
del cargo de procurador general en mayo de este año. Su nombramiento
fue celebrado por la comunidad de derechos humanos de Guatemala.
Desde que asumió el cargo, parece haber hecho auténticos
esfuerzos para investigar los abusos contra los derechos humanos
cometidos en el pasado. También se ha encargado de investigar
la delincuencia organizada, la corrupción y el tráfico
de drogas. Sus investigaciones en estos ámbitos podrían
haber sido la causa del atentado contra él perpetrado la
noche del jueves.
El atentado contra su vida tuvo lugar el día
en que, como jefe del Ministerio Público, designó
los procuradores que se ocuparían de investigar a los oficiales
de alta graduación del ejército acusados de implicación
en la delincuencia organizada. Con todo, Amnistía Internacional
afirmó que la distinción entre los responsables de
violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado y los implicados
en la delincuencia organizada no es tajante, ya que los mismos individuos
suelen participar en ambos, y que el trabajo del procurador general
sobre los casos de derechos humanos también podrían
haber sido la causa del intento de asesinato.
Tras el atentado, De León afirmó en
una conferencia de prensa que seguiría desempeñando
sus funciones oficiales pero tomando más precauciones en
materia de seguridad, como mantener en secreto sus compromisos oficiales
y cambiar constantemente su lugar de residencia. También
reveló que había estado recibiendo amenazas de muerte
por escrito y por teléfono.
Guatemala padeció un conflicto civil durante
más de 30 años, que no concluyó oficialmente
hasta la firma de los Acuerdos de Paz en 1996. Esos acuerdos contenían
promesas de gran alcance sobre una amplia diversidad de asuntos
sociales, políticos y culturales, como los que se refieren
a la administración de justicia. Sin embargo, muy pocos de
los compromisos contenidos en los acuerdos se han cumplido, y quienes
presionan para que se cumplan o para combatir la impunidad que prevalece
sobre los graves abusos cometidos en los años del conflicto
han sufrido nuevos abusos. En los últimos años, parece
ser que el sector judicial está especialmente expuesto a
sufrir actos de represión.
Tras efectuar dos visitas al país en 1999
y el 2001, el relator especial de la ONU sobre la independencia
de jueces y abogados, Param Cumaraswamy, informó sobre más
de 90 casos de abusos cometidos contra personas relacionadas con
el sistema judicial e instó al gobierno a que tomara medidas
para acabar con las amenazas y el hostigamiento de jueces y abogados.
Sólo días antes del atentado contra De León
Argueta, Digna Ochoa, presidenta de la Asociación de Jueces
y Magistrados del Organismo Judicial (AJMOJ), solicitó mejoras
en la seguridad y garantías de seguridad para la comunidad
judicial guatemalteca, enumerando 45 casos recientes de amenazas
e intimidación sufridas por jueces, abogados y fiscales.
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