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Noticia

     
Amnistía Internacional
Comunicado de prensa

Fecha:
3 de mayo de 2001


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Amnistía Internacional reclama más seguridad para los periodistas en el Día de la Libertad de Prensa

"El periodismo es una profesión, no un delito"

"Cuando los periodistas son silenciados, ellos no son las únicas víctimas de las leyes y las prácticas represivas; también lo son los ciudadanos que se ven privados de su derecho a la información", ha afirmado Amnistía Internacional.

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización de derechos humanos ha recordado que en todas las regiones del mundo, los gobiernos y también los grupos armados, están persiguiendo a los periodistas por desempeñar legítimamente su labor de investigación e información.

"Los periodistas están siendo hostigados, torturados y hasta asesinados por informar al público y su trabajo se ve sometido a menudo a la censura de las autoridades. Tanto las democracias como los regímenes autoritarios han fallado a la hora de proteger el derecho a la libertad de expresión", ha dicho la organización.

Asia

En Asia y Oceanía, Amnistía Internacional ha documentado decenas de casos de periodistas que han sido víctimas de la represión.

En Myanmar (antigua Birmania), las autoridades militares someten a los medios de comunicación a un control estricto y la ley impone restricciones draconianas al ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Entre los más de 1.800 presos políticos encerrados actualmente en las cárceles de este país hay periodistas, escritores y editores.

U Win Tin, periodista de 71 años de edad, cumple una pena de 20 años de cárcel acusado de proporcionar información sobre las condiciones de reclusión en Myanmar a las Naciones Unidas. Junto con otros hombres, lo mantuvieron recluido en minúsculas jaulas para perros. U Win Tin padece una dolencia cardiaca. Amnistía Internacional ha pedido que se le devuelva la libertad de inmediato.

En los países afectados por conflictos armados, es frecuente que los periodistas visiten la línea del frente y se arriesguen a verse atrapados entre dos fuegos, o que los persigan por su labor de información, los capturen, los torturen y los hagan "desaparecer", como ocurre en Sri Lanka, donde los informadores han sido sometidos no sólo a la censura de las autoridades sino también a ataques, tanto por parte de las fuerzas de seguridad como de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil.

Asimismo, los gobiernos represivos consideran amenazadora la expansión de los "nuevos medios de comunicación" mediante el empleo de las tecnologías vinculadas con Internet y las oportunidades que esto brinda a los periodistas de difundir información a un público global. Este temor es especialmente llamativo en China.

Africa

El mapa de amordazamiento a la libertad de expresión que presenta Africa es especialmente preocupante. En el año 2000, cinco reporteros fueron asesinados entre Sierra Leona (3), Somalia (1) y Mozambique (1) a causa de su trabajo.

En todo el continente africano, periodistas independientes son arrestados, torturados, obligados a exiliarse, amenazados con la muerte o incluso asesinados como consecuencia de su legítimo trabajo en pro de la libertad de expresión. En algunos países, la libertad de expresión continúa a merced de un sistema legal que ha mostrado repetidamente su hostilidad hacia el periodismo libre. Los periodistas sufren ataques en una extensa lista de países que incluye a Zimbaue, Liberia, Etiopía, Burundi, Angola y la República Democrática del Congo, un grupo donde la situación es especialmente grave, junto con otros como Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Camerún, Malawi, Zambia, Tanzania, Namibia, la República Centroafricana y Kenia.

Entre los países en los que la situación es más insostenible destacan Liberia y Zimbaue, donde la Ley de Secretos Oficiales convierte la publicación de informaciones no autorizadas por las autoridades en un delito castigable con la cárcel.

América

En América Latina sobresale la sangrante situación que atraviesa Colombia, donde los periodistas siguen presos del fuego cruzado entre las fuerzas armadas y sus aliados paramilitares y los grupos armados de oposición. Con 33 periodistas asesinados desde 1991 -y muchos más amenazados y forzados a abandonar el país temiendo por sus vidas-, Colombia es considerado el país más peligroso para los periodistas en todo el continente. La última víctima de esta cadena de ataques contra los informadores colombianos fue Flavio Bedoya Sarria, corresponsal de Voz, la publicación oficial del Partido Comunista Colombiano y de Unión Patriótica. Fue asesinado, a sangre fría y a plena luz del día, por miembros los grupos paramilitares, el 27 de abril de 2001 en Tumaco.

Tampoco los periodistas se libran de la represión en Cuba, en un contexto de enormes limitaciones a la libertad de expresión y donde numerosos profesionales son detenidos acusados de "peligrosidad" o "desacato". Las amenazas subsisten también en Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras o México.

Europa

En Europa, Amnistía Internacional ha documentado casos de cortapisas a la libertad de prensa sobre todo en los países del Este, como Rusia, Ucrania y Chechenia, donde los profesionales siguen encontrando graves dificultades tanto para entrar en la región como para realizar su tarea una vez allí.

En Ucrania destaca el caso de Georgiy Gonzade, director de un periódico en internet, que fue hecho "desaparecer" y cuyo supuesto cadáver no ha podido ser todavía identificado.

Las restricciones a la libertad de expresión son también preocupantes en Turquía y Bosnia-Herzegovina. En este último país, los periodistas siguen padeciendo ataques y hostigamiento, a menudo instigado por políticos o funcionarios del gobierno. En Turquía, escritores, líderes religiosos y defensores de los derechos humanos son encarcelados por el ejercicio de su derecho a expresarse libremente, en particular cuando manifiestan opiniones sobre la cuestión kurda o el papel del Islam.

En Europa occidental, se han registrado atentados contra la libertad de expresión en España, donde ETA asesinó al columnista José Luis López de la Calle y colocó una bomba , cuyo dispositivo de detonación falló, en el domicilio de los periodistas vascos Aurora Intxausti y Juan Palomo.

En Inglaterra hay que señalar el caso del periodista Tony Geraghty, acusado bajo la Ley de Secretos Oficiales por la publicación de un libro titulado "The Irish War". Bajo la misma ley fue encausado el periodista del Sunday Times en Irlanda del Norte Liam Clarke. Amnistía Internacional ha mostrado su preocupación por que las investigaciones respecto a este caso y las medidas adoptadas contra algunos periódicos busquen intimidar y desalentar a los periodistas a la hora de revelar posibles actividades ilegales de las fuerzas de seguridad.

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Amnistía Internacional pide a los gobiernos de todo el mundo que se comprometan públicamente a respetar el derecho a la libertad de expresión y a garantizar la protección de los periodistas.

"El periodismo es una profesión, no un delito -subraya Amnistía Internacional. Los gobiernos deben asumir sus responsabilidades y proteger el derecho a la libertad de expresión."



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