Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
18 de octubre de 2000
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La
tortura: lacra del mundo moderno
Durante
los últimos tres años, Amnistía Internacional ha recibido informes
que indican que en más de 80 países se han producido muertes a consecuencia
directa de la tortura, que en más de 150 países los agentes del
Estado han infligido torturas o malos tratos, y que en más de 70
países esas prácticas son generalizadas, según ha declarado la organización
de derechos humanos en un nuevo informe que lanza su campaña mundial
contra la tortura.
El informe sugiere enérgicamente que la mayoría de las víctimas
de tortura a manos de agentes del Estado, en su mayoría agentes
de la policía, son presuntos delincuentes procedentes de los sectores
más pobres o marginados de la sociedad.
Según Amnistía Internacional: «Pese a encontrarnos en el umbral
de un nuevo milenio, millares de hombres, mujeres y niños siguen
sufriendo penalidades a puerta cerrada y a plena luz del día. El
informe de Amnistía Internacional revela la urgente necesidad de
que la cuestión de la tortura vuelva a ocupar un lugar preferente
en el orden del día internacional».
«Pero lo que sorprende aún más que los propios datos estadísticos
sobre la tortura es el hecho de que se consiente su persistencia
a pesar de que puede acabarse con esas prácticas. Los gobiernos
siguen permitiendo que se torture y se maltrate a las personas,
haciendo con mucha frecuencia la vista gorda ante tales hechos,
o empleándolos en realidad para mantenerse aferrados al poder».
Un millón de miembros de Amnistía Internacional, junto con otros
grupos comunitarios, van a retar a los gobiernos a que se comprometan
a combatir la tortura y a crear «zonas libres de tortura» en sus
respectivas áreas de responsabilidad. Recurriendo al correo electrónico
y a los nuevos sistemas de comunicación SMS, Amnistía Internacional
va a emprender una campaña «on line» que permitirá a todos los sectores
de la opinión pública enviar llamamientos urgentes en favor de quienes
estén en peligro inminente de tortura.
El lema de campaña de la organización, ¡Actúa
ya! Tortura, nunca más, es una llamada a la ciudadanía
para que presione a los gobiernos con objeto de que acaben con esas
prácticas. «Nuestro objetivo es lograr que la indiferencia se convierta
en la indignación que dé paso a la acción», ha declarado Amnistía
Internacional.
El informe saca a la luz los nuevos retos que se plantean en la
lucha contra la tortura y los malos tratos, prácticas que se perpetran
en circunstancias muy diversas, tanto en los regímenes dictatoriales
como en los democráticos, en los centros de detención, en las escuelas
o en los hogares.
Los métodos de tortura son ahora mucho más diversos conforme el
comercio de material para torturar ha ido adquiriendo un carácter
más universal. En algunos casos, la tortura es hoy una práctica
altamente tecnificada en virtud de la manufactura, exportación y
empleo de dispositivos diseñados específicamente para su aplicación
en seres humanos.
En el informe de Amnistía Internacional se pone también de relieve
cómo la discriminación alimenta al monstruo: al torturador le resulta
más fácil infligir dolores a alguien a quien se considera menos
humano, a las personas, por ejemplo, que pertenecen a grupos sociales,
étnicos o políticos despreciados. La discriminación abona el terreno
para que se produzca la tortura, pues hace que a la víctima se la
considere no como ser humano sino como objeto al que puede dispensársele
un trato inhumano.
En el mundo entero los agentes del Estado tienen asumidas prácticas
de maltrato y tortura por motivos puramente raciales. Buena parte
de las víctimas de la brutalidad policial en Europa y los Estados
Unidos, por ejemplo, o son de raza negra o pertenecen a otras minorías
étnicas.
Según los informes disponibles, durante los tres últimos años se
ha sometido a niños y niñas a torturas o malos tratos en más de
50 países, lo que demuestra que la edad, por corta que sea, no sirve
de protección contra esas prácticas. Los menores bajo custodia policial
son especialmente vulnerables a la violación y los abusos sexuales.
Los Estados tienen el deber de protegerlos de la tortura y los malos
tratos cuando están bajo su custodia, pero también en sus comunidades
y sus hogares.
La discriminación de la mujer sigue adoptando formas violentas:
se las viola bajo custodia del Estado o se las toma como «botín
de guerra», se las mutila genitalmente en nombre de la tradición,
se las flagela o mata en nombre del honor.
El derecho internacional tipifica la tortura como delito y 119
países han ratificado el principal tratado internacional que
la proscribe. Sin embargo, muchos gobiernos deciden no procesar
a los torturadores: su impunidad sigue siendo un mal endémico.
Miembros y simpatizantes de Amnistía Internacional van a llevar
esta campaña contra la tortura por todo el mundo. La presentación
tendrá lugar en actos públicos durante 24 horas por las distintas
regiones del planeta y de forma sucesiva desde Japón al Líbano,
pasando por Kenia, Reino Unido y Argentina.
Si
lo desean, pueden consultar el informe y un documento informativo
para los medios de comunicación en el sitio de Internet de Amnistía
Internacional www.stoptorture.org
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