Amnistía Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
14 de junio del 2000
Documento
de referencia (índice AI):
POL 10/03/00/s |
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Las
crisis de derechos humanos nunca son inevitables: pueden y deben
ser evitadas
El
informe de Amnistía Internacional resume las violaciones de derechos
humanos cometidas en 144 países
Muchas
de las crisis de derechos humanos que seguimos presenciando en todo
el mundo podrían evitarse si los derechos humanos ocuparan un lugar
prioritario en la agenda de la comunidad internacional, ha afirmado
hoy Amnistía Internacional al presentar su informe anual.
«Ninguna de las tragedias de derechos humanos ocurridas en los últimos
años fue impredecible o inevitable. Las señales de alarma sobre
las crisis en gran escala que se avecinaban en Burundi, Chechenia,
Timor Oriental y Kosovo en 1999 estaban allí, para que todo el mundo
las viera y los gobiernos tomaran medidas» ha añadido la organización
de derechos humanos.
«Los gobiernos afirman que la intervención armada en las crisis
de derechos humanos viene motivada por la búsqueda de la justicia.
Pero, si eso fuera cierto, ¿cómo pueden consentir que las situaciones
degeneren hasta ese extremo de injusticia indescriptible?» se ha
preguntado Amnistía Internacional, y ha pedido a la comunidad internacional
que dedique más recursos a la prevención de tales crisis.
«La labor de prevención exige que los gobiernos condenen las violaciones
de derechos humanos perpetradas por sus aliados tanto como las cometidas
por sus enemigos. También implica asegurarse de que las sanciones
económicas no suponen una infracción de los derechos socioeconómicos,
como ocurre en Iraq, donde no parece que los derechos de los niños
privados de alimentos y medicación básica tengan peso alguno en
la agenda internacional» ha añadido la organización.
«Únicamente podrán prevenirse futuras crisis de derechos humanos
mediante un compromiso colectivo serio con la protección diaria
de los derechos humanos de todos, con independencia de dónde residan
y quiénes sean.
Pero la imagen que refleja el informe anual de Amnistía Internacional
sobre el año 1999 es la de un mundo en que las violaciones de derechos
humanos no se circunscriben a las zonas de crisis, sino que son
cometidas a diario por funcionarios del Estado, grupos armados de
oposición y grupos paramilitares en al menos 144 países.
El informe documenta ejecuciones extrajudiciales en 37 países; ejecuciones
judiciales en 34 países; presos de conciencia en al menos 61 países;
casos de tortura y malos tratos en 132 países y «desapariciones»
en 37 países. No obstante, Amnistía Internacional cree que las cifras
reales correspondientes a todas estas estadísticas son muy superiores.
«Mientras países tan diferentes como Estados Unidos y China, Arabia
Saudí y Colombia o Turquía y Rusia continúan despreciando y pisoteando
los derechos humanos, los gobiernos en particular y la comunidad
internacional en general dan la espalda a la difícil situación de
las víctimas», ha manifestado Amnistía Internacional.
En todo el mundo, miles de personas que han sido torturadas, detenidas
injustamente y privadas de sus derechos básicos tratan de obtener
justicia y reparación. A este empeño se suman los familiares de
los «desaparecidos» y de las víctimas de ejecución extrajudicial.
En la mayoría de los casos, sus peticiones son desatendidas. Pese
a algunos progresos en la lucha para que se procese a los autores
de abusos -muy notablemente con los esfuerzos realizados en 1999
para que Augusto Pinochet fuera juzgado en Europa-, la impunidad
respecto a violaciones de derechos humanos cometidas en la actualidad
y en el pasado sigue siendo generalizada.
