Deben investigarse
las violaciones del derecho de los conflictos armados cometidas
por la OTAN durante la Operación Fuerza Aliada
Las
fuerzas de la OTAN violaron el derecho de los conflictos armados,
lo que se tradujo en homicidios ilegítimos de civiles, ha declarado
hoy Amnistía Internacional, un año después de la finalización de
la Operación Fuerza Aliada contra la República Federativa de Yugoslavia.
En
un informe dado a conocer hoy, titulado ¿«Daños
colaterales» u homicidios ilegítimos? Violaciones del derecho de
los conflictos armados cometidas por la OTAN durante la Operación
Fuerza Aliada Amnistía Internacional examina varios ataques que indican que la
OTAN no cumplió siempre sus obligaciones legales al seleccionar
sus objetivos y al elegir los medios y métodos de ataque.
«El
bombardeo de la sede de la radiotelevisión estatal serbia del 23
de abril de 1999, que provocó la muerte de 16 civiles, fue un ataque
deliberado contra un objetivo civil y, como tal, constituye un crimen
de guerra», manifestó Amnistía Internacional.
«El
número de bajas mortales civiles se podría haber reducido significativamente
si las fuerzas de la OTAN hubieran cumplido estrictamente las normas
del derecho de los conflictos armados durante la Operación Fuerza
Aliada», añadió la organización.
Entre
estas normas figura la prohibición de los ataques directos contra
civiles y contra bienes civiles, así como la de aquellos en los
no se procure distinguir entre objetivos militares y civiles y la
de los que, aunque vayan dirigidos contra un objetivo militar legítimo,
tengan un efecto desproporcionado en civiles o en bienes civiles.
En
varios ataques, incluidos los dirigidos contra el puente ferroviario
de Grdelica el 12 de abril, el puente para automóviles de Lu_ane
el 1 de mayo y el puente de Varvarin el 30 de mayo, las fuerzas
de la otan no suspendieron el ataque una vez que se hizo patente
que habían alcanzado a civiles. Y hubo otros ataques, como los lanzados
contra civiles desplazados en Djakovica, el 14 de abril, y en Korisa,
el 13 de mayo, en los que no se tomaron las precauciones necesarias
para causar el menor número posible de bajas civiles.
No
hay indicios de que la OTAN o sus Estados miembros hayan realizado
investigaciones adecuadas sobre estos casos. Y no se han adoptado
medidas contra ningún responsable, salvo en el caso del ataque contra
la embajada china en Belgrado.
«Los
Estados miembros de la OTAN deben enjuiciar a todo ciudadano suyo
sospechoso de haber cometido violaciones graves del derecho internacional
humanitario», declaró Amnistía Internacional.
«Los
demás Estados, y el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia
deben investigar asimismo las denuncias de violaciones graves del
derecho internacional humanitario cometidas durante la Operación
Fuerza Aliada.»
«Las
víctimas de estas violaciones deben ser indemnizadas», añadió la
organización.
El
informe contiene, además, las siguientes conclusiones y recomendaciones:
- La
OTAN debe instituir un mecanismo para garantizar una interpretación
común de las normas del derecho de los conflictos armados, que
refleje estrictamente el derecho internacional humanitario.
-
La OTAN debe aclarar la estructura de su cadena de mando y sus
procesos de decisión en la selección y asignación de objetivos,
que actualmente parecen contribuir a la confusión sobre la responsabilidad
legal.
-
Algunos aspectos del reglamento de combate, y en concreto el requisito
de que sus aviones vuelen a más de 4.500 metros de altitud para
proporcionar la máxima protección a sus aparatos y pilotos, hicieron
casi imposible la observancia estricta del derecho internacional
humanitario. La OTAN debe garantizar que su reglamento de combate
cumple plenamente las más estrictas normas del derecho internacional
humanitario, es el mismo para todos los Estados Miembros y se
hace público en la medida de lo posible.
«Hacer
la guerra en coalición es una empresa compleja, y las decisiones
que han de tomar los planificadores militares y los soldados que
entran en combate son particularmente difíciles. Lo menos que puede
hacer la alianza militar más poderosa del mundo es establecer las
más estrictas normas de protección de los civiles, conforme al derecho
internacional humanitario», concluyó Amnistía Internacional.
Información general
Del 24 de marzo al 10 de junio de 1999, la aviación de la otan
realizó más de 38.000 salidas en misión de combate contra la República
Federativa de Yugoslavia. Según detallados informes del gobierno
yugoslavo, la operación causó entre 400 y 600 bajas mortales civiles.
La otan no ha publicado estimaciones oficiales del número de civiles
o de combatientes de la República Federativa de Yugoslavia que resultaron
muertos. Ningún soldado de la Alianza murió durante la operación
aérea a causa de ataques.
Las normas del derecho de los conflictos armados que prohíben los
ataques contra civiles están incluidas, en concreto, en el primer
Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra de 1949. Francia,
Turquía y Estados Unidos no son partes de este Protocolo y deben
ratificarlo sin reservas.
Amnistía Internacional lleva más de 10 años documentando ampliamente
los abusos contra los derechos humanos que se cometen en Kosovo
y actuando para ponerlos fin. Durante este periodo, los albanokosovares
han sido víctimas de homicidios ilegítimos, tortura y malos tratos,
así como de juicios sin las debidas garantías, a manos de las autoridades
de la República Federativa de Yugoslavia y serbias. Los serbios
y otros sectores de la población también han sufrido abusos cometidos
por los grupos armados de oposición de etnia albanesa.
La organización documentó las violaciones de derechos humanos cometidas
por las fuerzas serbias y otros actores durante la operación aérea
de la otan, y actualmente, durante la Administración Provisional
de la onu en Kosovo, continúa su labor de vigilancia y denuncia
de los abusos contra los derechos humanos que se cometen contra
todos los grupos étnicos.
Amnistía Internacional no adopta ninguna postura sobre las cuestiones
políticas que se plantean en torno a la situación de Kosovo. La
organización no juzga si está justificado o no que alguien recurra
a la fuerza, por lo que no toma ninguna postura acerca de la base
jurídica o moral de la intervención militar de la otan contra la
República Federativa de Yugoslavia. Amnistía Internacional se centra
estrictamente en el modo en que se llevó a cabo tal intervención
desde el punto de vista del derecho internacional humanitario.
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