Europa:
el Convenio Europeo cumple 50 años
Cincuenta
años después de su adopción, el 4 de noviembre de 1950, la visión
plasmada en el Convenio Europeo de Derechos Humanos sigue siendo
un proyecto inacabado, ha declarado hoy Amnistía Internacional en
un nuevo informe sobre la tortura y los malos tratos en el continente.
«Este
hito en la historia moderna de Europa constituyó la piedra angular
del sistema de protección de los derechos humanos del Consejo de
Europa. Los extraordinarios logros alcanzados hasta ahora en materia
de protección de los derechos humanos merecen que se los celebre,
pero en la práctica todavía hay mucho por hacer», dice la organización
de derechos humanos.
La
tortura y los malos tratos persisten en toda la región europea,
desde el Reino Unido hasta Azerbaiyán. Durante el primer semestre
del 2000, Amnistía Internacional ha documentado casos en al menos
25 países, 20 de ellos miembros del Consejo de Europa, como Bélgica,
Rusia y España.
«El
hecho es que Europa no es un lugar seguro y tranquilo para todos
sus habitantes. En muchos países, la discriminación de que son víctimas
los grupos más vulnerables da lugar a actos de tortura o malos tratos.
Entre las víctimas hay miembros de minorías étnicas, raciales y
religiosas, inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo, niños
y presuntos delincuentes.»
Pese
a la labor ejemplar de órganos como el Comité Europeo para la Prevención
de la Tortura, sigue faltando la voluntad política de hacer que
los torturadores comparezcan ante la justicia. El informe de Amnistía
Internacional describe el ciclo de impunidad que persiste en todas
partes del continente.
En
Turquía la tortura es una práctica generalizada pero, según las
cifras oficiales, las investigaciones realizadas sobre los casos
de 577 funcionarios de los servicios de seguridad acusados de practicarla
entre 1995 y 1999 sólo dieron lugar a 10 condenas (1,7 por ciento).
Por ejemplo, según informes, en 1996 la joven kurda Zeynep Avci
fue sometida a descargas eléctricas y torturas sexuales bajo custodia
policial en Esmirna. Pese a que presentó una denuncia, sus torturadores
no han sido procesados. Zeynep Avci tuvo que interrumpir su terapia
piscológica debido a que los funcionarios de seguridad se negaban
a abandonar la habitación en la que tenían lugar las sesiones.
Clement
Nwankwo, destacado abogado y activista de derechos humanos nigeriano,
viajó a Ginebra (Suiza) en abril de 1997 para asistir a una sesión
de un órgano de derechos humanos de las Naciones Unidas. Nwankwo
afirmó que unos agentes de policía lo interceptaron en la calle,
le dieron puñetazos y puntapiés, le dirigieron insultos raciales,
lo golpearon con porras y le apretaron el cuello con una porra.
Después de llevarlo a una comisaría, lo obligaron a desnudarse y
lo mantuvieron esposado a la pata de una mesa durante más de una
hora.
Durante
su periodo de detención, que duró 72 horas, lo sometieron a un juicio
sumario en el que fue declarado culpable de hurto en una tienda
y de resistirse a la policía. El cargo de hurto fue retirado tras
una impugnación formal, pero nadie ha sido llamado a rendir cuentas
por la terrible experiencia infligida a Clement Nwankwo.
«Europa
sólo tendrá algo verdaderamente digno de celebrarse en este año
del aniversario del Convenio si emprende una acción concertada contra
la impunidad: los gobiernos deben poner en práctica el Convenio
y actuar para erradicar la tortura», señala Amnistía Internacional.
Si
desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa
de Amnistía Internacional en Londres, Reino Unido, en el número
+ 44 20 7413 5566 o visiten nuestro sitio web en http://www.amnesty.org.
Para los documentos y comunicados de prensa traducidos al español
consulten la sección «centro de documentación» de las páginas web
de EDAI en http://www.edai.org/centro.
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