Estados
Unidos: A la primera, te eliminamos.
Texas
ejecutará a otro delincuente juvenil
Con
la ejecución de Napoleon Beazley por
un delito que cometió cuando aún
era menor de edad, Estados Unidos muestra
su desprecio por el derecho internacional
y la dignidad, ha manifestado hoy Amnistía
Internacional.
La
organización presentó hoy un
nuevo informe sobre el caso de Napoleon Beazley,
cuya ejecución está prevista
para el 15 de agosto por un asesinato cometido
en el transcurso del robo de un automóvil.
Los hechos ocurrieron cuando Beazley tenía
17 años. De llevarse a cabo, con ésta
serían 18 las ejecuciones de delincuentes
juveniles que se han realizado en Estados
Unidos desde que se reanudó en el
país el homicidio judicial, de las
cuales 10 han sido en el estado de Texas.
«Durante
la última década, casi un tercio
de las ejecuciones de delincuentes juveniles
de las que se ha tenido noticia en todo el
mundo se han llevado a cabo en Texas»,
ha manifestado Amnistía Internacional,
señalando que 31 de los 80 delincuentes
juveniles condenados a muerte en Estados
Unidos están en el estado de Texas.
«En
Texas los menores de 18 años no pueden
votar, beber alcohol ni formar parte de un
jurado, pero el estado no tiene ningún
escrúpulo en condenarlos a muerte»,
agregó la organización, reiterando
que el derecho internacional, reconocido
en todos los rincones del planeta, prohíbe
aplicar la pena de muerte a personas que
tenían menos de 18 años cuando
se cometió el delito por considerarlas
inmaduras, impulsivas, vulnerables a las
presiones de compañeros y con capacidad
de rehabilitación.
El
caso de Napoleon Beazley pone también
de manifiesto otras cuestiones que están
provocando que cada vez más estadounidenses
se replanteen su apoyo a este anticuado castigo.
«El
racismo ha vuelto a mostrarse en toda su
fealdad como posible factor determinante
de una condena a muerte en Estados Unidos»,
ha manifestado Amnistía Internacional,
señalando que la acusación
calificó a este joven negro de «animal»
ante un jurado compuesto por 12 blancos,
uno de los cuales se ha demostrado después
que albergaba hondos prejuicios contra los
afroamericanos. «Esto debería
disparar la alarma de las autoridades que
pueden conceder el indulto, pues pone de
manifiesto que la raza continúa siendo
determinante en los casos de pena de muerte
en Estados Unidos».
Como
en más del 80 por ciento de las 725
ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos
desde 1977, la víctima del delito
era blanca. Napoleon Beazley será
ejecutado por el asesinato de John Luttig,
padre de un juez de un tribunal de apelaciones
federal y conocido vecino de la ciudad del
este de Texas donde se celebró el
juicio.
«Aunque
comprendemos perfectamente el dolor de la
familia Luttig, nos preocupa el papel que
el hijo de la víctima, juez federal,
desempeñó en las actuaciones
judiciales», ha manifestado Amnistía
Internacional, señalando que es obvio
que su influencia en la acusación
fue más allá de la de un testigo
muy afectado por la muerte de la víctima.
Además,
a fin de persuadir al jurado de que Napoleon
Beazley representa un futuro riesgo para
la sociedad, requisito sin el cual no puede
dictarse una condena a muerte en Texas, el
estado se basó en los otros dos coencausados,
mayores que él, que lo describieron
como un individuo despiadado y violento.
Esos mismos coencausados afirman ahora que
mintieron para el estado y ofrecieron la
peor imagen que pudieron del acusado a fin
de evitar su propia ejecución. En
el juicio de Beazley se negó que se
hubiera llegado a este acuerdo.
«Napoleon
Beazley está a punto de pagar el precio
definitivo no por haber cometido un delito,
sino porque su gobierno cree que está
por encima de las leyes internacionales y
porque la acusación estuvo dispuesta
a tergiversar pruebas para conseguir una
condena a muerte», añadió
Amnistía Internacional.
Numerosos
testigos de la defensa describieron a Beazley
como un joven respetuoso y servicial cuya
implicación en los disparos que costaron
la vida a John Luttig parece haberse producido
en un momento de arrebato. La acusación
dijo al jurado que no debían mostrarse
indulgentes por esta demostración
del potencial de rehabilitación de
Beazley.
«El
estado presentó a presuntos expertos
que afirmaron que Napoleon Beazley supondría
un peligro en el futuro por su violencia,
incluso en la cárcel», ha explicado
Amnistía Internacional, que añadió:
«Parece que se equivocaron, pues ha
sido un preso modelo, uno de los pocos a
los que se confiaban trabajos en la cárcel».
La
fiscal de distrito del condado natal de Napoleon
Beazley es una de las personas que piden
el indulto. Ha afirmado que, conociendo a
Beazley y los datos del caso, nunca habría
pedido para él la pena de muerte,
un castigo que Estados Unidos afirma reservar
para «lo peor de lo peor».
«Napoleon
Beazley no tenía antecedentes penales
ni historial de violencia», repitió
Amnistía Internacional. «Da
la impresión de que se trata de un
caso de a la primera, te eliminamos»
Información
general
Amnistía
Internacional ha pedido a las autoridades
texanas que detengan la ejecución.
También ha pedido al gobierno federal
que intervenga. Napoleon Beazley fue condenado
a muerte pocas semanas después de
ocupar su cargo George W. Bush como gobernador
de Texas. En su actual puesto de presidente
del país, el gobierno de Bush debe,
en virtud de las leyes internacionales, asegurarse
de que todas sus jurisdicciones se atienen
a las obligaciones internacionales de Estados
Unidos.
Para
los documentos y comunicados de prensa traducidos
al español consulten el «Centro
de documentación» de las
páginas web de EDAI.
Si desean más información,
pónganse en contacto con la oficina
de prensa de Amnistía Internacional
en Londres, Reino Unido, en el número
+ 44 20 7413 5566 o visiten nuestro sitio
web en http://www.amnesty.org.
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