Amnistía
Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
28 de octubre de 2001 |
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El derecho
de asilo en España: una carrera de obstaculos
Amnistía
Internacional presenta un informe que demuestra las dificultades
que encuentran las personas que buscan refugio en España y alerta
sobre el riesgo de que se adopten medidas que acentúen la desprotección
tras los hechos del 11 de septiembre
Madrid.-
Buscar refugio en España para quien huye de violaciones de
derechos humanos se ha convertido en una larga cadena de dificultades
a sortear. Una carrera de obstáculos cuyo desenlace, en demasiadas
ocasiones, está en manos de la suerte. En base a una investigación
apoyada en decenas de casos, Amnistía Internacional ha detectado
barreras de acceso en costas y puertos marítimos españoles
y por vía aérea, dificultades o asesoramiento inadecuado
en Embajadas españolas en el extranjero, así como
irregularidades en el procedimiento de admisión a trámite
de peticiones de asilo.
Amnistía Internacional señala entre algunas de las
barreras: la imposición de visados a los nacionales de países
donde hay graves violaciones de derechos humanos y en los que es
difícil conseguir visados, la posibilidad de multas a compañías
de transporte que traigan personas indocumentadas a España,
o el establecimiento de controles de documentación al pie,
en las escalinatas o los mismos aviones. Igualmente da cuenta de
casos de compañías navieras que ponen impedimentos
a las organizaciones para subir a bordo de buques con polizones.
Amnistía Internacional tienen constancia de casos de polizones
que no obtuvieron asilo en España y sí en otros países
posteriormente.
Todas estas restricciones que España impone a quienes huyen
de violaciones de derechos humanos y buscan seguridad en nuestro
país se recogen y analizan en un nuevo informe de la Sección
Española de Amnistía Internacional (AI), titulado
precisamente "El asilo en España: una carrera de obstáculos",
que ha sido presentado hoy en Madrid.
Amnistía Internacional destaca la incidencia negativa de
los marcos normativos europeos y españoles, así como
la existencia de prácticas que pueden estar impidiendo el
acceso de los solicitantes a los procedimientos de asilo y a la
obtención del estatuto de refugiado. La brusca caída
de solicitantes de asilo en España, de 12.615 en el año
1993 hasta 7.926 en el año 2000, con un leve repunte entre
los años 1998 y 1999, puede ser explicada por tales restricciones.
El informe documenta cómo, en demasiadas ocasiones, personas
procedentes de países que atraviesan graves crisis de derechos
humanos, como Liberia o Sierra Leona, no han podido acceder al procedimiento
de asilo en España o han tenido que enfrentarse a serias
dificultades para obtener la protección como refugiado. El
porcentaje de inadmisión de solicitantes de asilo procedentes
de Liberia y Sierra Leona fue de 84% y 66% respectivamente en 1999.
A Amnistía Internacional le preocupa sobremanera que, en
varios de los casos recogidos en este informe, haya sido necesaria
la presión de ONG y sindicatos para que la legalidad se cumpla.
El equipo de AI que ha realizado esta investigación ha detectado
grandes barreras para acceder a un procedimiento justo de asilo.
Destacan casos como el de las siete personas de origen kurdo o los
quince subsaharianos que permanecieron durante 15 días en
el aeropuerto de Barajas privados de libertad, además del
uso de sedante y cinta adhesiva en varias expulsiones.
Este nuevo informe trata también de las especiales dificultades
que encuentran los refugiados en Ceuta y Melilla, dos de las provincias
que reciben más solicitudes de asilo. En estas ciudades se
han producido situaciones tan alarmantes como la vivida por doce
solicitantes de asilo iraquíes que emprendieron una huelga
de hambres tras una espera de siete meses para disponer de un intérprete.
Entre las recomendaciones de Amnistía Internacional dirigidas
a las autoridades españolas, destacan: respetar el principio
de no devolución e impedir la devolución forzosa de
personas en peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos;
asegurar que las medidas de control de inmigración no impiden
a los solicitantes de asilo llegar a España y acceder al
proceso de asilo, y hacer efectivo su acceso al procedimiento, poniendo
fin a cualquier práctica que impida solicitar asilo a quien
alegue huir de persecución.
Repercusiones de los atentados del 11 de septiembre en el derecho
de asilo
Todo apunta a que la situación creada a raíz de los
terribles atentados del pasado 11 de septiembre va a repercutir
negativamente sobre los derechos de los solicitantes de asilo. Algunos
Estados proponen limitar el derecho a solicitar asilo, negándolo
en base a sospechas de "terrorismo", mientras que otros
tienen la intención de modificar sus leyes sobre inmigración
de un modo que puede conducir a que se produzcan expulsiones sin
que se garantice el principio de "no-devolución",
que establece que nadie será enviado a un país donde
pueda sufrir graves abusos contra los derechos humanos, como la
tortura.
En el marco de la Unión Europea, por ejemplo, se están
debatiendo propuestas en el marco de la cooperación judicial
en materia penal, como la "orden de detención europea"
o el "procedimiento de entrega entre Estados miembros",
que no introducen las garantías necesarias para que se respete
este principio de "no-devolución", ni incluyen
salvaguardas para la protección de los refugiados. La Unión
Europea debe prohibir a los estados miembros la devolución
de toda persona que corra el riesgo de ser víctima de violaciones
graves de derechos humanos, como convertirse en preso de conciencia,
ser juzgado sin las garantías mínimas internacionales
para un proceso justo, ser condenado a pena de muerte o sufrir tortura,
malos tratos o cualquier otro tipo de castigo cruel, inhumano o
degradante.
Amnistía Internacional hace un llamamiento a adoptar las
iniciativas necesarias dentro del marco de la Unión Europea
para que las leyes y políticas de asilo, y otras medidas
que se adopten en ese marco, no sean contrarias a la legislación
internacional de refugiados y derechos humanos.
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