Afganistán:
Aprender del pasado para construir el futuro
«Al debatir el futuro de Afganistán,
la comunidad internacional debe asegurarse
de que los derechos humanos no sólo
están en el orden del día,
sino que son el orden del día»,
ha declarado hoy Amnistía Internacional
en un nuevo informe.
«En
este momento crítico, la comunidad
internacional tiene la oportunidad de poner
por delante los derechos humanos del pueblo
afgano, de aprender del pasado para construir
el futuro. El señor Brahimi, representante
especial del secretario general de la ONU
para la situación en Afganistán,
tiene la responsabilidad de asegurarse de
que los derechos humanos se integran en todos
los debates sobre el futuro de Afganistán.»
El
informe formula varias recomendaciones para
ayudar a reconstruir Afganistán. Los
que ejerzan el liderazgo deben ser personas
íntegras comprometidas con la protección
de los derechos humanos de todas las personas,
especialmente las mujeres. Las mujeres y
las minorías religiosas no deben ser
discriminadas al crear el gobierno y las
instituciones.
A
lo largo de los 23 años que dura el
conflicto, Amnistía Internacional
ha documentado graves abusos contra los derechos
humanos cometidos por combatientes de todas
las partes del conflicto. Cualquier acuerdo
que se alcance para resolver el conflicto
debe garantizar que se rinden cuentas de
estos abusos y que sus responsables comparecen
ante la justicia para ser juzgados de acuerdo
con las normas de justicia procesal.
«Aunque
Amnistía Internacional es consciente
de la necesidad de alcanzar una reconciliación
nacional tras años de guerra y represión,
cualquier acuerdo político futuro
debe ser claro respecto a no permitir la
impunidad de quienes han cometido abusos
contra los derechos humanos en el pasado.
El evitar la verdad sobre el pasado de un
país y el pasar por alto la rendición
de cuentas no traen consigo la paz.»
El
hacer caso omiso por motivos políticos
de las violaciones de derechos humanos cometidas
en el pasado tiene repercusiones muy negativas.
Desde Camboya hasta Sierra Leona, desde Angola
hasta Chile, el legado de las graves violaciones
de derechos humanos de las que no se han
rendido cuentas sigue teniendo un efecto
adverso sobre el proceso de paz, y socava
la protección de los derechos humanos
incluso décadas después de
cometerse las violaciones.
Cualquier acuerdo político debe contener
garantías explícitas de todas
las partes respecto a poner fin a los abusos
graves tales como las ejecuciones extrajudiciales,
la tortura y las detenciones arbitrarias.
Debe establecerse protección específica
frente a las represalias y la discriminación
contra grupos étnicos y religiosos.
El informe pide que se desmovilice a los
niños soldados, que se restrinjan
los suministros de armas, que se brinde protección
internacional a los refugiados y que se ponga
en marcha un programa enérgico para
crear instituciones que velen por los derechos
humanos. El desarme y la retirada de minas
deben incluirse como componentes importantes
de un acuerdo político, y la comunidad
internacional debe apoyarlos y dotarlos de
recursos adecuados.
Debe
establecerse una comisión de expertos
que examine la situación y asesore
sobre cómo llevar a los responsables
de abusos ante la justicia y cómo
garantizar que todas las instituciones futuras,
incluidos el poder judicial y los organismos
encargados de hacer cumplir la ley, son creadas
de forma que promuevan y protejan los derechos
humanos.
Amnistía
Internacional pide asimismo que se desplieguen
en Afganistán lo antes posible observadores
de los derechos humanos que ayuden a garantizar
la protección de los derechos humanos
durante el establecimiento de la paz, en
la fase inmediatamente posterior al conflicto
y durante la fase de reformas institucionales.
Entre estos observadores debe haber expertos
en los derechos de la mujer.
El
informe hace un repaso de los abusos contra
los derechos humanos cometidos durante los
últimos 23 años, hasta el momento
actual, y de los que han sido responsables
tanto la Alianza del Norte como los talibanes,
y proporciona un programa de derechos humanos
para el futuro. Si desean recibir una copia,
pónganse en contacto con mcatsani@amnesty.org.
Consulten
los materiales de prensa electrónicos de Amnistía
Internacional sobre la crisis del 11 de septiembre en
www.edai.org/temporal/eeuu/eeuu.htm
Si
desea más información o solicitar entrevistas, contacte con el gabinete
de prensa de Amnistía Internacional en el teléfono 91 310 12 77
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