Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
22 de mayo de 2000
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Crisis en Sierra Leona:
Amnistía
Internacional demanda al gobierno español que promueva la protección
de la población civil
España vendió armas ligeras
y munición a Sierra Leona durante la década pasada
(Madrid) La Sección Española de Amnistía Internacional ha demandado
al gobierno español que promueva la protección de la población civil
de Sierra Leona, ante la grave crisis de derechos humanos que vive
el país.
España debe instar a los miembros del Consejo de Seguridad de la
ONU, bien de forma unilateral o en el marco de la Unión Europea,
a que dicho Consejo dé a la operación de mantenimiento de la paz
de la ONU un mandato más claro de protección de los derechos humanos
de toda la población civil, entre otras recomendaciones planteadas
a la comunidad internacional para evitar nuevos espantosos abusos.
La organización insta asimismo a las autoridades a que se adopten
todas las medidas necesarias para evitar que se exporten materiales
armamentísticos a Sierra Leona o a otros países que puedan servir
de puente para proporcionar armas a las fuerzas combatientes en
dicho país, y a que se facilite la protección de los refugiados
y desplazados internos.
En un informe publicado hoy por la Sección Española se recuerda
que según un informe independiente, elaborado por la Cátedra UNESCO
sobre Paz y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Barcelona,
basado en las estadísticas de Aduanas, las exportaciones de armas
ligeras y munición españolas a Sierra Leona entre 1992 y mayo de
1999 suman 39 millones de pesetas. Sierra Leona compró munición
a España en plena guerra y nuevamente a principios de 1999 por valor
de ocho millones de pesetas. También se exportaron desde 1992 armas
y municiones por valor de 31 millones a Burkina Faso, país al que
la ONU ha acusado de facilitar armas al Frente Revolucionario Unido
(RUF). El Consejo de Seguridad de la ONU impuso un embargo de venta
de armas a Sierra Leona en 1997, que desde 1998 sólo se aplica a
las fuerzas rebeldes.
Solicitantes de asilo
El conflicto está causando también una grave crisis de refugiados,
ya que cientos de civiles están intentando escapar del país. La
comunidad internacional tiene la obligación de asegurar que se garantiza
la seguridad de los refugiados, y que no se impida la entrada en
países seguros de las personas en peligro.
A pesar del aumento de solicitantes de asilo de este país que
han llegado a fronteras españolas -frente a las 24 solicitudes de
asilo en 1996, la cifra ascendió a 104 en 1997 y 388 en 1998, hasta
llegar a las 800 en 1999- el gobierno español no ha concedido en
esos cuatro años ningún estatuto de refugiado, y sólo ha otorgado
45 permanencias en virtud del artículo 17.2 de la actual Ley de
Asilo. Esto significa que, en este periodo, sólo un 3,42 % de las
personas que alegaron motivos para obtener el estatuto de refugiado,
han conseguido algún tipo de protección en España.
La Oficina de Asilo y Refugio ha argumentado que muchas personas
de origen subsahariano alegaban fraudulentamente ser de Sierra Leona.
Amnistía Internacional considera, aún consciente de la posibilidad
de que esta práctica se esté dando, que el Gobierno español debe
examinar con detenimiento todas las solicitudes de personas que
aleguen estar huyendo de Sierra Leona, y ser especialmente cuidadoso
en la inadmisión de solicitudes de asilo basándose en alegaciones
de fraude por nacionalidad. En todo caso, debe respetarse el principio
de no devolución de ninguna persona que pueda ser víctima de violaciones
de Derechos Humanos.
Información general
Amnistía Internacional escribió el pasado 18 de mayo a todos
los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para demandarles
que la protección de los derechos humanos de todos los habitantes
de Sierra Leona constituya el eje de sus esfuerzos para responder
rápida y decisivamente a la actual crisis. «La Misión de las Naciones
Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL), que es la mayor operación de mantenimiento
de la paz de la ONU en todo el mundo, debe ser un ejemplo de la
integración de los derechos humanos en todos los aspectos de cualquier
operación de mantenimiento de la paz, especialmente dado el terrible
historial de abusos de Sierra Leona en los últimos nueve años».
Amnistía Internacional instó al Consejo de Seguridad a actuar con
decisión para poner fin a la impunidad, e insistió en que los responsables
de abusos contra los derechos humanos -incluidos crímenes de guerra
y crímenes contra la humanidad- perpetrados durante el conflicto
armado sean llevados ante la justicia, en contra de lo acordado
en el acuerdo de paz firmado en Lomé en 1999, que en todo caso no
cubre los abusos cometidos a partir de julio de ese año.
Amnistía Internacional instó al Consejo de Seguridad a que aplique
el embargo de armas decretado sobre las fuerzas rebeldes en Sierra
Leona, vigilando las fronteras con países vecinos, efectuando una
rigurosa investigación sobre la ayuda militar que llega a estas
fuerzas, identificando a los que violan el embargo y tomando las
medidas adecuadas contra ellos.
«El comité de sanciones del Consejo de Seguridad que se ocupa de
Sierra Leona debe investigar el papel que desempeña el comercio
de diamantes procedentes de zonas bajo el control de las fuerzas
rebeldes en el suministro de ayuda militar a estas fuerzas», añadió
en su carta la organización.
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