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Comunicado de prensa

     
Amnistía Internacional

Comunicado de prensa

Fecha:
26 de octubre de 2001

Documento de referencia (índice AI):
ASA 11/022/2001/s
 

Archivo
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Año 1998




 

Afganistán: Responsabilidad de las muertes entre la población civil

Amnistía Internacional ha solicitado al ejército de Estados Unidos que refuerce las medidas para garantizar que sus operaciones militares no producen víctimas civiles, que investigue exhaustivamente los informes sobre este tipo de incidentes y que dé a conocer públicamente los resultados de las investigaciones. La organización también pide que se suspenda el uso de las bombas racimo.

"Cada una de las víctimas civiles del actual conflicto de Afganistán se añade a años de homicidios, represión, desplazamientos y hambre. El coste humano del conflicto continúa aumentando, y los informes cada vez más frecuentes de bajas civiles presuntamente causadas por las operaciones militares estadounidenses son motivo de honda preocupación", ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

"Aunque las autoridades estadounidenses han admitido que se han alcanzado por error varios objetivos civiles, la falta de información a la opinión pública sobre estos ataques resulta preocupante."

El limitado acceso a Afganistán de observadores imparciales hace imposible verificar mediante fuentes independientes los informes que hablan de víctimas civiles. Los informes de funcionarios de las Naciones Unidas, ONG humanitarias y refugiados que huyen a Pakistán despiertan suficiente preocupación como para pedir una investigación inmediata y completa en lo que podrían haber sido violaciones del derecho internacional humanitario, como el ataque directo contra objetivos civiles o los ataques indiscriminados.

Amnistía Internacional ya ha pedido a las autoridades estadounidenses que investiguen varios ataques, como el del 12 de octubre contra la aldea de Khorum en el que, según los informes, resultaron muertos varios civiles, y el del 16 de octubre contra unos almacenes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Kabul, en el que resultó herido un civil afgano. Esta mañana tuvo lugar otro ataque contra estas mismas instalaciones del CICR.

La organización también ha expresado su preocupación por el ataque contra las instalaciones de una emisora de radio afgana que se mencionaba en una sesión informativa del Pentágono el 11 de octubre. El 16 de octubre, el secretario de Defensa estadounidense Rumsfeld indicó que las emisoras de radio y la de televisión fueron bombardeadas por ser "vehículos de propaganda de los líderes talibanes". Sin embargo, Amnistía Internacional considera que las estaciones de radio y televisión civiles son objetivos civiles, aunque sean "vehículos de propaganda".

Las fuerzas de Estados Unidos deben tomar las precauciones suficientes para proteger a la población civil cuando seleccionen objetivos militares y formas de ataque. Asimismo, también deben desistir de llevar a cabo un ataque si resulta evidente que el objetivo no es militar, o si los riesgos de tal ataque son desproporcionados con relación al objetivo militar.

A Amnistía Internacional también le preocupa mucho el uso de bombas racimo cerca de zonas civiles, y pide una suspensión inmediata de su uso hasta que tenga lugar la revisión internacional de diciembre de 2001 en Ginebra, durante la Segunda Conferencia de Revisión de la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Ciertas Armas Convencionales que Puedan Considerarse Excesivamente Nocivas o de Efectos Indiscriminados.

Las bombas racimo presentan un elevado riesgo de violar la prohibición de ataques indiscriminados, ya que liberan numerosas bombas que se extienden por una amplia área. Al menos el 5 por ciento de ellas no estallan con el impacto, convirtiéndose de hecho en minas antipersonas, una amenaza continua para las personas que entran en contacto con ellas, incluidos civiles que se desplazan.

Precisamente esta semana, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas informó del lanzamiento de bombas racimo sobre un pueblo cercano a Herat, al oeste de Afganistán. El pueblo quedó salpicado de bombas sin explotar, con la consiguiente limitación de circulación de las gentes del lugar.

"Si continúan utilizándose bombas racimo, la población civil no sólo sufrirá ahora, sino durante los años venideros", ha advertido Amnistía Internacional.

La organización también ha pedido a los talibanes que tomen medidas inmediatas para evitar y contener graves violaciones del derecho humanitario. Tras la declaración pública realizada el 10 de octubre por el portavoz de al Qa'ida, Sulayman Abu Ghaith, en la que indicaba que su grupo no tenía intención de respetar la distinción entre civiles y militares, Amnistía Internacional instó a los talibanes a que determinaran si al Qa'ida u otras fuerzas que luchan junto a ellos han llevado a cabo ataques directos contra civiles, como los del 11 de septiembre en Estados Unidos, o planean hacerlo. Estos ataques serían una grave vulneración del derecho internacional humanitario.

Si desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Londres, Reino Unido, en el número + 44 20 7413 5566 o visiten nuestro sitio web en http://www.amnesty.org.



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