Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
26
de octubre de 2001
Documento
de referencia (índice AI):
ASA 11/022/2001/s |
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Afganistán:
Responsabilidad de las muertes entre la población civil
Amnistía
Internacional ha solicitado al ejército de Estados Unidos que refuerce
las medidas para garantizar que sus operaciones militares no producen
víctimas civiles, que investigue exhaustivamente los informes sobre
este tipo de incidentes y que dé a conocer públicamente los resultados
de las investigaciones. La organización también pide que se suspenda
el uso de las bombas racimo.
"Cada una de las víctimas civiles del actual conflicto de Afganistán
se añade a años de homicidios, represión, desplazamientos y hambre.
El coste humano del conflicto continúa aumentando, y los informes
cada vez más frecuentes de bajas civiles presuntamente causadas
por las operaciones militares estadounidenses son motivo de honda
preocupación", ha manifestado hoy Amnistía Internacional.
"Aunque las autoridades estadounidenses han admitido que se han
alcanzado por error varios objetivos civiles, la falta de información
a la opinión pública sobre estos ataques resulta preocupante."
El limitado acceso a Afganistán de observadores imparciales hace
imposible verificar mediante fuentes independientes los informes
que hablan de víctimas civiles. Los informes de funcionarios de
las Naciones Unidas, ONG humanitarias y refugiados que huyen a Pakistán
despiertan suficiente preocupación como para pedir una investigación
inmediata y completa en lo que podrían haber sido violaciones del
derecho internacional humanitario, como el ataque directo contra
objetivos civiles o los ataques indiscriminados.
Amnistía Internacional ya ha pedido a las autoridades estadounidenses
que investiguen varios ataques, como el del 12 de octubre contra
la aldea de Khorum en el que, según los informes, resultaron muertos
varios civiles, y el del 16 de octubre contra unos almacenes del
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Kabul, en el que
resultó herido un civil afgano. Esta mañana tuvo lugar otro ataque
contra estas mismas instalaciones del CICR.
La organización también ha expresado su preocupación por el ataque
contra las instalaciones de una emisora de radio afgana que se mencionaba
en una sesión informativa del Pentágono el 11 de octubre. El 16
de octubre, el secretario de Defensa estadounidense Rumsfeld indicó
que las emisoras de radio y la de televisión fueron bombardeadas
por ser "vehículos de propaganda de los líderes talibanes". Sin
embargo, Amnistía Internacional considera que las estaciones de
radio y televisión civiles son objetivos civiles, aunque sean "vehículos
de propaganda".
Las fuerzas de Estados Unidos deben tomar las precauciones suficientes
para proteger a la población civil cuando seleccionen objetivos
militares y formas de ataque. Asimismo, también deben desistir de
llevar a cabo un ataque si resulta evidente que el objetivo no es
militar, o si los riesgos de tal ataque son desproporcionados con
relación al objetivo militar.
A Amnistía Internacional también le preocupa mucho el uso de bombas
racimo cerca de zonas civiles, y pide una suspensión inmediata de
su uso hasta que tenga lugar la revisión internacional de diciembre
de 2001 en Ginebra, durante la Segunda Conferencia de Revisión de
la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de
Ciertas Armas Convencionales que Puedan Considerarse Excesivamente
Nocivas o de Efectos Indiscriminados.
Las bombas racimo presentan un elevado riesgo de violar la prohibición
de ataques indiscriminados, ya que liberan numerosas bombas que
se extienden por una amplia área. Al menos el 5 por ciento de ellas
no estallan con el impacto, convirtiéndose de hecho en minas antipersonas,
una amenaza continua para las personas que entran en contacto con
ellas, incluidos civiles que se desplazan.
Precisamente esta semana, la Oficina de Coordinación de Asuntos
Humanitarios de las Naciones Unidas informó del lanzamiento de bombas
racimo sobre un pueblo cercano a Herat, al oeste de Afganistán.
El pueblo quedó salpicado de bombas sin explotar, con la consiguiente
limitación de circulación de las gentes del lugar.
"Si continúan utilizándose bombas racimo, la población civil no
sólo sufrirá ahora, sino durante los años venideros", ha advertido
Amnistía Internacional.
La organización también ha pedido a los talibanes que tomen medidas
inmediatas para evitar y contener graves violaciones del derecho
humanitario. Tras la declaración pública realizada el 10 de octubre
por el portavoz de al Qa'ida, Sulayman Abu Ghaith, en la que indicaba
que su grupo no tenía intención de respetar la distinción entre
civiles y militares, Amnistía Internacional instó a los talibanes
a que determinaran si al Qa'ida u otras fuerzas que luchan junto
a ellos han llevado a cabo ataques directos contra civiles, como
los del 11 de septiembre en Estados Unidos, o planean hacerlo. Estos
ataques serían una grave vulneración del derecho internacional humanitario.
Si
desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa
de Amnistía Internacional en Londres, Reino Unido, en el número
+ 44 20 7413 5566 o visiten nuestro sitio web en http://www.amnesty.org.
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