Israel y los
Territorios Ocupados: Amnistía Internacional condena el asesinato
de Estado
La
deliberada eliminación de palestinos sospechosos de atacar
a israelíes equivale a una política de asesinato de
Estado, ha dicho hoy Amnistía Internacional.
En
un nuevo informe publicado hoy, la organización exhorta a
las autoridades israelíes a poner fin a esta «política
de eliminación» y a investigar todos los homicidios
ilegítimos de palestinos.
Durante
una reciente visita a la región, los delegados de Amnistía
Internacional examinaron varios casos de individuos que habían
sido deliberadamente sometidos a ejecución extrajudicial.
Descubrieron que se había dado muerte a algunas personas
que podrían haber sido detenidas y que, en un acto de irresponsable
y desproporcionado uso de la fuerza, se dio muerte también
a seis transeúntes palestinos.
Hani
Abu Bakra, de profesión taxista, supuesto activista de Hamas,
fue abatido en diciembre del 2000 en una carretera de la Franja
de Gaza por cinco soldados que dispararon desde apenas dos metros
de distancia. No sólo podrían haberlo detenido, sino
que no tuvieron el menor escrúpulo en abrir fuego contra
un microbús lleno de pasajeros. Hani Abu Bakra resultó
muerto, otro palestino resultó herido en el ataque y pereció
posteriormente, y un tercero quedó permanentemente discapacitado.
La
organización investigó también otros homicidios
consecuencia de un uso excesivo, arbitrario o negligente de la fuerza
por parte de las fuerzas de seguridad israelíes, especialmente
en los puestos de control o al abrir fuego contra zonas residenciales.
Los
delegados descubrieron indicios inquietantes de que las fuerzas
israelíes habían usado armas para explosivos de alta
potencia como el lanzagranadas M203. Cuando se hacen estallar estas
granadas a 15 metros o menos del suelo, se causa lesión o
muerte a cualquier persona que se encuentre en la zona. Esto parece
haber sucedido en más de una ocasión.
Por
ejemplo, cinco jóvenes resultaron heridos y uno, Hani al-Sufi,
de 15 años de edad, muerto, al ser alcanzados por metralla
en un callejón estrecho entre unas casas. Los testigos describieron
la gran explosión, la presión de aire contra el suelo
y la sordera temporal que son típicas de este tipo de armas.
Un examen de la metralla recogida indicó que el arma usada
había sido un lanzagranadas M203.
Los
delegados también investigaron otros homicidios, entre ellos
el de una mujer abatida en un vehículo al pasar por un puesto
de control, y el de un niño que recogía verduras en
un campo, al que se dio muerte desde una distancia de 800 metros.
Amnistía
Internacional rechaza el argumento de la Fuerza de Defensa y el
gobierno israelíes de que se trata de una situación
de conflicto armado que permite que el gobierno elimine a aquéllos
que pueden haber atacado a ciudadanos israelíes y que mate
sin investigar cada muerte.
«El
que Israel esté aceptando los homicidios ilegítimos
y se niegue a investigar cada muerte producida a manos de las fuerzas
de seguridad está creando un clima de impunidad para la actuación
de los soldados israelíes y alimentando el fuego de la violencia
y la venganza en la región», dice Amnistía Internacional.
El
informe de Amnistía Internacional también condena
a los grupos armados palestinos que han escogido como blanco a los
civiles israelíes y disparado contra los asentamientos israelíes,
a menudo desde zonas residenciales.
Ya
han perecido más de 350 palestinos, entre ellos casi 100
niños, a manos de los servicios de seguridad israelíes,
y más de 60 israelíes, la mitad de ellos civiles,
a manos de los grupos armados palestinos.
«Las
fuerzas de seguridad israelíes y los grupos armados palestinos
están mostrando un desprecio total por el más sagrado
de los derechos humanos: el derecho a la vida», dice Amnistía
Internacional.
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