"Cuando
los periodistas son silenciados, ellos no son las únicas
víctimas de las leyes y las prácticas represivas;
también lo son los ciudadanos que se ven privados de su derecho
a la información", ha afirmado Amnistía Internacional.
En
el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización
de derechos humanos ha recordado que en todas las regiones del mundo,
los gobiernos y también los grupos armados, están
persiguiendo a los periodistas por desempeñar legítimamente
su labor de investigación e información.
"Los
periodistas están siendo hostigados, torturados y hasta asesinados
por informar al público y su trabajo se ve sometido a menudo
a la censura de las autoridades. Tanto las democracias como los
regímenes autoritarios han fallado a la hora de proteger
el derecho a la libertad de expresión", ha dicho la
organización.
Asia
En
Asia y Oceanía, Amnistía Internacional ha documentado
decenas de casos de periodistas que han sido víctimas de
la represión.
En
Myanmar (antigua Birmania), las autoridades militares someten a
los medios de comunicación a un control estricto y la ley
impone restricciones draconianas al ejercicio del derecho a la libertad
de expresión. Entre los más de 1.800 presos políticos
encerrados actualmente en las cárceles de este país
hay periodistas, escritores y editores.
U
Win Tin, periodista de 71 años de edad, cumple una pena de
20 años de cárcel acusado de proporcionar información
sobre las condiciones de reclusión en Myanmar a las Naciones
Unidas. Junto con otros hombres, lo mantuvieron recluido en minúsculas
jaulas para perros. U Win Tin padece una dolencia cardiaca. Amnistía
Internacional ha pedido que se le devuelva la libertad de inmediato.
En
los países afectados por conflictos armados, es frecuente
que los periodistas visiten la línea del frente y se arriesguen
a verse atrapados entre dos fuegos, o que los persigan por su labor
de información, los capturen, los torturen y los hagan "desaparecer",
como ocurre en Sri Lanka, donde los informadores han sido sometidos
no sólo a la censura de las autoridades sino también
a ataques, tanto por parte de las fuerzas de seguridad como de los
Tigres de Liberación de Eelam Tamil.
Asimismo,
los gobiernos represivos consideran amenazadora la expansión
de los "nuevos medios de comunicación" mediante
el empleo de las tecnologías vinculadas con Internet y las
oportunidades que esto brinda a los periodistas de difundir información
a un público global. Este temor es especialmente llamativo
en China.
Africa
El
mapa de amordazamiento a la libertad de expresión que presenta
Africa es especialmente preocupante. En el año 2000, cinco
reporteros fueron asesinados entre Sierra Leona (3), Somalia (1)
y Mozambique (1) a causa de su trabajo.
En
todo el continente africano, periodistas independientes son arrestados,
torturados, obligados a exiliarse, amenazados con la muerte o incluso
asesinados como consecuencia de su legítimo trabajo en pro
de la libertad de expresión. En algunos países, la
libertad de expresión continúa a merced de un sistema
legal que ha mostrado repetidamente su hostilidad hacia el periodismo
libre. Los periodistas sufren ataques en una extensa lista de países
que incluye a Zimbaue, Liberia, Etiopía, Burundi, Angola
y la República Democrática del Congo, un grupo donde
la situación es especialmente grave, junto con otros como
Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Camerún, Malawi, Zambia,
Tanzania, Namibia, la República Centroafricana y Kenia.
Entre
los países en los que la situación es más insostenible
destacan Liberia y Zimbaue, donde la Ley de Secretos Oficiales convierte
la publicación de informaciones no autorizadas por las autoridades
en un delito castigable con la cárcel.
América
En
América Latina sobresale la sangrante situación que
atraviesa Colombia, donde los periodistas siguen presos del fuego
cruzado entre las fuerzas armadas y sus aliados paramilitares y
los grupos armados de oposición. Con 33 periodistas asesinados
desde 1991 -y muchos más amenazados y forzados a abandonar
el país temiendo por sus vidas-, Colombia es considerado
el país más peligroso para los periodistas en todo
el continente. La última víctima de esta cadena de
ataques contra los informadores colombianos fue Flavio Bedoya Sarria,
corresponsal de Voz, la publicación oficial del Partido Comunista
Colombiano y de Unión Patriótica. Fue asesinado, a
sangre fría y a plena luz del día, por miembros los
grupos paramilitares, el 27 de abril de 2001 en Tumaco.
Tampoco
los periodistas se libran de la represión en Cuba, en un
contexto de enormes limitaciones a la libertad de expresión
y donde numerosos profesionales son detenidos acusados de "peligrosidad"
o "desacato". Las amenazas subsisten también en
Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras o México.
Europa
En
Europa, Amnistía Internacional ha documentado casos de cortapisas
a la libertad de prensa sobre todo en los países del Este,
como Rusia, Ucrania y Chechenia, donde los profesionales siguen
encontrando graves dificultades tanto para entrar en la región
como para realizar su tarea una vez allí.
En
Ucrania destaca el caso de Georgiy Gonzade, director de un periódico
en internet, que fue hecho "desaparecer" y cuyo supuesto
cadáver no ha podido ser todavía identificado.
Las
restricciones a la libertad de expresión son también
preocupantes en Turquía y Bosnia-Herzegovina. En este último
país, los periodistas siguen padeciendo ataques y hostigamiento,
a menudo instigado por políticos o funcionarios del gobierno.
En Turquía, escritores, líderes religiosos y defensores
de los derechos humanos son encarcelados por el ejercicio de su
derecho a expresarse libremente, en particular cuando manifiestan
opiniones sobre la cuestión kurda o el papel del Islam.
En
Europa occidental, se han registrado atentados contra la libertad
de expresión en España, donde ETA asesinó al
columnista José Luis López de la Calle y colocó
una bomba , cuyo dispositivo de detonación falló,
en el domicilio de los periodistas vascos Aurora Intxausti y Juan
Palomo.
En
Inglaterra hay que señalar el caso del periodista Tony Geraghty,
acusado bajo la Ley de Secretos Oficiales por la publicación
de un libro titulado "The Irish War". Bajo la misma ley
fue encausado el periodista del Sunday Times en Irlanda del Norte
Liam Clarke. Amnistía Internacional ha mostrado su preocupación
por que las investigaciones respecto a este caso y las medidas adoptadas
contra algunos periódicos busquen intimidar y desalentar
a los periodistas a la hora de revelar posibles actividades ilegales
de las fuerzas de seguridad.
En
el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Amnistía
Internacional pide a los gobiernos de todo el mundo que se comprometan
públicamente a respetar el derecho a la libertad de expresión
y a garantizar la protección de los periodistas.
"El
periodismo es una profesión, no un delito -subraya Amnistía
Internacional. Los gobiernos deben asumir sus responsabilidades
y proteger el derecho a la libertad de expresión."