Amnistía Internacional
Noticia
Fecha:
10 de diciembre de 2002
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Amnistía Internacional
presenta hoy un informe sobre Colombia y destaca su preocupación
por la Federación Rusa y Nigeria
Amnistía Internacional denuncia el uso de la seguridad
como coartada para recortar los derechos humanos en casi 40 países
Madrid.- Amnistía Internacional (AI) denuncia
las afirmaciones cada vez más generalizadas de que la protección
de los derechos Humanos es incompatible con la lucha eficaz contra
el "terrorismo". Este convencimiento ha pretendido legitimar
las medidas que han emprendido países como Estados Unidos,
China y el Reino Unido. En este contexto internacional AI destaca
la situación de la Federación rusa donde un manto de
impunidad favorece las violaciones de los derechos humanos. AI reclama
la liberación inmediata e incondicional del periodista ruso
Grigory Pasko, en prisión acusado de haber
filtrado información a medios de comunicación extranjeros.
En Nigeria,
AI observa con suma preocupación la evolución de los
últimos acontecimientos mientras continúa recogiendo
firmas, - ya son más de 1.500.000-, a favor de la vida de Amina
Lawal. La organización valora negativamente algunas de las
medidas de los primeros 100 días del gobierno de Álvaro
Uribe en Colombia, que han supuesto un recorte significativo
de las libertades.
Amnistía Internacional denuncia las violaciones
de derechos humanos que se están cometiendo en la Federación
Rusa contra mujeres, niños y minorías
étnicas, sin olvidar la impunidad bajo la que actúa
el ejército ruso y las violaciones de derechos humanos que
cometen las fuerzas chechenas. Unas 14.000 mujeres mueren cada año
como consecuencia de la violencia de género; más de
17.000 niños están cumpliendo condena en condiciones
infrahumanas; AI ha documentado numerosas ejecuciones extrajudiciales
y centenares de desapariciones en los últimos años.
AI considera al periodista Grigory Pasko
preso de conciencia. En 1993 rodó imágenes que mostraban
a un buque cisterna de la marina rusa arrojando residuos y munición
radioactivos en el Mar del Japón. La grabación mostraba
el grave peligro que representan para el medio ambiente los barcos,
y más concretamente los submarinos nucleares de la Flota
Rusa en proceso de descomposición radioactiva, su clara implicación
en la contaminación de los mares. Fue declarado culpable
de traición por un tribunal ruso por haber filtrado información
secreta a los medios de comunicación japoneses. La vista
para su libertad condicional tendrá lugar el próximo
25 de diciembre.
Los trágicos acontecimientos de las últimas
semanas en Nigeria han tenido como consecuencia la muerte de más
de 200 personas y la promulgación de la fatua contra la periodista
Isioma Daniel. En este sentido, en una reciente carta enviada a
presidencia del gobierno federal, AI solicita medidas urgentes que
hagan efectivas las declaraciones de su Ministro de Información,
Jerry Gana: "la constitución de la república
federal es la ley suprema del estado y, según ella, el artículo
publicado por el periódico This Day no constituye ningún
delito. La directiva del gobierno del estado de Zamfara, por lo
tanto, es nula y sin efecto". El gobierno nigeriano debe cumplir
con su responsabilidad y actuar con la debida diligencia para proteger
la vida de Isioma Daniel y la de las personas sentenciadas por tribunales
de la Sharia a morir por lapidación o condenadas a castigos
corporales. AI tiene constancia de que se están cumpliendo
algunas de las sentencias de amputación y flagelación.
La constitución federal nigeriana garantiza el derecho a
la vida y prohíbe los castigos corporales.
En el contexto de recorte de libertades AI documenta
las contundentes y negativas medidas adoptadas en los tres primeros
meses de la presidencia de Álvaro Uribe en el informe que
hoy ve la luz "Colombia,
seguridad ¿a qué precio?". El gobierno colombiano
ha decretado el estado de emergencia y ha promulgado el Decreto
2002, que limita drásticamente los derechos humanos. En virtud
de este decreto el ejército puede detener a sospechosos y
llevar a cabo registros domiciliarios sin orden judicial; en determinadas
zonas del país tiene el control absoluto y la policía
acata sus órdenes directas. En algunas poblaciones ha llegado
a prohibirse el acceso de extranjeros aún en misión
humanitaria.
Amnistía Internacional recuerda al presidente
Uribe que debe cumplir la resolución de 26 de noviembre de
la Corte Constitucional que declara inconstitucionales algunas de
las medidas clave del Decreto 2002; y que debe poner en práctica
las recomendaciones de la ONU en el sentido de la protección
de los defensores de derechos humanos, el desmantelamiento de grupos
paramilitares y la lucha eficaz contra la impunidad.
Amnistía Internacional constata que la dicotomía
que se plantea entre seguridad y derechos humanos es falsa ya que
los derechos proclamados en los tratados internacionales- como el
derecho a la vida, a no ser torturado o a ser juzgado con las debidas
garantías-, son absolutos y deben ser respetados en todo
momento aún en situaciones de emergencia pública.
Varios son los gobiernos que han limitado los derechos de los extranjeros
o de los nacionales nacidos en otros estados, que han endurecido
su política de asilo o han ampliado las restricciones a los
visados. Ciudadanos extranjeros son privados de libertad sin cargos
ni juicio en el Reino Unido; se constituyen "comisiones militares"
para juzgarlos como sospechosos de participar en actos de "terrorismo
internacional" en Estados Unidos. China ha reformado su derecho
penal para "castigar los delitos terroristas, garantizar la
seguridad nacional y mantener el orden público". El
clima de sospecha y desconfianza ha fomentado el racismo y la xenofobia;
los prejuicios y la discriminación de las personas por motivos
de origen o aspecto físico están en las calles de
innumerables ciudades del mundo.
Desde el 11 de septiembre, el trabajo de las
organizaciones que promueven y reclaman la protección de
los derechos universales, ha cambiado radicalmente; el retroceso
paulatino de los valiosos logros conseguidos en este campo a lo
largo de la historia, obliga a retroceder en el camino andado restando
efectividad a las acciones emprendidas en favor de la evolución
de los derechos humanos. El reto al que se enfrentan los Estados
del mundo, 54 años después de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, pasa por promover la seguridad
sin dejar de garantizar a todas las personas el pleno disfrute de
todos y cada uno de los 30 artículos que recoge la carta
magna; sin sacrificarlos, su máxima debe ser hacer realidad
su absoluto cumplimiento.
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