| Amnistía Internacional pide apoyo para
conseguir que Pinochet sea extraditado y juzgado AI lanza la campaña "Ayúdanos a hacer Justicia" y pide a los ciudadanos que escriban al ministro del Interior británico para que permita que siga adelante el proceso de extradición. En el teléfono 902 11 91 33 pueden solicitar información sobre cómo colaborar en esta acción. (Madrid) Amnistía Internacional hace un llamamiento para que continúe la campaña en contra de la impunidad con el fin de conseguir que Augusto Pinochet sea extraditado y juzgado por los graves crímenes contra la humanidad de los que ha sido acusado. La sentencia anunciada ayer por la Cámara de los Lores constituye un importante paso en la lucha contra la impunidad, ya que reconoce que los ex jefes de Estado no gozan de inmunidad por los delitos contemplados en la Convención contra la Tortura. Aunque Amnistía Internacional considera que el rechazo de la inmunidad debe extenderse también para otros delitos, y no acotarse en el tiempo, dicho reconocimiento supone un precedente muy relevante. La limitación que establece la sentencia, al afirmar que dicha ausencia de inmunidad sólo puede aplicarse a partir de la entrada en vigor de la Convención contra la Tortura en el Reino Unido, España y Chile (1988) no debe impedir que continúe adelante el proceso de extradición para que Pinochet comparezca ante un tribunal y se esclarezcan los delitos por los que ha sido acusado "Aunque sólo fuera juzgado por un caso, sería suficientemente importante como para que las autoridades británicas cumplan su compromiso con la legislación internacional y permitan la extradición de Pinochet a España, o a los otros países que lo han solicitado (Bélgica, Francia y Suiza)" ha declarado la organización. Ahora es más importante que nunca que la campaña contra la impunidad continúe. Por eso Amnistía Internacional reclama a toda la sociedad apoyo para conseguir justicia. Las personas interesadas pueden llamar al teléfono 902 119133 para conseguir información sobre cómo colaborar en la acción. La campaña se centrará a partir de ahora en conseguir que el gobierno británico acceda a que se reinicie el proceso de extradición que había sido iniciado a demanda de la Audiencia Nacional española. Amnistía Internacional pide al ministro del Interior británico, Jack Straw, que permita a los tribunales considerar los cargos penales presentados contra Augusto Pinochet para determinar si es inocente o culpable de los cargos de violaciones de derechos humanos por los que ha sido acusado. La comunidad internacional tiene la obligación de llevar a los tribunales a los responsables de crímenes contra la humanidad, lo que supone, entre otras cosas, prestar colaboración plena y poner a disposición de las autoridades judiciales los documentos públicos y clasificados pertinentes. Si Jack Straw decide otra vez dictar la orden de iniciar procedimientos sobre la solicitud de extradición, el juez de primera instancia celebrará vistas para determinar si el gobierno español ha presentado pruebas suficientes para justificar la extradición. Si determina que sí, el juez ordenará que el ex general continúe en el Reino Unido hasta que el ministro del Interior decida si debe ser entregado o no a las autoridades españolas. La legislación británica otorga al ministro del Interior una amplia discrecionalidad para decidir sobre la extradición, sin embargo, Amnistía Internacional sostiene que, cualquiera que sea el poder discrecional que el derecho nacional confiere al ministro del Interior para denegar la extradición, en los casos de tortura o de crímenes contra la humanidad, el derecho internacional limita tal poder. La campaña busca también otros objetivos, entre otros: reformar la legislación británica para asegurar que no pueda ser interpretada como una barrera para impedir que se cumpla la obligación contraida con la legislación internacional para asegurar que sean juzgadas las personas acusadas de graves crímenes contra la humanidad; y presionar a las autoridades chilenas para que revoquen las normas, entre ellas la ley de Amnistía de 1978, que impiden los procesamientos de las personas acusadas de graves crímenes contra la humanidad durante el gobierno de Augusto Pinochet. Durante estos más de cinco meses pasados desde que Pinochet fuera detenido en Londres, se han dado pasos transcendentales para socavar la impunidad. Ahora es necesario que se redoblen los esfuerzos para conseguir que se haga justicia. |
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Comunicados de 1999 |