HECHOS MÁS DESTACADOS POR REGIONES
ÁFRICA
El conflicto armado continuó asolando África en 1999. El mundo fue
testigo de algunas de las peores atrocidades cuando las fuerzas
rebeldes de Sierra Leona entraron en Freetown: los homicidios de
civiles, las amputaciones de brazos o piernas y los secuestros fueron
sistemáticos. Pese al acuerdo de paz firmado por el gobierno y la
oposición armada en julio de 1999, los abusos continuaron. Este
acuerdo garantizó además una amnistía total para los abusos graves
contra los derechos humanos, como crímenes de guerra y crímenes
contra la humanidad. Tanto las fuerzas del gobierno como la oposición
armada mataron de forma ilegítima a miles de civiles en Burundi,
Congo y la República Democrática del Congo. En Burundi, la situación
degeneró en crisis con el aumento de las «desapariciones» y el encarcelamiento
de millares de personas sin cargos ni juicio, muchas de ellas en
condiciones de reclusión durísimas.
Los conflictos armados en la región hicieron sentir sus efectos:
miles de muchachos menores de 18 años combatieron en Sierra Leona,
Burundi, Guinea-Bissau, Somalia, Angola y Sudán, con frecuencia
después de haber sido reclutados por la fuerza. Millares de personas
emigraron a países limítrofes huyendo de los combates en Sierra
leona, República Democrática del Congo, Congo y Sudán, mientras
que en Etiopía y Burundi hubo miles de desplazados internos. En
Togo las autoridades detuvieron a defensores de los derechos humanos
bajo sospecha de dar información a Amnistía Internacional; la organización
acababa de publicar un informe con información pormenorizada sobre
ejecuciones extrajudiciales cometidas en aquel país.
AMÉRICA
Aunque se han hecho esfuerzos tanto en el ámbito nacional como en
el internacional para hacer frente al legado de violaciones de derechos
humanos cometidas en el pasado, sigue reinando la impunidad en todo
el continente por abusos cometidos en el pasado y en la actualidad.
El porcentaje de casos en que se investigan y castigan prácticas
como la brutalidad policial (documentada en Brasil, Ecuador, El
Salvador, Haití, Jamaica, Nicaragua, Estados Unidos y Venezuela),
la tortura y los malos tratos a detenidos y presos (Belice, Bolivia,
Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Paraguay y Perú) y el hostigamiento
a defensores de los derechos humanos (Bolivia, Chile, Colombia,
México) con frecuencia está por debajo del límite aceptable. En
Colombia, mientras la población padece abusos atroces a manos de
las fuerzas armadas, de los grupos paramilitares que actúan con
su apoyo o consentimiento y de los grupos armados de oposición,
los responsables siguen circulando libremente.
Estados Unidos, en flagrante contravención de las normas internacionales
de derechos humanos, continuó ejecutando a personas condenadas por
delitos que habían cometido siendo menores de 18 años, y siguió
negando el derecho a solicitar asistencia consular a ciudadanos
extranjeros acusados de delitos punibles con la muerte. Un total
de 98 personas fueron ejecutadas en Estados Unidos en 1999.
ASIA
Los conflictos armados y los enfrentamientos entre grupos étnicos
se cobraron la vida de millares de civiles en la región de Asia
y Oceanía, y propiciaron que se cometieran otros abusos contra los
derechos humanos en la región, como torturas, «desapariciones» y
detenciones arbitrarias.
A pesar de una campaña de intimidación bien organizada por milicias
proindonesias apoyadas por el ejército indonesio, en agosto Timor
Oriental votó mayoritariamente a favor de la independencia respecto
de Indonesia. Cientos de personas perdieron la vida y decenas de
miles se vieron obligadas a huir de ataques violentos.
En 1999 se llevó a cabo en China la campaña represiva más grave
y de mayor alcance de toda la década contra la disidencia pacífica
y la libertad religiosa. Miles de personas fueron detenidas arbitrariamente
por la policía, y algunas fueron condenadas a largas penas de prisión
tras juicios injustos o enviadas a campos de trabajos forzados.
La tortura y los malos tratos continuaron siendo una práctica habitual.
En la década de los noventa se documentaron alrededor de 18.000
ejecuciones en el país, cantidad probablemente muy inferior a la
cifra real.
En Pakistán, el gobierno continuó mostrando una actitud discriminatoria
contra las mujeres al no investigar abusos graves cometidos contra
los derechos humanos de éstas, como los homicidios «por motivos
de honor» de varios cientos de niñas y mujeres, o el tráfico de
mujeres.
