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Comunicado de prensa

     
Amnistía Internacional

Comunicado de prensa

Fecha:
30 de mayo de 2001

Documento de referencia (índice AI):
POL 10/005/2001/s

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Informe 2001

La globalización no es excusa para que los Estados eludan su responsabilidad respecto a los derechos humanos

Amnistía Internacional expone las violaciones de derechos humanos cometidas en 149 países

En un mundo en el que la globalización está repercutiendo en todos los Estados nación y poniendo la pobreza en primera línea del programa de derechos humanos, el desafío consiste en hacer que los Estados rindan cuentas de sus actos, según ha declarado Amnistía Internacional al hacer público su Informe Anual, en la semana en la que se cumple el 40 aniversario de la organización.

Amnistía Internacional ha declarado: "La globalización -es decir, la difusión de la economía de libre mercado y el cambio tecnológico- ha dado lugar a una enorme expansión económica, pero ha venido acompañada por la deuda, la pobreza y unas desigualdades cada vez más acusadas".

"Muchos Estados afirman haberse visto obligados a adoptar una política económica que mina los derechos sociales, económicos y culturales. Pero, según Amnistía Internacional, ésta es una afirmación falsa porque los gobiernos tienen poder para defender a sus ciudadanos frente a las acciones arbitrarias de empresas multinacionales o de la presión de instituciones económicas intergubernamentales".

La imagen que se desprende del Informe Anual de Amnistía Internacional en su 40 aniversario es la de un mundo en el que los responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas en al menos 149 países no son únicamente los gobiernos y los agentes estatales. En muchos casos, los responsables son familiares de las víctimas, miembros de su comunidad o personas que les dan trabajo, contra los que los gobiernos no actúan. También los grupos armados de oposición y los grupos paramilitares cometen abusos contra los derechos humanos a diario.

El informe anual de Amnistía Internacional documenta la existencia de ejecuciones extrajudiciales en 61 países, ejecuciones judiciales en 28, presos de conciencia en al menos 63, casos de tortura y malos tratos en 125 y "desapariciones" en 30. Sin embargo, la organización de derechos humanos cree que las cifras reales de todos estos abusos son mucho más altas.

Amnistía Internacional ha declarado: "Los gobiernos han adoptado la retórica de los derechos humanos, pero muy pocos la han convertido en realidad".

"Los gobiernos tienen muchas posibles vías de actuación. Pueden garantizar que los trabajadores están protegidos de las peores formas de explotación. Pueden combatir la impunidad, el veneno que permite que las violaciones de derechos humanos se propaguen, se mantengan o se repitan. Pueden dejar de atacar a los activistas de derechos humanos. Y no sólo pueden, sino que deben, cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos."

"Hoy día, el desafío al que se enfrenta Amnistía Internacional sigue siendo por encima de todo conseguir que los Estados rindan cuentas de sus actos. El volver a centrar el debate en los poderes y obligaciones de los gobiernos no significa que se esté dejando de lado la responsabilidad de otros. En realidad, equivale a insistir en que los Estados deben poner fin a su cobardía, sus maniobras de encubrimiento y sus esfuerzos por eludir sus responsabilidades. Equivale a subrayar que, a pesar de las presiones externas, los Estados, si tienen la voluntad política necesaria, tienen poder suficiente para hacer respetar los derechos humanos."

"La inseguridad económica ha agudizado conflictos internos que algunos Estados han sido incapaces de frenar o resolver. Sin embargo, eso no significa que la inestabilidad económica sea una excusa que permita a los gobiernos eludir sus responsabilidades."

Los desafíos en materia de derechos humanos surgidos a causa de la globalización han llevado a Amnistía Internacional a ampliar su ámbito de trabajo a la promoción de los derechos humanos en la comunidad empresarial; la organización ha hecho frente a corporaciones multinacionales y ha insistido en que las empresas deben participar en la protección de los derechos humanos, especialmente aquellas que trabajan en países donde se cometen violaciones masivas de estos derechos.

El año pasado, Amnistía Internacional llevó a cabo un vigoroso trabajo de captación de apoyos ante las comunidades internacionales de producción y comercialización de diamantes para que tomen medidas efectivas encaminadas a diseñar un sistema no manipulable que impida que los diamantes procedentes de las zonas en conflicto de Sierra Leona lleguen a los mercados internacionales. Los activistas de Amnistía Internacional hicieron campaña ante joyerías de Estados Unidos y mantuvieron conversaciones con Hoge Raad voor Diamant, en Amberes, y con el grupo DeBeers. Por otra parte, la organización pidió públicamente a las compañías petrolíferas que actúan en Sudán que plantearan a las autoridades sudanesas sus motivos de preocupación respecto a los derechos humanos y que tomaran medidas para proteger los derechos humanos en su ámbito de actuación.

Amnistía Internacional también ha revelado que el comercio internacional de porras, escudos, pistolas paralizantes y cinturones paralizantes de electrochoque de alto voltaje ha ido en aumento durante los años noventa. En los últimos dos años, más de 150 empresas que actúan en 22 países han fabricado o comercializado armas de electrochoque. La organización ha pedido que se prohíba el uso de material policial y de seguridad que sea inherentemente cruel, inhumano y degradante.

El posible conflicto entre la búsqueda de un beneficio económico y la protección de los derechos humanos ha llevado a Amnistía Internacional a plantear su preocupación a las instituciones económicas internacionales como el Banco Mundial, que se encuentra en situación de ejercer una gran influencia sobre los programas políticos y económicos nacionales. Amnistía Internacional seguirá presionando para que se produzcan cambios reales y para que, en su trabajo, el Banco Mundial tenga debidamente en cuenta los derechos humanos.

Los lazos indivisibles entre los derechos socioeconómicos y los derechos políticos han quedado reflejados en la aparición de una nueva red de movimientos de protesta. A partir de las consecuencias negativas de la globalización se está formando un movimiento de solidaridad mundial. Amnistía Internacional ofrece su experiencia única a este esfuerzo para que en el mundo actual la protección de los derechos humanos y la justicia sean una realidad para la mayoría de las personas.

"Las fuerzas que se oponen a los derechos humanos son formidables, pero la indignación ante la injusticia que dio lugar a la creación de Amnistía Internacional hace 40 años sigue impulsando a millones de personas a hacer frente a los gobiernos con la determinación de construir un mundo mejor: es posible que la utopía no esté a nuestro alcance, pero el cambio positivo sí lo está."

Más información: Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación de AI: web.amnesty.org/library/eslindex



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