España:
no deben tolerarse las recompensas a torturadores
"La
concesión de recompensas y honores a torturadores transmite
un mensaje claro: que en España no se castigarán de
forma efectiva las violaciones de derechos humanos", ha advertido
hoy Amnistía Internacional. La organización de derechos
humanos también ha declarado que el hecho de que siga sin
procesarse a los responsables de delitos cometidos durante la "guerra
sucia" emprendida en los años 80 contra ETA hace llegar
a los torturadores un mensaje similar.
La
condena de Amnistía Internacional se ha producido a raiz
del indulto, hecho público este mismo mes, de once agentes
de la Policía Nacional y tres miembros de la Guardia Civil
declarados culpables de tortura. Según los informes, la condena
de estos hombres se ha reducido en dos tercios. Entre los indultados
se encuentra un ex agente de la Policía Nacional y autor
de múltiples torturas, que fue condenado a diez meses de
inhabilitación por ocultar deliberadamente la verdad en el
caso de la tortura de la presunto miembro de ETA Ana María
Ereño en 1982. Otro de los 14 indultados estuvo también
implicado en varios asesinatos durante la "guerra sucia"
de los años 80 contra ETA.
Poco
después del anuncio de los indultos, se concedió una
medalla póstuma a Melitón Manzanas, ex jefe de una
unidad de la policía secreta en San Sebastián (Guipúzcoa)
durante la dictadura de Franco. Melitón Manzanas fue responsable
de la tortura de centenares de vascos durante el régimen
franquista y era un conocido colaborador de la Gestapo que durante
la Ocupación Nazi ayudó a detener a judíos
que trataban de huir a través de la frontera del sur de Francia.
Fue la primera víctima elegida por un comando de ETA en agosto
de 1968. Precisamente, la condecoración que se le ha concedido
es una medalla a las víctimas del terrorismo.
Amnistía
Internacional ha declarado: "el conceder una condecoración
a alguien que ha ignorado de forma tan flagrante los derechos fundamentales
a la vida y a no ser torturado constituye una burla hacia cualquier
sistema de concesión de honores".
Esta
no es la primera vez que las autoridades españolas conceden
indultos o recompensas a torturadores. En 1998, Amnistía
Internacional criticó la frecuencia con la que se indultaba
a torturadores convictos e hizo alusión a casos de torturadores
que incluso habían sido ascendidos tras ser declarados culpables.
También en 1998, diez de los doce condenados por el secuestro
y la detención ilegal (como parte de la "guerra sucia")
del empresario francés Segundo Marey, vieron como, casi de
inmediato, sus condenas eran reducidas en dos tercios y el tercio
restante quedaba en suspenso en espera de la apelación ante
el Tribunal Constitucional. Dicha apelación aún sigue
pendiente.
En
su informe de junio de 1999, España: motivos de preocupación
en materia de derechos humanos en relación con el proceso
de paz en el País Vasco (Índice AI: EUR
41/01/99/s). Amnistía Internacional manifestó
su creencia de que en España existe un clima de impunidad.
Para respaldar su afirmación, la organización de derechos
humanos citó las condenas simbólicas impuestas a funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley, declarados culpables de tortura
y malos tratos, la relajación a la hora de hacer cumplir
las condenas, las discrepancias en las normas de realización
de informes médicos forenses y la perpetuación de
la detención en régimen de incomunicación,
así como la disponibilidad de indultos e incluso ascensos
para los autores de torturas.
Además,
Amnistía Internacional siente preocupación por los
recientes informes que indican que los fiscales de la Audiencia
Nacional han pedido que se archiven casi todas las investigaciones
que continúan abiertas sobre los delitos cometidos durante
la "guerra sucia" de los 80 contra ETA.
Las
autoridades españolas han ratificado tratados de derechos
humanos y están sometidas a disposiciones constitucionales
según las cuales deben proteger el derecho a la vida e impedir
la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Amnistía
Internacional ha declarado: "El gobierno español debe
poner fin al trato de favor hacia aquéllos que matan y torturan
en nombre del estado. Cualquier comportamiento que se aparte de
esta norma constituirá una burla de las leyes españolas".
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