Israel y los Territorios
Ocupados: Es preciso investigar los crímenes de guerra de
la Fuerza de Defensa Israelí
Jerusalén -- Amnistía Internacional ha
manifestado hoy, en la presentación de un informe sobre las
acciones que la Fuerza de Defensa Israelí (FDI) llevó
a cabo en Yenín y Nablús en marzo y abril de 2002,
que existen claros indicios de que algunos de los actos cometidos
por la FDI durante la «Operación Muro Defensivo»
son crímenes de guerra.
En dicho informe, titulado A
salvo de escrutinio: Violaciones de derechos humanos cometidas por
la Fuerza de Defensa Israelí en Yenín y Nablús
(índice AI: MDE 15/149/2002/s), Amnistía Internacional
documenta graves violaciones de derechos humanos cometidas por las
fuerzas israelíes, entre ellas homicidios ilegítimos,
tortura y maltrato de detenidos, destrucción gratuita de
centenares de viviendas (a veces con sus moradores todavía
dentro), negación de acceso a las ambulancias y de asistencia
humanitaria y utilización de civiles palestinos como «escudos
humanos». La organización mantuvo en mayo varias reuniones
con la FDI para hablar de sus acciones y estrategias, y posteriormente
le expuso la mayoría de los casos particulares incluidos
en el informe con objeto de que expresara su opinión sobre
ellos. La FDI prometió hacerlo, pero Amnistía Internacional
no ha recibido aún ninguna respuesta.
Israel tiene derecho ha tomar medidas para prevenir
la violencia ilegítima, pero no debe violar al hacerlo el
derecho internacional. En Yenín y Nablús, la FDI impidió
durante días el acceso a las ambulancias, la ayuda humanitaria
y el mundo exterior, a pesar de que había numerosas personas
muertas y heridas en las calles y en las casas. En Yenín
demolió un barrio entero del campo de refugiados, dejando
a 4.000 personas sin hogar.
«Hasta ahora, las autoridades israelíes
no han cumplido con su obligación de poner a disposición
judicial a los autores de graves violaciones de derechos humanos
-ha manifestado Amnistía Internacional-. Los crímenes
de guerra figuran entre las infracciones más graves del derecho
internacional y constituyen delitos contra la humanidad en general.
Poner a sus autores a disposición judicial es, por tanto,
competencia y responsabilidad de la comunidad internacional. Todos
los Estados Partes en los Convenios de Ginebra deben buscar a los
presuntos autores de infracciones graves de estos tratados y ponerlos
a disposición judicial».
Asimismo, la organización ha señalado:
«No habrá paz ni seguridad en la región mientras
no se respeten los derechos humanos. Todos los intentos de poner
fin a la violaciones de derechos humanos y establecer un sistema
de protección internacional en Israel y los Territorios Ocupados,
mediante el envió, en particular, de observadores con un
cometido claro en materia de derechos humanos, se han visto menoscabados
por la negativa del gobierno israelí, apoyado por Estados
Unidos».
Para concluir, Amnistía Internacional ha afirmado que «
la comunidad internacional no puede seguir contemplando sin hacer
nada las graves violaciones de derechos humanos que se cometen en
Israel y los Territorios; hace ya mucho tiempo que debería
haber tomado medidas urgentes, adecuadas y efectivas».
En el informe A salvo de escrutinio: Violaciones
de derechos humanos cometidas por la Fuerza de Defensa Israelí
en Yenín y Nablús (índice AI: MDE 15/149/2002/s)
se exponen las siguientes infracciones:
Homicidios ilegítimos
El viernes, 5 de abril, mi familia estaba
en casa. Eran las tres o las tres y cuarto de la tarde. Oímos
llamar y que nos decían que abriéramos la puerta.
Mi hermana 'Afaf dijo: «un momento». Fue decirlo e
ir a abrir... Al llega a la puertar, no hizo más que extender
la mano para agarrar el picaporte, cuando la puerta explotó.
