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Noticia

     
Amnistía Internacional
Comunicado de prensa

Fecha:
25 de septiembre
de 2001

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Año 2001
Año 2000
Año 1999
Año 1998




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La crisis del sistema de asilo
(PDF, 41 Kb, 12 págs.)


 

La Unión Europea sólo concedió el estatuto de refugiado al 39% de los afganos que lo solicitaron entre 1989 y 1998

Amnistía Internacional, alarmada por las propuestas europeas en materia de asilo que se debatirán en la Cumbre de Justicia e Interior esta semana

Madrid.- Según los datos de ACNUR, entre 1989 y 1998 se registraron 99.350 de peticiones de asilo por parte de solicitantes de Afganistán en países europeos, pero sólo se concedió estatuto de refugiado a 39.436. Alemania y Holanda recibieron la mayoría de peticiones.

En un momento en el que decenas de miles de afganos están intentando huir de su país por miedo a convertirse en las víctimas de un posible conflicto bélico, los países europeos no pueden seguir dándoles la espalda. Si bien es cierto que tanto Paquistán como Irán han cerrado sus fronteras para impedir la entrada de población afgana, también lo es que Europa lleva años tomando medidas que hacen prácticamente imposible que los refugiados afganos entren en los países de la Unión y otros del norte del continente, denegando además protección a muchos de los que presentan peticiones válidas de asilo.

Y lo que es peor, las medidas para obstaculizar el derecho al asilo siguen promoviéndose y estarán sobre la mesa en la próxima cumbre de Justicia e Interior. Allí se discutirán propuestas como no garantizar a los solicitantes de asilo la estancia en el país en el que han cursado su petición mientras esperan que ésta se resuelva.

Ya en 1998, cuando el Consejo de la Unión Europea elaboró un Plan de Acción sobre Afganistán, Amnistía Internacional observó que el análisis que hacía de la situación de los derechos humanos en el país era tan optimista como limitado. Además, la organización alertó de que las necesidades de protección de los refugiados corrían el riesgo de ser ignoradas y recordó a los estados miembros de la UE su obligación de garantizar el derecho a acceder y obtener asilo, en virtud del derecho internacional.

Amnistía Internacional considera que si a los países de la UE les preocupa realmente la precaria situación de la población civil afgana, deben comenzar por acoger y proteger a quienes huyan de ese país y deseen solicitar asilo en Europa. La protección de los refugiados es responsabilidad de toda la comunidad internacional y no puede caer de forma desproporcionada sobre un único país debido a su situación geográfica, aunque también Paquistán e Irán deberían mantener sus fronteras abiertas a los refugiados afganos que tratan de salir de su país.

Es necesario que el ACNUR cuente con los recursos necesarios para poder llevar a cabo su mandato de forma efectiva, y para eso necesita la colaboración de todos los estados. En este sentido, la Sección Española de AI ha dirigido una carta a José María Aznar en la que se le pregunta cuál va a ser la aportación de nuestro país a este organismo. Pedimos también al gobierno español que actúe para asegurar que los países europeos dotan de recursos suficientes a estos países vecinos de Afganistán, ante la hambruna que parece avecinarse.

Estas preocupaciones están recogidas en un nuevo informe titulado "La crisis del sistema de asilo: un reto para la Unión Europea en el terreno de los derechos humanos", que argumenta por qué la protección de los refugiados es el punto negro en la política de derechos humanos de la Unión Europea. Este informe marca también el principio de una campaña de información de Amnistía Internacional en toda Europa, con la que se busca explicar los peligros de la actual retórica "anti asilo".

"AI está enormemente preocupada por el hecho de que el acento de la política de asilo de la UE esté puesto, sobre todo, en cómo mantener a la gente alejada en vez de en cómo proteger a quienes huyen de la guerra y de las violaciones de derechos humanos", afirmó Eva Suárez-Llanos, presidenta de Amnistía Internacional en España.


Información de contexto

Dos décadas de guerra civil y graves abusos a los derechos humanos han forzado a millones de hombres, mujeres y niños a abandonar sus hogares y buscar refugio en otras partes, tanto en el interior como fuera de Afganistán. Cientos de miles han resultado muertos o heridos por ataques indiscriminados. Cientos de personas han sufrido arrestos arbitrarios, han sido víctimas de tortura, violación, desaparición o asesinados por su afiliación política, por su identidad étnica, por razones de género o en el contexto de represalias por parte de los diversos grupos armados. Los talibán, quienes actualmente controlan el noventa por ciento del territorio afgano, continúan imponiendo durísimas restricciones sobre conductas y comportamientos estrictamente personales como medio de aplicar su particular interpretación de la ley islámica. A las mujeres se les sigue negando el acceso a la educación, al empleo, a la atención médica y a la libertad de circulación, y son víctimas de intimidación y represión diarias. Numerosa personas han sido condenadas a penas severísimas, como la amputación o la flagelación. En el 2000, al menos 15 personas fueron ejecutadas en público, entre ellas una mujer a la que se dio muerte por lapidación. Los talibán han usado el desplazamiento forzado de población civil para hacerse con el control del territorio en zonas del norte de Kabul, generando así una gravísima crisis humanitaria. A lo largo del año 2000, Irán, Paquistán y Tayikistán cerraron sus fronteras a decenas de miles de refugiados afganos.

Hacia 1998 más de una quinta parte de la población de Afganistán se encontraba buscando seguridad fuera de su país de origen, principalmente en los países vecinos Irán y Paquistán. Sin embargo, respecto de estos países, Amnistía Internacional ha venido expresado serias preocupaciones, entre ellas por el riesgo de devolución, repatriación forzada y por el incumplimiento del deber de protección hacia los refugiados. En Paquistán, ello se ha expresado en una manifiesta impunidad ante los abusos perpetrados contra personas refugiadas por acción de grupos radicales islámicos.

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Si desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional, en el número 91 310 12 77, ext. 25.

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