Amnistía Internacional
solicita a George Bush la conmutación de la pena de muerte a un
recluso mexicano, prevista para el próximo jueves
La
organización pro derechos humanos asegura que la causa está plagada
de problemas
Amnistía
Internacional ha pedido al gobernador de Texas, George Bush, que
haga todo lo que esté en su mano para evitar la ejecución de Miguel
Flores, prevista para el próximo jueves.
Flores,
ciudadano mexicano, debe morir por inyección letal a las 18.00 h.
del jueves 9 de noviembre en Huntsville (Texas). Fue condenado por
el secuestro, la violación y el asesinato de la joven de 20 años
Angela Tyson en el norte de Texas en 1989.
Según
Amnistía Internacional, el estado de Texas no informó a Flores de
su derecho a contactar con el consulado mexicano, en contra de lo
dispuesto en el derecho internacional. Además, la organización ha
señalado que la acusación se basó en pruebas testificales psiquiátricas
poco fidedignas e infundadas para convencer al jurado de que votara
a favor de una condena a muerte.
En
Texas, para poder imponer una sentencia de muerte, el jurado tiene
que haber decidido por unanimidad que el acusado probablemente volvería
a cometer actos violentos si se le permitiera vivir. Para defender
la ejecución de Flores, el estado aportó el testimonio del psiquiatra
Clay Griffith, quien, sin haber entrevistado nunca a Flores, declaró
que sin duda éste cometería actos violentos en el futuro. Su abogado
no presentó prueba alguna para contrarrestar este testimonio.
«La
injusticia y la incompetencia caracterizan de manera trágica esta
causa ha afirmado Ajamu Baraka, director en funciones del
Programa Nacional de AIUSA para la abolición de la pena de muerte.
En concreto, no se facilitó al jurado ninguna prueba atenuante para
que la tuviese en cuenta a la hora de decidir la sentencia de Miguel
Flores, aunque su abogado había conseguido fácilmente pruebas de
este tipo.»
Miembros
de Amnistía Internacional en todo el mundo han escrito al gobernador
Bush para pedirle que solicite la revisión del caso Flores a la
Junta de Indultos y Libertad Condicional y, en vista de los flagrantes
errores, recomiende el indulto.
«Es
inadmisible que el doctor Griffith no haya realizado un diagnóstico
a Miguel Flores ni lo haya conocido siquiera afirma Rob Freer,
investigador de Amnistía Internacional en Londres sobre la pena
de muerte. Los numerosos exámenes psiquiátricos realizados
a partir del juicio así como la conducta modélica de Flores en el
pabellón de los condenados a muerte parecen confirmar que las predicciones
del doctor Griffith no fueron más que conjeturas profesionalmente
cuestionables disfrazadas de pronóstico objetivo.
Representantes
del consulado mexicano han asegurado que, si los funcionarios de
Texas no hubieran incumplido su deber de informar a Flores del derecho
a ponerse en contacto con ellos en aplicación del artículo
36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares,
Flores habría tenido garantizada la asistencia letrada de abogados
competentes que hubieran presentado pruebas atenuantes.
Texas
ha vulnerado también una disposición de 1999 de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, máxima instancia judicial en el continente
americano, según la cual ejecutar a un ciudadano extranjero que
no ha sido informado de sus derechos consulares supone una privación
arbitraria de la vida.
«Cuando
Amnistía Internacional le pide al estado de Texas que detenga esta
ejecución, no pretende con ello restar gravedad a los crímenes cometidos
contra Angela Tyson ni a sus consecuencias para familiares y allegados
ha aclarado Baraka. Como organización que trabaja a
diario en colaboración con víctimas de actos violentos y en representación
suya, Amnistía Internacional se solidariza plenamente con todos
aquellos que han perdido amigos y familiares a causa de un asesinato.»
«Pero
Texas debe acatar el derecho internacional relativo a la notificación
consular, y tiene que buscar una solución mejor que la de perpetuar
el ciclo de violencia con un sistema injusto y arbitrario basado
en la pena de muerte ha afirmado Baraka. La población
de Texas merece algo mejor. La abolición de la pena capital en el
estado es la única salida justa.»
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