Le explotó encima, volándole la mejilla derecha.
Debió de morir al instante. Comenzamos a gritar. Los soldados
estaban justo a la puerta. La FDI comenzó a disparar contra
las paredes como si quisieran asustarnos. Les pedimos a gritos
que trajeran una ambulancia, pero no respondieron».
Miré y vi uno de los grandes bulldozer
que venía por el oeste demoliendo la casa de la familia
Al-Shu'bi y que la casa se inclinaba. Sin pensarl siqueira, le
dije, gritando, al soldado del bulldozer: «deje que salga
la gente de la casa». Entonces, el soldado salió
de bulldozer empuñó su arma y comenzó a disparar
en mi dirección.
Diez miembros de la familia Shu'bi estuvieron enterrados
bajo su casa, en Nablús, durante seis días. Sólo
sobrevivieron dos.
Estos son sólo dos de los muchos casos documentados
por Amnistía Internacional en Yenín y Nablús,
donde muchas personas murieron en circunstancias que indican que
fueron víctimas de homicidio ilegítimo. Haciendo uso
desproporcionado de la fuerza y no tomando medidas adecuadas para
protegerlos, la FDI mató a palestinos que no participaban
en los combates.
En el campo de refugiados y en la ciudad de Yenín,
más de la mitad de los 54 palestinos que murieron a causa
de la incursión llevada a cabo entre el 3 y el 17 de abril
no estaban tomando parte, al parecer, en los combates. Entre ellos
había siete mujeres, cuatro niños y seis hombres mayores
de 55 años. A seis los habían aplastado dentro de
algún edificio. En Nablús, la FDI mató al menos
a 80 palestinos entre el 29 de marzo y el 22 de abril. Siete de
las víctimas eran mujeres, y otras nueve, niños.
Ninguno de estos homicidios ha sido investigado
imparcial y exhaustivamente, a pesar de que hay razones para pensar
que se cometieron ilegítimamente. El hecho de que las autoridades
israelíes no hayan llevado a cabo estas investigaciones ha
contribuido a crear un clima de impunidad en el que algunos miembros
de la FDI, sabiendo que no se va a tomar ninguna medida contra ellos,
continúan cometiendo homicidios ilegítimos.
Uso de palestinos en operaciones militares
o como «escudos humanos»
Entramos en casa de mi vecino. Los soldados
comenzaron a hacer un agujero en la pared. Pasé por la
pared con tres de ellos y con un perro. El soldado iba con el
arma apoyada en mi cabeza. Esto ocurrió unas seis o siete
veces. Todas ellas, mientras ibamos pasando de un edificio a otro,
los soldados me llevan siempre delante de ellos. En el último
lugar, abrí la puerta y nada más salir oí
disparos. Los soldados tiraron de mí para sacarme del callejón
y comenzaron a disparar también. Yo estaba un metro detrás
de ellos.
Tanto en Yenín como en Nablús, la
FDI obligó sistemáticamente a los palestinos a participar
en operaciones militares o los utilizó como «escudos
humanos». Lo hizo tanto con mujeres como con hombres. Por
lo general, los retenía durante varios días y los
obligaba a registrar edificios, por lo que corrían un gran
peligro de resultar heridos.
Tortura y otros tratos crueles, inhumanos
o degradantes a personas detenidas arbitrariamente
Comenzaron a golpearnos en el cuerpo y en
pecho con las culatas de los fusiles...Nos tenían a todos
juntos, en paños menores. Hacía frío. Cuando
les pedimos mantas, nos golpearon. No nos dieron agua.
En Yenín, la FDI separaba a los hombres de
las mujeres, los niños y los individuos mayores de 55 años
y los detenía, dejándolos en paños menores,
con los ojos vendados y esposados. Muchos aseguran que los golpearon.
Un detenido murió como consecuencia de las palizas recibidas.
