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Amnistía Internacional - Comunicado de prensa
Jueves 13 de Mayo de 1999



Aharon Barak recibe el viernes 14 de mayo en Madrid el Premio Internacional "Justicia en el Mundo" pese a su apoyo al uso legal de la tortura y a ladetención de rehenes

¿TORTURA PARA EL MUNDO?: AMNISTÍA INTERNACIONAL CRITICA QUE SE PREMIE AL
PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DE ISRAEL



(Madrid) Amnistía Internacional considera incongruente que se entregue un premio consagrado "a la justicia en el mundo" al presidente de un Tribunal, la Corte Suprema de Israel, que ha convalidado con su actuación el uso legal de métodos de tortura y la detención por tiempo indefinido de personas en calidad de rehenes para ser utilizados como moneda de cambio.

Aharon Barak, presidente de la Corte Suprema de Israel, recibe en Madrid el Premio Internacional "Justicia en el Mundo" el viernes 14 de mayo. El premio ha sido otorgado por la Fundación Justicia en el Mundo, de la Unión Internacional de Magistrados, y fue fallado el pasado 10 de diciembre, "fecha en la que se conmemora el 50 aniversario de la Declaración Universal de DerechosHumanos", según reza el anuncio del premio.

«Israel es el único país del mundo que ha legalizado de forma efectiva la tortura al autorizar el uso de esos métodos por parte de quienes llevan a cabo los interrogatorios», ha señalado Amnistía Internacional. «Durante los últimos años, el Tribunal Superior de Israel ha demostrado en muchas ocasiones su disposición a sacrificar la justicia en aras de la seguridad, y en más de un caso se ha negado a dictar órdenes judiciales que prohiban el uso de la fuerza física durante los interrogatorios».

Entre los métodos de tortura utilizados en Israel bajo cobertura legal se encuentran prácticas tales como el zarandear a los detenidos con una violencia extrema (que sigue utilizándose a pesar de que en 1995 causó la muerte de un detenido), la privación del sueño durante períodos que pueden abarcar varios días, el obligar a los detenidos a permanecer en posturas dolorosas durante muchas horas o a escuchar incesantemente una música chirriante, el forzar a los detenidos a permanecer en cuclillas durante largo rato, la reclusión en celdas del tamaño de un armario y la exposición al frío o al calor.

En mayo de 1998, al examinar el segundo informe periódico de Israel, elComité contra la Tortura de la ONU concluyó de nuevo que algunos métodos de interrogatorio constituían tortura o un trato o pena cruel, inhumano o degradante y, por tanto, conculcaban el artículo 1 de la Convención contra la Tortura.

Cada año siguen siendo detenidos más de 1.600 palestinos, que sufrentorturas o malos tratos de forma habitual durante los interrogatorios.

Rehenes:

En otra decisión sin precedentes en el mundo, el Tribunal que preside el señor Barak dictó en noviembre de 1997 una sentencia que considera legal que el Estado de Israel detenga por tiempo indefinido a personas de nacionalidad libanesa en calidad de rehenes para ser utilizados como piezas para la negociación.

El gobierno israelí retiene a 21 presos libaneses para negociar su libertad a cambio de la liberación de soldados israelíes desaparecidos en combate en Líbano o de cualquier dato sobre ellos. Algunos de estos hombres siguen recluidos después de haber cumplido sus condenas, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional. Por ejemplo, Bilal 'Abd al'Husayn Dakrub lleva más de diez años en prisión después de la fecha en que debía haber sido excarcelado.

A pesar de que el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU concluyó el pasado año que la detención de los veintiún libaneses recluidos como «bazas para la negociación» era arbitraria, el gobierno israelí ha renovado su detención administrativa.

Por otra parte, unos 130 ciudadanos libaneses siguen recluidos sin cargos ni juicio, algunos desde hace ya treinta años, en el Centro de Detención de Jiam, en el sur del Líbano, ocupado por Israel.

En julio de 1998, el Comité de Derechos Humanos de la ONU concluyó que la aplicación actual en Israel de la reclusión administrativa es «incompatible con los artículos 7 y 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos», que prohiben la tortura y los malos tratos y garantizan el derecho de todas las personas al reconocimiento de su personalidad jurídica.

En los últimos cinco años, más de cien civiles israelíes han muerto en atentados suicidas con explosivos cometidos por grupos armados palestinos. Sin embargo, estos abusos perpetrados por grupos no gubernamentales nunca pueden servir de excusa para que un gobierno viole los derechos humanos en el territorio bajo su jurisdicción.


Comunicados de 1999

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