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Amnistía Internacional - Sección Española
Comunicado de prensa
Lunes, 12 de abril



Ante las elecciones presidenciales en Argelia del próximo 15 de Abril
AI PIDE AL GOBIERNO ESPAÑOL QUE RECLAME AL NUEVO PRESIDENTE ARGELINO MEDIDAS CONCRETAS PARA RESPETAR LOS DERECHOS HUMANOS


(Madrid). La Sección Española de Amnistía Internacional ha enviado una carta al ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, en la que le pide que reclame medidas concretas para el respeto de los derechos humanos a las nuevas autoridades argelinas que nazcan de las elecciones del próximo día 15. La organización denuncia la pasividad mostrada hasta ahora por las autoridades españolas ante la grave crisis de derechos humanos que se desarrolla a 200 kilómetros de las fronteras españolas, y acompaña su misiva con 12.000 firmas de apoyo a sus peticiones, que se unen a otras  6.000 entregadas el año pasado.

La organización solicita en su carta que el Gobierno español promueva el nombramiento de un Relator Especial de la ONU para Argelia, y que transmita públicamente al candidato que sea elegido en los próximos comicios como nuevo Presidente de la República, ya sea de forma directa o a través de una declaración institucional, la petición de un compromiso serio con los derechos humanos, mediante la asunción de las siguientes recomendaciones:

* asegurar que se llevarán a cabo investigaciones independientes e imparciales con el fin de arrojar luz sobre abusos y violaciones de derechos humanos pasados y presentes, y que se pondrá a los responsables a disposición judicial;

* adoptar medidas concretas para poner fin a la impunidad de la que siguen disfrutando los miembros de las fuerzas de seguridad, el ejército y las milicias paramilitares, así como los miembros de los grupos armados conocidos como "grupos integristas islámicos", incluidos los "arrepentidos";

* encomendar a una comisión de investigación el esclarecimiento de la suerte de los "desaparecidos" y tomar las medidas necesarias para poner fin a la práctica de la detención secreta;

* poner término a la desigualdad y a la discriminación que la legislación argelina impone a la mujer, especialmente en el caso del Código de la Familia, y asegurar que se adecuarán las leyes internas al artículo 29 de la Constitución argelina y a los tratados internacionales que Argelia ha ratificado;

* proceder a un examen de la legislación en vigor, incluido el Código de la Prensa y las leyes promulgadas o enmendadas entre 1992 y 1997 por órganos no elegidos democráticamente, y derogar las leyes que hacen posible el encarcelamiento de presos de conciencia;

* adoptar las medidas necesarias para garantizar la independencia del sistema judicial;

* proteger a los defensores de los derechos humanos y asegurar que podrán desempeñar su labor sin temor a que sean víctimas de agresiones o intimidaciones;

* crear mecanismos que garanticen que todas las estructuras estatales, incluidos el ejército y los servicios de seguridad, rendirán cuentas de sus acciones a la sociedad civil;

* tomar medidas para asegurar que todas las personas encarceladas tras juicios que no reunieron las debidas garantías procesales serán sometidas a nuevos juicios de acuerdo con las normas internacionales relativas a un juicio justo.

Amnistía Internacional destaca en su carta al ministro que la comunidad internacional debe contribuir de forma decidida a hacer que el Presidente de la República de Argelia elegido en estos comicios anteponga los derechos humanos a cualquier otro interés político, y convencerle de que el camino hacia la estabilidad tiene que pasar necesariamente por un escrupuloso respeto de estos derechos y de las normas internacionales que los amparan.

La Sección Española de Amnistía Internacional ha mostrado reiteradamente su preocupación al Gobierno español por la crisis de derechos humanos en Argelia durante el año 1998 y lo que va de año, sin que éste haya tomado ninguna iniciativa eficaz bilateral o multilateral para aliviar el sufrimiento de miles de personas que viven a 200 Km. de nuestras  fronteras. Esta pasividad contrasta con los frecuentes intercambios políticos y comerciales entre Argelia y España, y se demuestra con la falta de respuestas a los requerimientos de Amnistía Internacional y a la sociedad española ante la crisis de derechos humanos en aquel país.

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Comunicados de 1999

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