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Comunicado de prensa

     
Amnistía Internacional

Comunicado de prensa

Fecha:
18 de octubre de 2000

 

Archivo
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Año 1999
Año 1998




 

La tortura: lacra del mundo moderno

Durante los últimos tres años, Amnistía Internacional ha recibido informes que indican que en más de 80 países se han producido muertes a consecuencia directa de la tortura, que en más de 150 países los agentes del Estado han infligido torturas o malos tratos, y que en más de 70 países esas prácticas son generalizadas, según ha declarado la organización de derechos humanos en un nuevo informe que lanza su campaña mundial contra la tortura.

El informe sugiere enérgicamente que la mayoría de las víctimas de tortura a manos de agentes del Estado, en su mayoría agentes de la policía, son presuntos delincuentes procedentes de los sectores más pobres o marginados de la sociedad.

Según Amnistía Internacional: «Pese a encontrarnos en el umbral de un nuevo milenio, millares de hombres, mujeres y niños siguen sufriendo penalidades a puerta cerrada y a plena luz del día. El informe de Amnistía Internacional revela la urgente necesidad de que la cuestión de la tortura vuelva a ocupar un lugar preferente en el orden del día internacional».

«Pero lo que sorprende aún más que los propios datos estadísticos sobre la tortura es el hecho de que se consiente su persistencia a pesar de que puede acabarse con esas prácticas. Los gobiernos siguen permitiendo que se torture y se maltrate a las personas, haciendo con mucha frecuencia la vista gorda ante tales hechos, o empleándolos en realidad para mantenerse aferrados al poder».

Un millón de miembros de Amnistía Internacional, junto con otros grupos comunitarios, van a retar a los gobiernos a que se comprometan a combatir la tortura y a crear «zonas libres de tortura» en sus respectivas áreas de responsabilidad. Recurriendo al correo electrónico y a los nuevos sistemas de comunicación SMS, Amnistía Internacional va a emprender una campaña «on line» que permitirá a todos los sectores de la opinión pública enviar llamamientos urgentes en favor de quienes estén en peligro inminente de tortura.

El lema de campaña de la organización, ¡Actúa ya! Tortura, nunca más, es una llamada a la ciudadanía para que presione a los gobiernos con objeto de que acaben con esas prácticas. «Nuestro objetivo es lograr que la indiferencia se convierta en la indignación que dé paso a la acción», ha declarado Amnistía Internacional.

El informe saca a la luz los nuevos retos que se plantean en la lucha contra la tortura y los malos tratos, prácticas que se perpetran en circunstancias muy diversas, tanto en los regímenes dictatoriales como en los democráticos, en los centros de detención, en las escuelas o en los hogares.

Los métodos de tortura son ahora mucho más diversos conforme el comercio de material para torturar ha ido adquiriendo un carácter más universal. En algunos casos, la tortura es hoy una práctica altamente tecnificada en virtud de la manufactura, exportación y empleo de dispositivos diseñados específicamente para su aplicación en seres humanos.

En el informe de Amnistía Internacional se pone también de relieve cómo la discriminación alimenta al monstruo: al torturador le resulta más fácil infligir dolores a alguien a quien se considera menos humano, a las personas, por ejemplo, que pertenecen a grupos sociales, étnicos o políticos despreciados. La discriminación abona el terreno para que se produzca la tortura, pues hace que a la víctima se la considere no como ser humano sino como objeto al que puede dispensársele un trato inhumano.

En el mundo entero los agentes del Estado tienen asumidas prácticas de maltrato y tortura por motivos puramente raciales. Buena parte de las víctimas de la brutalidad policial en Europa y los Estados Unidos, por ejemplo, o son de raza negra o pertenecen a otras minorías étnicas.

Según los informes disponibles, durante los tres últimos años se ha sometido a niños y niñas a torturas o malos tratos en más de 50 países, lo que demuestra que la edad, por corta que sea, no sirve de protección contra esas prácticas. Los menores bajo custodia policial son especialmente vulnerables a la violación y los abusos sexuales. Los Estados tienen el deber de protegerlos de la tortura y los malos tratos cuando están bajo su custodia, pero también en sus comunidades y sus hogares.

La discriminación de la mujer sigue adoptando formas violentas: se las viola bajo custodia del Estado o se las toma como «botín de guerra», se las mutila genitalmente en nombre de la tradición, se las flagela o mata en nombre del honor.

El derecho internacional tipifica la tortura como delito y 119 países han ratificado el principal tratado internacional que la proscribe. Sin embargo, muchos gobiernos deciden no procesar a los torturadores: su impunidad sigue siendo un mal endémico.

Miembros y simpatizantes de Amnistía Internacional van a llevar esta campaña contra la tortura por todo el mundo. La presentación tendrá lugar en actos públicos durante 24 horas por las distintas regiones del planeta y de forma sucesiva desde Japón al Líbano, pasando por Kenia, Reino Unido y Argentina.

Si lo desean, pueden consultar el informe y un documento informativo para los medios de comunicación en el sitio de Internet de Amnistía Internacional www.stoptorture.org



www.es.amnesty.org