Amnistía
Internacional
Comunicado de prensa
Fecha:
6 de abril de 2000
Documento de referencia (índice AI):
EUR 01/02/00/s
|
|
 |

|
|
Europa,
¿baluarte de los derechos humanos?
Muertes
de personas durante su expulsión de un país, torturas bajo custodia,
malos tratos sistemáticos de la policía y represión étnica y religiosa
no son sino algunos de los motivos de preocupación expresados por
Amnistía Internacional ante la proximidad del 50 aniversario del
Convenio Europeo de Derechos Humanos, que se celebrará en noviembre.
El último boletín publicado por Amnistía Internacional sobre
sus motivos de preocupación en Europa [Concerns in Europe]
describe la situación de los derechos humanos en 34 países entre
los meses de julio y diciembre de 1999. Se recibieron informes de
torturas y malos tratos en 27 países, y había presos políticos en
14 países, incluidos presos de conciencia.
«Aunque muchos disfrutan en Europa de los derechos humanos fundamentales,
hay personas, entre las que se cuentan solicitantes de asilo y miembros
de minorías étnicas y religiosas, que siguen sufriendo una faceta
de Europa contraria a su imagen de baluarte de los derechos humanos
y la libertad» ha afirmado hoy Amnistía Internacional.
«Nada mejor para demostrarlo que la muy diversa procedencia y la
frecuencia de las denuncias de brutalidad policial. Desde el Reino
Unido hasta Azerbaiyán se han denunciado palizas, abusos sexuales,
simulacros de ahorcamiento, aplicación de descargas eléctricas,
insultos racistas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes
por parte de la policía; y muchos de los responsables no han sido
procesados» señala la organización de derechos humanos.
En julio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró culpable
a Francia de infringir las normas internacionales sobre tortura
y sobre juicios con las debidas garantías en el proceso contra Ahmed
Selmouni, ciudadano neerlandés de origen marroquí. La causa ha durado
más de seis años y al final de 1999 los policías acusados continuaban
en sus puestos.
En Bosnia-Herzegovina, según informes, el empresario Andrija Beljo
sufrió en agosto puñetazos en la cara, golpes y patadas a manos
de tres agentes de policía croatas en la comisaría de Mostar, probablemente
en relación con su negativa a pagar a los agentes, varios meses
antes, una fuerte suma de dinero en concepto de protección.
Según informes, tras quedar en libertad el empresario volvió a ser
detenido por dos de los agentes y otro hombre y conducido a una
mina abandonada situada en las afueras de la ciudad, donde volvieron
a golpearlo y lo sometieron a un simulacro de ejecución. Finalmente
lo obligaron a cruzar la frontera y fue detenido por la policía
croata, que lo trasladó a Split, donde actualmente se encuentra
en prisión preventiva.
Cevat Soysal, presunto dirigente del Partido de los Trabajadores
Kurdos (PKK), fue devuelto en julio de Turquía a Moldavia, donde
se lo detuvo por cargos de traición y separatismo, que conllevan
la pena de muerte. Al parecer, en Turquía lo habían torturado bajo
custodia en 1979 y en Alemania se le había concedido asilo político
en 1997.
Según informes, en agosto Cevat Soysal volvió a ser torturado en
Turquía con descargas eléctricas aplicadas en distintas partes del
cuerpo; también fue colgado por los brazos, obligado a tumbarse
desnudo sobre hielo, rociado con agua a presión, obligado a ingerir
drogas, golpeado y encerrado en una celda de dimensiones tan reducidas
que no podía moverse ni sentarse, y donde le caía agua en la cabeza.
La Oficina del Primer Ministro - office of the Prime Minister ha
declarado que el procesamiento de los torturadores sería improcedente.
Se han utilizado métodos de inmovilización crueles y peligrosos,
como la obstrucción deliberada de las vías respiratorias, en el
curso de expulsiones practicadas desde varios países europeos. En
Bélgica sigue sin conocerse el resultado de una investigación judicial
sobre la muerte por asfixia de Semira Adamu, ocurrida a las pocas
horas de un intento de expulsarla en septiembre de 1998. En Suiza,
tres agentes de policía y un médico están siendo investigados en
relación con la muerte por asfixia de Khaled Abu Zarifeh durante
una operación de expulsión en marzo de 1999.
Continuaron los informes sobre penas de cárcel impuestas por la
objeción de conciencia al servicio militar. En Finlandia había seis
hombres cumpliendo penas de 197 días de prisión por negarse a realizar
un servicio alternativo cuya duración tenía carácter punitivo. En
algunos casos, los informes indicaban que las autoridades griegas
habían puesto trabas a las solicitudes para ver reconocida la condición
de objetor de conciencia, permitiendo así que los solicitantes fueran
acusados de insubordinación, delito que conlleva una pena de hasta
cuatro años de cárcel.
«Los países europeos deben poner más empeño en velar por el respeto
de las normas internacionales de derechos humanos y acabar con la
plaga de la impunidad de que gozan las fuerzas policiales y de seguridad.
El respeto de los derechos humanos exige el procesamiento de quienes
los conculcan» ha afirmado Amnistía Internacional.
|