ARABIA SAUDÍ: LA COSTUMBRE Y LA TRADICIÓN
NO PUEDEN SER EXCUSAS PARA IGNORAR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
Amnistía Internacional reclama al gobierno
de Arabia Saudí que acabe con la discriminación que sufren las mujeres
en prácticamente todos los ámbitos de la vida.
"La mujer saudí es una ciudadana de
primera clase... tiene derechos... deberes... y responsabilidades...
cuando hablamos del desarrollo general que está experimentando nuestro
país en todos los aspectos no podemos pasar por alto el papel de la
mujer saudí... y su parte de responsabilidad en ese desarrollo".
Príncipe heredero de Arabia Saudí 'Abdullah
bin 'Abdul 'Aziz Al Sa'ud, citado en el periódico Al jazeera el 6 de
diciembre de 1999.
«A pesar del esperanzador debate que está
surgiendo en Arabia Saudí respecto a los derechos de la mujer, las
mujeres siguen haciendo frente a formas extremas de discriminación y de
restricción de sus derechos humanos fundamentales», ha declarado
Amnistía Internacional en su informe Arabia Saudí: Las mujeres,
víctimas de graves abusos contra los derechos humanos (MDE 23/57/00/s),
hecho público hoy.
El informe describe los distintos tipos de
violaciones de derechos humanos que sufren las mujeres a causa de las
políticas y prácticas basadas en la costumbre y en los edictos
religiosos (fatwa).
La discriminación contra la mujer alcanza
a prácticamente todos los aspectos de la vida, incluidos la familia, la
toma de decisiones, el empleo, la educación y el sistema judicial. Esta
discriminación agrava la amplia gama de violaciones de derechos humanos
denunciadas habitualmente en Arabia Saudí.
Amnistía Internacional ha declarado: «La
vida de las mujeres saudíes está regida por una red de costumbres,
normas y edictos religiosos. El Estado controla prácticamente todos los
aspectos de su vida cotidiana, desde su derecho a la libre circulación
hasta su derecho a recibir una reparación cuando son víctimas de
agresiones violentas».
Limitaciones a la libertad de
circulación
Las mujeres no pueden salir solas a la
calle ni siquiera en su propio barrio sin temor a ser interceptadas,
golpeadas o detenidas, especialmente por la policía religiosa, como
sospechosas de haber cometido un delito contra la moral. Eso se debe a que
el comportamiento de las mujeres está sujeto a muchas más restricciones
que el de los hombres. Por ejemplo, las mujeres no pueden ir a ningún
sitio ni abandonar el país sin un acompañante varón o sin el
consentimiento escrito de un familiar varón.
El sistema de justicia penal
Las mujeres saudíes, al igual que los
hombres, sufren tortura, castigos corporales impuestos judicialmente como
la flagelación y ejecuciones tras juicios sumarios que no cumplen las
normas básicas de justicia procesal. Este tipo de trato es más duro para
las mujeres a causa de la discriminación que sufren en la sociedad.
Cuando entran en contacto con el sistema de justicia penal, las mujeres
son interrogadas invariablemente por hombres. Al no haber tenido
anteriormente contacto con hombres que no sean de su familia resulta más
fácil intimidarlas para que realicen confesiones que luego se utilizan
como prueba (en ocasiones la única) para declararlas culpables y
condenarlas.
La discriminación en la educación y el
trabajo
¿Existe alguna justificación lógica
para gastar enormes sumas de dinero en la educación de las mujeres
cuando miles de licenciadas se enfrentan a la perspectiva de quedarse en
su casa o dedicarse a una única profesión?
Editorial publicado por el periodista
saudí Abdul Rahman Al Rashid en el periódico de Arabia Saudí Arab
News, 4 de abril del 2000.
La discriminación contra las mujeres en la
ley no se limita a las leyes que regulan el sistema de gobierno y la toma
de decisiones. Por ejemplo, el código de derecho laboral saudí contiene
cláusulas que discriminan directa e indirectamente a las mujeres. La
segregación por razón de sexo muchas veces significa que las mujeres no
gozan de igualdad de oportunidades ni facilidades.
Las estadísticas de los últimos años
muestran que las mujeres constituyen un 55 por ciento de los licenciados
universitarios. Poseen un 40 por ciento de la riqueza privada y 15.000
establecimientos comerciales, pero no pueden administrar públicamente sus
negocios ni participar en su gestión. Para ello, deben estar
representadas por un familiar varón o un abogado.
La violencia doméstica
La violencia contra la esposa en nuestra
sociedad saudí es un delito del que nadie desea hablar y, a causa de
ese silencio, el daño continúa.
Doctor Abu Baker Ba Qadir,
catedrático de sociología de la universidad Rey 'Abdul 'Aziz, en Yidda,
citado en el número 1063 de Al Majalla, 25 de junio - 1 de julio del
2000.
Amnistía Internacional no ha podido
descubrir apenas nada sobre la cuestión de la violencia doméstica en
Arabia Saudí. Las autoridades no publican estadísticas sobre el
procesamiento de hombres acusados de agredir a sus esposas.
Amnistía Internacional cree que algunas
leyes y prácticas de Arabia Saudí, como las restricciones a la libertad
de circulación de las mujeres, agravan el impacto de los abusos cometidos
por individuos particulares. Las limitaciones a la libertad de
circulación de las mujeres son de tal calibre que muchas veces a éstas
les resulta difícil conseguir protección o una reparación sin correr el
peligro de sufrir nuevos abusos.
Las empleadas domésticas
Todos los miembros de la familia me
escupían, y también me golpeaban, sobre todo el padre. Solía
golpearme con su Iqal. Las palizas comenzaron cuando llevaba tres meses
en la casa y pedí mi salario porque hasta entonces no me habían pagado
nada... Desde ese momento, me golpeaban todos los días.
Palabras de Nativadad Lumpiado,
empleada doméstica procedente de Filipinas.
Las empleadas domésticas sufren
discriminación como mujeres y como extranjeras. No cuentan con la
protección que otorga el código de derecho laboral a otros trabajadores.
A consecuencia de ello, suelen verse sometidas a una enorme carga de
trabajo, sin apenas tiempo libre, y muchas veces son encerradas en las
casas de sus patronos. Su aislamiento las hace aún más vulnerables a
agresiones que no presencia nadie ajeno a la familia de sus patronos, y
también las convierte en víctimas contra las que resulta fácil realizar
acusaciones falsas.
Las empleadas domésticas entrevistadas por
Amnistía Internacional describieron una grave explotación que incluía
la privación arbitraria de libertad, agresiones físicas y verbales,
restricciones a la libertad de circulación y, en ocasiones, el impago de
su salario, lo que equivale a una situación de esclavitud.
Karsini binti Sandi, empleada doméstica de
19 años procedente de Indonesia, dijo a Amnistía Internacional que sus
patronos la habían agredido y que, al pedir ayuda, la policía la había
sometido a abusos y la había amenazado con ejecutarla. Finalmente
consiguió escapar y regresar a Indonesia.
Llegó el momento de actuar
Amnistía Internacional manifiesta su
satisfacción por el reciente paso adelante dado por las autoridades de
Arabia Saudí al firmar la Convención de la ONU sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, pese a que la han
firmado con amplias reservas. La organización de derechos humanos insta
al gobierno saudí a no utilizar esas reservas para socavar el valor y la
intención de la Convención.
Pierre Sané, secretario general de la
organización, ha declarado: «Confiamos en que este informe contribuya al
debate que está teniendo lugar. Creemos que hace ya tiempo que las
mujeres saudíes deberían tener más oportunidades de disfrutar de todos
sus derechos como seres humanos».
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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