¿Dónde
están?
América:
Día de los «desaparecidos»
Las
«desapariciones» siguen siendo
una herida abierta en muchas partes del continente
americano, según ha declarado hoy
Amnistía Internacional, día
en que miles de personas se unen en toda
la región para reiterar una vez más
su petición de verdad y justicia en
el caso de sus seres queridos «desaparecidos».
«Día
tras día, los familiares de las miles
de personas que han "desaparecido"
en las últimas tres décadas
soportan el desgarrador sufrimiento de no
saber qué ha sido de sus hijos, sus
padres, sus cónyuges, sus hermanas
o sus hermanos», ha declarado Amnistía
Internacional, subrayando cómo esta
práctica viola el derecho de las personas
a no ser sometidas a trato cruel, inhumano
y degradante.
Se
calcula que, entre 1966 y 1986, unas 90.000
personas «desaparecieron» en
países como Guatemala, El Salvador,
Honduras, México, Colombia, Perú,
Bolivia, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay
y Haití. Esta cifra incluye a niños
de corta edad y a bebés que nacieron
mientras sus madres estaban detenidas en
países como Argentina, El Salvador,
Guatemala y Uruguay; se cree que algunos
de esos niños fueron entregados posteriormente
en adopción.
«Aunque
la opinión pública asocia las
"desapariciones" con los gobiernos
militares autoritarios de las décadas
anteriores, por desgracia esta práctica
no es exclusiva de esos gobiernos, y sigue
utilizándose hoy día»,
ha dicho Amnistía Internacional, añadiendo
que sigue recibiendo informes sobre posibles
«desapariciones» desde países
como Guatemala y Ecuador.
El
problema es especialmente agudo en Colombia,
donde, tan sólo en 1999, unas 300
personas «desaparecieron» en
el contexto del conflicto entre los grupos
armados de oposición, el ejército
colombiano y los grupos paramilitares aliados
con él.
En Guatemala, uno de los casos más
recientes de «desaparición»
es el de Mayra Angelina Gutiérrez,
profesora de universidad y defensora de los
derechos de la mujer que se encuentra en
paradero desconocido desde abril del 2000.
El hecho de que su nombre estuviera en una
base de datos secreta de los servicios de
inteligencia del ejército y el hecho
de que estuviera recopilando información
sobre el delicadísimo asunto de la
adopción ilegal de niños de
Guatemala en el que se cree que están
implicados militares y familiares de éstos
sugieren que su «desaparición»
puede haber sido debida a motivos políticos.
«En
la mayoría de los casos que se dan
en la región, los gobiernos han mostrado
una clara falta de voluntad política
para respaldar los esfuerzos encaminados
a arrojar luz sobre la suerte corrida por
los "desaparecidos" y a llevar
a los responsables ante la justicia»,
ha añadido Amnistía Internacional,
subrayando que en muchos países se
han iniciado acciones judiciales que finalmente
se han estancado a causa de la falta de colaboración
de las autoridades.
En
Chile y Argentina, donde las desapariciones
forzadas fueron generalizadas y sistemáticas
en los años de gobierno militar, las
leyes de amnistía han obstaculizado
durante más de dos décadas
la búsqueda de la verdad y la justicia
en miles de casos de «desaparición».
También existe una ley similar en
Uruguay, donde «desaparecieron»
unas 34 personas; a éstas deben sumarse
los ciudadanos uruguayos que «desaparecieron»
en Argentina en el contexto de la Operación
Cóndor.
Amnistía
Internacional ha declarado: «Estas
leyes deben ser anuladas, ya que, hasta el
momento, han impedido que se desvele la verdad
y han otorgado impunidad a los responsables,
en un claro incumplimiento de la obligación
del Estado de llevar ante la justicia a los
responsables de violaciones de derechos humanos».
La organización ha dicho también:
«No obstante, los escollos con los
que se encuentran los familiares de los "desaparecidos"
en su incansable lucha no son sólo
de carácter legal. Los individuos
y las organizaciones que luchan por romper
el muro de silencio, complicidad e impunidad
que rodea la suerte de los "desaparecidos"
se convierten muchas veces en víctimas
de intimidación, acoso y amenazas».
Amnistía
Internacional ha añadido: «Los
responsables de este atroz crimen gozan de
protección generalizada, protección
de la que carecen los familiares de las víctimas
y los defensores de los derechos humanos
que los respaldan».
En
Guatemala, los ataques y las amenazas han
frustrado los intentos de exhumar los cuerpos
de las fosas comunes clandestinas que, según
se cree, contienen los restos de las aproximadamente
200.000 personas (en su mayoría civiles
indígenas desarmados) muertas a manos
de las fuerzas armadas y de sus aliados paramilitares
durante el conflicto civil; estas personas
forman parte de los «desaparecidos»
de Guatemala.
En
Colombia, los miembros del grupo de derechos
humanos ASFADDES (Asociación de Familiares
de Detenidos-Desaparecidos) sufren constantes
amenazas y acoso a consecuencia de su trabajo
para llevar ante la justicia a los responsables
de las «desapariciones» ocurridas
durante el conflicto civil que asola actualmente
el país. A causa de su trabajo, algunos
de estos defensores de los derechos humanos
han «desaparecido» también.
Hace casi un año, Ángel Quintero
Mesa y Claudia Monsalve Pulgarín (que
trabajaban para descubrir qué había
sido de sus familiares «desaparecidos»)
«desaparecieron» en Medellín.
Hasta la fecha, y a pesar de la constante
presión nacional e internacional,
las autoridades colombianas no han tomado
todas las medidas necesarias para investigar
su paradero, llevar a los responsables ante
la justicia y garantizar la seguridad de
los demás miembros de ASFADDES.
«¿Dónde
están los "desaparecidos"?
Esta es una pregunta legítima que
los gobiernos de América no deben
seguir ignorando», ha declarado Amnistía
Internacional, instando a las autoridades
competentes a tomar medidas inmediatas para
investigar exhaustivamente todos los casos
de «desaparición», cuando
quiera que se produzcan, con vistas a identificar
y procesar a los responsables y a permitir
que las familias conozcan la verdad y superen
su pérdida.
Información
general
El
30 de agosto se conmemora el Día Internacional
de los Desaparecidos. La iniciativa partió
de la organización no gubernamental
latinoamericana FEDEFAM (Federación
Latinoamericana de Asociaciones de Familiares
de Detenidos-Desaparecidos) y actualmente
se celebra en todo el mundo.
La
«desaparición» es una
lacra que afecta a todo el planeta, con casos
en al menos 30 países del mundo. El
Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre
Desapariciones Forzadas o Involuntarias tiene
en sus archivos 45.998 casos pendientes de
«desaparición».
Una
«desaparición» se produce
cuando hay motivos razonables para creer
que una persona ha sido privada de su libertad
por las autoridades o sus agentes con la
autorización, el apoyo o el consentimiento
del Estado y las autoridades niegan que la
víctima esté bajo su custodia,
ocultando su paradero y la suerte que ha
corrido y dejándola así fuera
de la protección de la ley.
Para
los documentos y comunicados de prensa traducidos
al español consulten el «Centro
de documentación» de las
páginas web de EDAI.
Si desean más información,
pónganse en contacto con la oficina
de prensa de Amnistía Internacional
en Londres, Reino Unido, en el número
+ 44 20 7413 5566 o visiten nuestro sitio
web en http://www.amnesty.org.
|