También en el caso de Nablús se tuvo
noticia de reiterados casos de tortura y maltrato de personas detenidas
en redadas masivas. Inmediatamente después de la detención,
las llevaban al centro temporal de reclusión de Shomron.
Según los detenidos entrevistados por Amnistía Internacional,
las palizas tenían lugar durante la detención y después
de ella. En el centro de Shomron estaban hacinados, no les daba
agua ni comida suficiente y, a veces, les negaban el acceso al aseo.
Negación de acceso al socorro médico
y humanitario
El 5 de abril, la FDI disparó a 'Atiya
Hassan Abu Irmaila, de 44 años, en la cabeza, cuando estaba
en su casa. Su familia intentó desesperadamente llamar
a una ambulancia, pero fue en vano; ni siquiera pudo salir de
la casa para comunicar a otros parientes que 'Atiya Hassan Abu
Irmaila había muerto. El cadáver estuvo allí
durante siete días
Suna Hafez Sabreh, de 35 años, resultó
herida de gravedad el 7 de abril a causa de un disparo que recibió
al ir a cerrar la puerta de su casa. Su familia pidió un
ambulancia, pero no llegó ninguna, porque, al menos en
una ocasión, dispararon contra las que lo intentaron. Al
cabo de dos días llegó por fin una, cuando se había
agravado aún más el estado de la herida. Suna Hafez
Sabrehe ha sido sometida a cinco operaciones desde entonces.
Tanto en Yenín como en Nablús, la
FDI negó a las organizaciones médicas y humanitarias
el acceso a las zonas afectadas, incluso habiendo cesado ya los
combates.
La FDI impidió durante días el paso
de los servicios médicos; además, disparó contra
ambulancias o hizo disparos de advertencia en torno a ellas, y hubo
conductores de ambulancia que sufrieron hostigamiento o fueron detenidos.
Mientras tanto, los heridos estuvieron horas sin recibir atención
o tuvieron que ser atendidos en casas particulares, y los muertos
permanecieron días tirados en la calle o dentro de las casas.
Según informes, en varios casos, la falta de atención
medica pudo haber acelarado la muerte de la persona o haberla causado.
Demolición
de viviendas y edificios
La devastación es total; no hay una
sola casa entera, como si hubiesen demolido toda una comunidad.
Si había alguien en las casas, no puede haber sobrevivido...No
hay más que escombros y gente que camina aturdida de un
lado a otro. Bajo los escombros huele a muerte.
Así explicó lo que veía un
delegado de Amnistía Internacional que entró en Yenín
minutos después de que la FDI levantara el bloqueo del campo
de refugiados el 17 de abril de 2002. Las unidades de la FDI que
entraron en Yenín y en Nablús llevaban tanques o bulldozer
y avanzaban con ellos por las calles, destruyendo a veces las fachadas
de las casas. En Hawashin y en las zonas de los alrededores del
campo de refugiados de Yenín fueron demolidas 169 casas con
374 apartamentos, la mayoría después de haber cesado
los combates. Debido a ello, más de 4.000 personas perdieron
su hogar.
Tanto en Yenín como en Nablús hubo
casos de casas demolidas por la FDI estando sus ocupantes todavía
dentro. Los soldados avisaban mal o no lo hacían en absoluto
antes de demoler las casas, y después no hacían nada
para rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros, e incluso
impedían que otros lo hicieran. Amnistía Internacional
documentó tres de estos casos, en los que murieron 10 personas.
En las listas hospitalarias de muertos de Yenín, el aplastamiento
por escombros figura como causa de la muerte de seis personas más.
Si
desean más información, pónganse en contacto
con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Londres,
Reino Unido, en el número + 44 20 7413 5566 o visiten news.amnesty.org.
Para los documentos y comunicados de prensa traducidos al español
consulten la sección «centro de documentación»
de las páginas web de EDAI en web.amnesty.org/library/eslindex.
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