EUROPA
Mientras en Chechenia la guerra dio lugar a verdaderas atrocidades
en materia de derechos humanos y en Kosovo la comunidad internacional
luchó para establecer una paz duradera, en el resto de Europa la
tortura y los malos tratos policiales, a menudo por motivos raciales,
siguieron ocupando el primer lugar entre los abusos denunciados.
La ofensiva militar rusa en Chechenia y la intensificación de la
campaña de intimidación contra los chechenos en Moscú y otros lugares
reveló un claro desprecio por el derecho internacional humanitario
y por las normas internacionales de derechos humanos. En Kosovo,
la escala de abusos contra la población de etnia albanesa alcanzó
su punto máximo durante los ataques aéreos de la OTAN en junio.
Continuaron los abusos contra los derechos humanos de serbios, romaníes
y otras minorías étnicas a pesar del establecimiento de una gran
fuerza de mantenimiento de la paz y una administración regida por
la ONU.
Se perpetraron violaciones de derechos humanos contra refugiados
y solicitantes de asilo. Métodos de inmovilización crueles y peligrosos,
como la obstrucción intencionada de las vías respiratorias, fueron
objeto de investigación en Suiza y Bélgica tras varias muertes por
asfixia ocurridas en el curso de expulsiones. Los romaníes también
fueron víctimas de los prejuicios, y se identificaron problemas
específicos de trato a esta comunidad en Bulgaria, Grecia, Hungría,
Rumania, Eslovaquia y Kosovo.
La ratificación del Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos -tratado destinado a abolir la pena
de muerte- por parte de Azerbaiyán, Bulgaria, Chipre, Georgia, Eslovaquia,
Turkmenistán y el Reino Unido fue un positivo avance.
ORIENTE MEDIO
Durante 1999 se cometieron violaciones de derechos humanos graves
y generalizadas en gran parte de Oriente Medio y del Norte de África,
como ejecuciones en gran escala, uso sistemático de la tortura y
juicios sin las debidas garantías.
En Arabia Saudí continuaron las torturas y el trato inhumano o degradante.
Amnistía Internacional documentó 103 ejecuciones en el año, aunque
la cifra real podría ser mucho mayor. Los procedimientos de enjuiciamiento
penal distaron mucho de cumplir las normas internacionales y la
libertad política y religiosa siguió estando coartada. Varias personas
fueron detenidas a lo largo del año por motivos políticos y religiosos,
algunas permanecieron recluidas durante largos periodos sin ser
acusadas ni juzgadas y sin posibilidad de acceso a familiares o
abogados. La comunidad internacional guardó silencio ante estas
violaciones y ante el secreto que rodea la situación de los derechos
humanos en Arabia Saudí.
En Israel, la mayoría de los miembros de las fuerzas de seguridad
gozaron de impunidad por las violaciones de derechos humanos cometidas.
La tortura seguía estando oficialmente permitida y continuó aplicándose
de forma sistemática hasta septiembre, cuando el Tribunal Superior
de Justicia resolvió que tales métodos de interrogatorio eran ilegítimos.
Aun así, continuaron recibiéndose informes sobre palestinos golpeados
o maltratados por otros medios en puestos de control. Al menos 39
viviendas de palestinos fueron demolidas en Cisjordania, y la política
de derribo de viviendas discriminaba a los palestinos y parecía
destinada a frenar la expansión palestina en zonas de Cisjordania
bajo la autoridad israelí. Hubo informes de tortura, detención arbitraria,
muerte bajo custodia y ejecución extrajudicial en diversos países
de Oriente Medio. Se detuvo a decenas de personas por motivos políticos,
entras ellas posibles presos de conciencia, pero se excarceló a
otras que llevaban largos periodos encarceladas sin cargos ni juicio.
Más información:
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía
Internacional, Tel., 91 310 12 77
Documentos y comunicados de prensa: Centro de Documentación
de AI: web.amnesty.org/library/eslindex
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