AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE AL GOBIERNO
ESPAÑOL QUE SE OPONGA AL PLAN COLOMBIA
(Madrid). La Sección Española de Amnistía
Internacional ha enviado una carta abierta al presidente del Gobierno
español, José María Aznar, en la que le pide que su gobierno se oponga
al plan propuesto por el Gobierno de Colombia, conocido como Plan
Colombia, por el que se pide ayuda financiera y militar a Estados Unidos,
y ayuda financiera la Unión Europea, y otros países e instituciones
financieras internacionales. Los próximos días 6 y 7 de julio se
celebrará en Madrid una reunión entre representantes de países de la
Unión Europea y del gobierno colombiano para estudiar la propuesta,
reunión auspiciada por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Amnistía Internacional opina que es de
vital importancia que la comunidad internacional encuentre formas eficaces
de contribuir a poner fin a la crisis de derechos humanos del país y de
llegar a un acuerdo que solucione el conflicto armado. Sin embargo, la
organización teme que el Plan propuesto por el Gobierno de Colombia pueda
repercutir negativamente sobre la ya gravísima situación de los derechos
humanos.
El Plan Colombia se basa en un análisis de
las causas del conflicto y de la crisis de derechos humanos que se centra
en las drogas e ignora por completo la responsabilidad -histórica y
actual- del propio Estado colombiano. También hace caso omiso de las
causas profundas del conflicto y de la crisis de derechos humanos, opina
Amnistía Internacional.
El Plan propone (en el componente del Plan
propuesto a Estados Unidos, aprobado ya por el Senado de dicho país) una
estrategia principalmente militar para tratar de resolver el cultivo y
tráfico ilícitos de narcóticos, mediante ayuda militar para las fuerzas
armadas y la policía de Colombia. Los programas de ayuda humanitaria y de
desarrollo social que incluye el Plan no ocultan el carácter
esencialmente militar de éste.
Amnistía Internacional se opone al
programa de ayuda militar para Colombia porque la organización cree que
hará escalar el conflicto armado y la crisis de derechos humanos.
AI no cree que existan los mecanismos
necesarios para garantizar que las futuras transferencias de armas a las
fuerzas armadas colombianas no pasarán a las organizaciones paramilitares
o no serán usadas por los militares para facilitar las violaciones de
derechos humanos que cometen las fuerzas paramilitares o sus propias
fuerzas.
AI también teme que las organizaciones
paramilitares puedan utilizarse en la estrategia militar que contempla el
Plan. Aunque éste no les reconoce una función formal, la reciente
presencia de estas organizaciones en áreas clave designadas para
operaciones militares (departamento de Putumayo y la región de Catatumbo
en Norte de Santander) parece algo más que pura coincidencia. La
estrategia paramilitar de atacar y eliminar las estructuras de base y
organizativas va dirigida a anticipar y prevenir cualquier oposición
organizada a la erradicación militar de los cultivos ilícitos.
La organización también ve con
preocupación las consecuencias de cualquier apoyo económico a la
infraestructura u otros proyectos de desarrollo que inevitablemente
alimentará la especulación del suelo en esas regiones. Tal especulación
podría fomentar el desarrollo de la actividad paramilitar para hacerse
con el control de los bienes (tierras u otros) con el objeto de
aprovecharse de cualquier incremento de valor.
El componente de ayuda a los derechos
humanos que propone el Plan Colombia es inadecuado y en su mayor parte
está mal encauzado, y no ha sido debatido con las organizaciones no
gubernamentales pertinentes. No aborda las causas principales de la crisis
de derechos humanos identificadas por las Naciones Unidas y otros
organismos internacionales, como la impunidad y la necesidad de combatir a
las organizaciones paramilitares ilegales.
Tampoco los programas de ayuda humanitaria
a los desplazados internos abordan las causas del desplazamiento, y se
limitan meramente a mitigar las consecuencias y a reducir así la
visibilidad de los desplazados internos, incluidos los desplazados a
consecuencia de las operaciones militares del Plan.
El marco para la ayuda internacional a los
derechos humanos en Colombia debe ser, indica Amnistía Internacional, el
conjunto de las recomendaciones formuladas por la Alta Comisionada de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos y otros mecanismos de derechos
humanos de las Naciones Unidas. En particular, la comunidad internacional
debe garantizar que los programas a los que decida prestar su apoyo forman
parte de una política gubernamental clara para abordar las cuestiones
clave, como son la impunidad y la disolución de las organizaciones
paramilitares. El respeto a los derechos humanos es un requisito esencial
para lograr una solución negociada al conflicto armado. Sólo
garantizando la protección de los derechos civiles y políticos
fundamentales podrá Colombia llegar a una verdadera reconciliación
nacional basada en la paz y en la justicia.
Como primer paso, Amnistía Internacional
pide al Gobierno español que solicite al Gobierno colombiano y a las
partes en el conflicto que discutan, acuerden y pongan en práctica de
inmediato y de forma verificable el pleno respeto por los derechos humanos
fundamentales y el derecho humanitario internacional.
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
|