Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
25 de febrero de 2000
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Primer
aniversario del informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico: autores de
asesinatos en gran escala pasean libremente por las calles en Guatemala
Amnistía Internacional ha dicho hoy que en un país latinoamericano se permite pasear
libremente por la calle a autores de asesinatos en gran escala responsables del homicidio
de millares de personas. Ese país es Guatemala.
Un año después de la publicación del histórico informe sobre derechos humanos de la
Comisión para el Esclarecimiento Histórico, Amnistía Internacional ha hecho un nuevo
llamamiento para que se haga justicia y para que los autores de las graves violaciones de
derechos humanos cometidas en Guatemala, entre las que hubo genocidio, rindan cuentas de
sus crímenes en la propia Guatemala o en otro país.
Amnistía Internacional acogió con satisfacción el informe de la Comisión cuando se
publicó el 25 de febrero del año pasado por considerarlo «un paso en el largo camino de
la búsqueda de justicia para las víctimas de los graves abusos cometidos». La
organización de derechos humanos pidió al gobierno guatemalteco, a las instituciones
mencionadas en el informe y a la comunidad internacional que estudiaran las
recomendaciones de la Comisión y comenzaran a aplicarlas con la máxima urgencia. A su
juicio, era una deuda que debía saldarse en Guatemala tanto con los vivos como con los
muertos.
«Hoy, transcurrido un año y con un nuevo gobierno, esa deuda está todavía pendiente
-ha manifestado Tracy Ulltveit-Moe, investigadora de Amnistía Internacional sobre
Guatemala-. Para vergüenza de las autoridades, en la mayoría de las áreas se ha hecho
caso omiso de las recomendaciones de la Comisión».
El genocidio: La Comisión llegó a la conclusión de que el ejército guatemalteco había
cometido genocidio contra pueblos indígenas de Guatemala en cuatro regiones específicas
del país. Sin embargo, quienes ordenaron y ejecutaron este genocidio continúan libres, y
el número de personas condenadas por su participación en las matanzas se puede contar
con los dedos de una mano.
«Los pocos casos llevados ante los tribunales han sufrido interminables demoras y
obstáculos -ha explicado Tracy Ulltveit-Moe-. A fin de frustrar incluso los pocos
intentos realizados para procesar a los autores de los abusos cometidos en Guatemala, se
ha intimidado a las víctimas, testigos y funcionarios judiciales relacionados con
procesamientos por violaciones de derechos humanos y exhumaciones de cadáveres en fosas
comunes clandestinas».
«La corrupción judicial generalizada también ha contribuido a reforzar la impunidad de
que gozan casi todos los autores de las violaciones de derechos humanos, y en los pocos
casos en que no ha ocurrido así han sido los colaboradores civiles coaccionados del
ejército los que han servido de cabeza de turco, pues a los jefes militares que les
ordenaron sumarse a los soldados para incendiar pueblos enteros y matar a sus habitantes
no han tenido que rendir cuentas».
El programa de exhumaciones: La Comisión pidió al gobierno que creara un programa
oficial de exhumaciones, pero su petición no ha sido atendida.
«La respuesta del gobierno ha sido tan silenciosa como las fosas comunes clandestinas
donde yacen todavía tantas víctimas sin nombre y no reconocidas», ha dicho Tracy
Ulltveit-Moe.
Las comisiones especiales sobre «desapariciones»: Tampoco se ha atendido la petición
que hizo la Comisión acerca del establecimiento de dos comisiones especiales para
determinar la suerte que habían corrido los «desaparecidos», en general, y los niños
guatemaltecos «desaparecidos», en particular.
«Las personas que perdieron a sus padres en su niñez se han unido para intentar
averiguar la suerte que han corrido. Los padres cuyos hijos «desaparecieron» después de
haberles sido arrebatados han emprendido una búsqueda igualmente desgarradora con la
esperanza de que esos niños continúen vivos, por haber sido quizás adoptados. Ninguna
autoridad parece dispuesta a ayudarles», ha manifestado Tracy Ulltveit-Moe.
Lo mismo cabe decir de las demás áreas resaltadas en el informe de la Comisión:
Las medidas especiales para los pueblos indígenas: El 83 por ciento de las víctimas de
los peores años de la represión fueron indígenas, por lo que la Comisión pidió que
adoptaran medidas para mostrar respeto a los pueblos indígenas de Guatemala y garantizar
que el racismo, importante factor determinante de las matanzas, era eliminado. Apenas se
ha hecho nada al respecto.
La comisión de evaluación de la conducta de las fuerzas de seguridad: La Comisión
pidió que se nombrara una comisión para evaluar la conducta de los oficiales de las
fuerzas de seguridad durante el conflicto conforme a criterios establecidos por el derecho
humanitario internacional y los instrumentos internacionales de derechos humanos
pertinentes. Tampoco se ha atendido esta petición.
Los programas de rehabilitación: Las mujeres constituyeron el 25 por ciento de las
víctimas de ejecución extrajudicial y «desaparición», y las violaciones masivas
también fueron un fenómeno generalizado durante el conflicto. La Comisión pidió que se
crearan programas de rehabilitación psicosocial, que incluyeran atención médica
comunitaria para ayudar a las mujeres que habían sufrido abusos y a sus comunidades a
superar los traumas no resueltos. No se tiene conocimiento de que se haya emprendido
alguno de tales programas.
La reparación: La Comisión pidió que se tomaran medidas para garantizar que se
recordaría y se conmemoraría a las víctimas y que tanto ellas como sus familias
recibirían una reparación. Tampoco se ha iniciado ningún programa exhaustivo de
indemnización por abusos ordenados por el Estado.
«Hasta ahora, la situación es desoladora -ha añadido Tracy Ulltveit-Moe-. Pero la
búsqueda de justicia continúa tanto en los tribunales guatemaltecos como en el
extranjero».
Amnistía Internacional ha reiterado su convencimiento de que la justicia es un requisito
previo para la reconciliación verdadera y para la construcción de la paz firme y
duradera pedida en los acuerdos de paz.
«Ante la pasividad del gobierno guatemalteco, que no hace nada para garantizar la
justicia en sus propios tribunales, reiteramos nuestro apoyo a todos los esfuerzos que se
realicen dentro y fuera del país para que los autores de asesinatos en gran escala
respondan de sus crímenes».
«La comunidad internacional se ha pronunciado claramente en contra de la impunidad, y el
caso Pinochet es prueba de ello. Ahora hemos de asegurarnos de que el gobierno de
Guatemala sabe que el hecho de no ocuparse debidamente de las repercusiones del conflicto
que tantas vidas guatemaltecas se cobró le costará también el respeto y el apoyo de la
comunidad internacional si no instituye programas para ofrecer reparación, justicia y
compensación a todos los que fueron víctimas de la violencia del Estado».
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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