Amnistía Internacional, Acción
contra el Hambre, Intermón, Médicos del Mundo y
Médicos Sin Fronteras
Comunicado de prensa
Fecha:
31 de mayo de 2000
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Las ONG que trabajan en Angola demandan al
Gobierno español un mayor compromiso para lograr la paz y defender los
derechos humanos en aquel país
España debe incrementar su
ayuda humanitaria para los cuatro millones de angoleños víctimas del
conflicto
Los directores de las ONG, Acción
contra el Hambre, Amnistía Internacional, Intermón, Médicos del Mundo y
Médicos Sin Fronteras, han hecho un llamamiento conjunto al
Gobierno español para que promueva todas las medidas que sean necesarias
para alcanzar el fin del conflicto de Angola, y aliviar así la precaria
situación que padece la población y la continua violación de sus
Derechos Humanos. Las ONG también piden al ejecutivo español y, a
través de éste, a toda la comunidad internacional que incremente su
ayuda humanitaria a Angola, que en estos momentos no supera las 500
pesetas por persona. Una cifra irrisoria en comparación con las más de
50.000 pesetas que recibe cada víctima de Kosovo. Angola sufre un olvido
premeditado de la comunidad internacional así como una casi inexistencia
en los medios de comunicación y ello no hace sino dificultar la
imprescindible salida negociada al conflicto.
Ante la escalada del conflicto armado en Angola y el empeoramiento de la
situación de la población civil las ONG han solicitado, a través de un
documento entregado al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Miquel
Nadal, y al secretario general de la Agencia Española de Cooperación
Internacional, Jesús Gracia, que el gobierno español actúe de facto
para buscar una solución negociada a la guerra. El documento, firmado por
todas las ONG, destaca tres aspectos en los que el Gobierno español
debería tomar la iniciativa de una serie de actuaciones políticas
encaminadas a:
-
Intervenir activamente en
la creación e implantación de mecanismos de control que impidan la
financiación de las partes involucradas en la guerra (el gobierno del
MPLA y los rebeldes de UNITA), así como el aprovisionamiento de
armamento.
-
Incrementar y asegurar la
distribución de la ayuda humanitaria a toda la población y facilitar
la seguridad de los trabajadores internacionales para poder llegar a
todas las zonas del país.
-
Conseguir el respeto y la
protección de los derechos humanos con el fin de acabar con las
ejecuciones extrajudiciales y los reclutamientos forzosos; con las
desapariciones, los malos tratos policiales, las pésimas condiciones
de las cárceles y las restricciones de la libertad de expresión.
Las ONG firmantes del
documento consideran que con estas medidas podría aliviarse la situación
de pobreza estructural que sufren cerca de cuatro millones de angoleños a
causa de una guerra civil que ya dura más de 30 años. Desde su
independencia de Portugal en 1975, Angola ha vivido inmersa en un
conflicto armado entre el actual partido del gobierno, el MPLA, y la
oposición de UNITA. La falta de tolerancia por las partes en conflicto ha
bloqueado, hasta el momento, los intentos de buscar una salida negociada y
pacífica a la guerra. A ello se han de añadir los intereses económicos
internacionales, entre otros, los recursos generados por la exportación
de diamantes y de petróleo que además nutren en gran medida los
esfuerzos bélicos de las partes enfrentadas.
La guerra de Angola sólo llegará a su fin a través de nuevas
negociaciones de paz basadas en el Acuerdo de Lusaka firmado en 1994 y que
preveía, entre otras disposiciones, el cese del fuego y la
desmovilización del ejército y de las tropas rebeldes bajo supervisión
de la ONU. El propio Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan
ya asumió el fracaso de Lusaka al declarar que "tanto las Naciones
Unidas como la comunidad internacional deberían haber hecho más para
prevenir el resurgimiento de la guerra civil en Angola."
Angola es un país que a pesar de disponer de ricos y abundantes recursos
naturales como son los diamantes y el petróleo ocupa el puesto 160 de un
total de 174 países del Índice de Desarrollo Humano del Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo. La prioridad de la guerra - el 86%
del presupuesto nacional de este año se destina a defensa y
seguridad- está teniendo un efecto devastador sobre la población
angoleña: el 90% de la población vive por debajo del índice de la
pobreza; la tasa de mortalidad infantil es del 29%; sólo el 31% de la
población tiene acceso al agua potable y la mayoría de los más de dos
millones y medio de desplazados internos no tienen cubiertas las
necesidades básicas como son la alimentación, la salud o la vivienda. El
casi nulo respeto por la vida humana en esta situación de guerra de
guerrillas supone una violación continua de los Derechos Humanos de la
población angoleña con reclutamientos forzosos, saqueos indiscriminados
y la imposibilidad de ejercer la libertad de expresión sin temor a la
detención y encarcelamiento
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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