| Amnistía Internacional pide la
conmutación de la pena de muerte impuesta a un ciudadano español en Yemen (Madrid). Amnistía Internacional pide la conmutación de la pena de muerte impuesta en Yemen a Nabil Nanakli Kasaybati, un ciudadano español de origen sirio condenado a muerte en octubre de 1998. AI ha preguntado al gobierno español qué acciones ha emprendido y piensa emprender para evitar que sea ejecutado. Nanakli tiene alrededor de 43 años y adquirió la nacionalidad española al casarse con una ciudadana española, con la que tiene tres hijos españoles, según las informaciones recibidas por la organización. Nanakli vivió al parecer varios años en España, donde trabajó como ingeniero. Nabil Nanakli fue detenido en noviembre de 1997 y acusado de organizar un grupo armado que intentó desestabilizar el estado mediante ataque con bombas y planes para asesinar al entonces ministro de asuntos exteriores de Yemen, y hoy primer ministro, Abd al-Karim al-Iryani. Según las informaciones recibidas por AI, el acusado admitió los cargos durante las sesiones iniciales del juicio, y afirmó que había sido pagado por Arabia Saudí, extremo que negaron las autoridades de este país. Nanakli fue condenado a muerte por el tribunal de primera instancia en Aden en octubre de 1998. Al parecer, ha presentado un recurso de apelación, aunque AI desconoce si ha sido aceptado. Los condenados en Yemen tienen la posibilidad de apelar ante los tribunales de apelación y supremo. Las condenas a muerte deben ser ratificadas finalmente por el presidente del país. Amnistía Internacional se opone en cualquier caso a la pena de muerte, por ser una violación fundamental del derecho a la vida. Al tratarse de un ciudadano español, AI considera que el gobierno español está obligado a hacer todas las gestiones que sean necesarias para que la pena de muerte sea conmutada. AI no dispone de información suficiente sobre las condiciones en las que se desarrolló el arresto y el juicio de Nabil Nanakli, pero la organización ha documentado que en Yemen, a falta de una supervisión judicial efectiva e independiente de la detención y reclusión de personas, se siguen violando en forma habitual las garantías legales relativas a la detención, la reclusión y la imparcialidad procesal. Información general En un informe publicado el pasado 7 de julio, Amnistía Internacional manifestó que la tortura, los centenares de «desapariciones» sin resolver, las violaciones de los derechos de las mujeres y la detención arbitraria -especialmente de periodistas y de políticos de la oposición- son prácticas que continúan observándose en Yemen con una frecuencia alarmante. «Pese a que el gobierno ha prometido proteger los derechos humanos e investigar las «desapariciones», el cuadro de violaciones de derechos humanos que ha observado la organización en el pasado reciente continúa hasta hoy», señaló la organización. Las ejecuciones y la imposición de la pena de muerte tras juicios sin garantías, son otros motivos de preocupación, que se ven agudizados frente a los casos de ejecución rápida y sumaria. Por ejemplo, Faisal Saleh bin Zuba'a, acusado del asesinato de un médico el 12 de octubre de 1998, fue ejecutado el 14 de octubre tras un juicio que duró apenas dos días. En 1998, al menos 17 personas fueron ejecutadas y se creía que había centenares más condenadas a muerte. Un ejemplo de la forma en que el gobierno reniega de su obligación de investigar las denuncias de derechos humanos es el caso de Wadi' Hilal al Sheibani, que murió en la prisión militar de Solaban, en Adén, a finales de 1997. Wadi' Hilal al Sheibani fue detenido en agosto de 1997 cerca de la frontera con Arabia Saudí por miembros de los Servicios de Seguridad Política. Según parece, se sospechaba de él en relación con un atentado con explosivos ocurrido en Adén. Lo mantuvieron recluido en régimen de incomunicación hasta su muerte, ocurrida bajo custodia a finales de septiembre de 1997. Que se sepa, no se ha llevado a cabo ninguna investigación exhaustiva e independiente de las denuncias de tortura ni de la muerte de Wadi' Hilal al Sheibani.. |
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Comunicados de 1999 |