Argentina:
Poner punto final a 25 años de impunidad
Las
violaciones de derechos humanos perpetradas durante los gobiernos
militares se han mantenido como llagas abiertas en la sociedad y
por un cuarto de siglo han impedido la reconciliación en
la República Argentina, declaró hoy Amnistía
Internacional al cumplirse los 25 años del golpe militar
en el país.
"Este
aniversario, con todo el peso de su herencia funesta, es un recordatorio
más de la urgente necesidad de que el gobierno argentino
adopte medidas concretas que marquen el principio de una nueva era
en materia de respeto hacia los derechos humanos," continuó
la organización.
Haciendo
referencia a la reciente resolución judicial del juez Gabriel
Cavallo al considerar inconstitucionales y nulas las Leyes de Obediencia
Debida y Punto Final, Amnistía Internacional destacó
que este "debe ser un punto de partida para alcanzar la justicia
y la verdad buscadas durante 25 años por los familiares y
las víctimas de violaciones a los derechos humanos cometidas
durante los gobiernos militares."
"La
obligación del poder judicial de investigar y juzgar las
violaciones de derechos humanos del pasado, consideradas como crímenes
de lesa humanidad, se hace más perentoria ante la oportunidad
brindada por esa reciente decisión judicial," comentó
la organización.
Amnistía
Internacional espera que el gobierno del Presidente Fernando de
la Rúa, apoyando este importante paso judicial impulse la
anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto final,
en cumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado Argentino.
La
organización hace énfasis en que el Comité
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de
Estados Americanos han señalado que las amnistías
y demás medidas destinadas a dejar sin castigo a los responsables
de violaciones a los derechos humanos son incompatibles con las
obligaciones internacionales de los Estados.
Información
General:
La
decisión del juez Cavallo anunciada en su resolución
del 6 de marzo responde a la querella criminal presentada en octubre
de 2000 por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en el
caso de desaparición forzada de José Liborio Poblete
Roa, su esposa Gertrudis Marta Hlaczik y su hija Claudia Victoria,
ocurrido en 1978. Claudia Victoria Poblete ha sido localizada, pero
sus padres continúan desaparecidos.
Siete
años de severa represión, iniciada con el golpe de
estado del 24 de marzo de 1976, dejaron en Argentina un saldo de
miles de víctimas de violaciones de derechos humanos, entre
ellas las víctimas de la práctica sistematizada de
la tortura, de ejecuciones extrajudiciales y de «desapariciones».
Al
retorno del gobierno civil en 1983 se creó la Comisión
Nacional sobre la Desaparición de Personas, CONADEP. En su
informe, Nunca Más, publicado en noviembre de 1984, la CONADEP
catalogó 8.960 casos de «desapariciones», señalando
que la cifra verdadera podría ser mayor aún. La Comisión
enumeró 340 centros clandestinos de secuestro en Argentina
y concluyó que las fuerzas armadas habían violado
los derechos humanos de forma organizada, sirviéndose del
aparato del Estado. Asimismo la Comisión rechazó las
aseveraciones de que las torturas y desapariciones forzadas eran
excesos excepcionales. La mayoría de las «desapariciones»
en Argentina continúan sin esclarecerse, la suerte de las
víctimas no se ha establecido y los culpables gozan de libertad.
Con
la restauración del orden institucional en 1983 se ordenó
el enjuiciamiento de los nueve comandantes de las juntas militares
que rigieron Argentina durante el régimen de facto y de los
demás militares responsables de violaciones a los derechos
humanos. Nueve comandantes militares fueron procesados, y cinco
fueron condenados a prisión en 1985. El Fiscal que condujo
la acusación contra los Comandantes de las Juntas Militares,
Dr. Julio Strassera, concluyó al final del juicio, que los
actos cometidos por las Fuerzas Armadas argentinas deberían
incluirse en la categoría de los crímenes contra la
humanidad y calificó de «terrorismo de Estado»
los años vividos bajo el régimen de facto.
Sin
embargo la necesidad de justicia de la sociedad argentina fue frustrada
cuando, en 1986 y 1987, el gobierno del Presidente Raúl Alfonsín
expidió las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida respectivamente.
Posteriormente, el gobierno del Presidente Carlos Menem expidió
un indulto en favor de militares implicados en violaciones de derechos
humanos.
El
derecho internacional impone al Estado varias obligaciones en materia
de derechos humanos: una de ellas, es el deber de garantizar la
vigencia de los derechos humanos, entre otras investigando las violaciones,
enjuiciando y sancionando a los autores, reparando a las víctimas
y estableciendo la verdad de lo sucedido.
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