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Llamamiento de AI con motivo de la manifestación contra la pena de
muerte y a favor de Joaquín José Martínez del próximo domingo 12 de diciembre
LA SUSPENSIÓN UNIVERSAL DE LA PENA DE MUERTE ES UN OBJETIVO ALCANZABLE
Otro español, Nabil Nanakli, puede ser ejecutado ante un pelotón de fusilamiento
en Yemen
(Madrid) Con motivo de la manifestación pluripartidista contra la Pena de Muerte, a la
que Amnistía Internacional se adhiere, y que tendrá lugar el domingo 12 de diciembre en
Madrid, la organización renueva su llamamiento para conseguir una suspensión de las
ejecuciones judiciales en el mundo durante el año 2000. Amnistía Internacional ha
iniciado con ese motivo una recogida de firmas en todo el mundo, junto a la Comunidad de
San Egidio.
La citada manifestación ha sido convocada por todos los partidos políticos representados
en el Parlamento español, y cuenta con la adhesión de los principales sindicatos y
asociaciones cívicas. Los convocantes piden la revisión del juicio en el que fue
condenado a muerte en Florida el ciudadano español Joaquín José Martínez, así como la
suspensión de las ejecuciones en el mundo. La manifestación comenzará a las 11.30 horas
en la Puerta de Alcalá y terminará delante de la Embajada de los Estados Unidos en
Madrid
A pesar de la resolución promovida por más de setenta países, además de la Unión
Europea, que pedía a todos los Estados que aún retienen la pena de muerte que
dispusieran la suspensión de las ejecuciones con vistas a la abolición total de la pena
capital, la ONU decidió no emprender ninguna acción en la Asamblea General de este año,
después de enfrentarse con la terminante oposición de algunos Estados.
Amnistía Internacional considera, sin embargo, que el objetivo de la suspensión es una
meta posible y alcanzable. Ciento cinco países han abolido la pena de muerte en la
legislación o en la práctica, y el número de los países abolicionistas aumenta todos
los años. La tendencia mundial tiene una orientación clara hacia la abolición de la
pena capital. No es casualidad que en las dos últimas décadas hayan abolido la pena de
muerte una media de dos países al año. Antes o después todos los países que aún
defienden la pena de muerte, aceptarán que la pena capital viola los derechos humanos
fundamentales y no sirve a ningún objetivo penal legítimo. Amnistía Internacional
seguirá apoyando todas las denuncias y acciones que persigan la abolición de la misma.
ESTADOS UNIDOS
En lo que va de año, y hasta principios de diciembre, en Estados Unidos 91 presos
condenados a la pena capital han muerto envenenados con gas, electrocutados o mediante
inyección letal. Entre el 8 y el 18 de diciembre había previstas otras 10 ejecuciones
más, varias de ellas ya realizadas. Estados Unidos llegaría así a su ejecución número
100 en sólo un año, algo que no ha hecho desde 1951, y está a punto de sumar un total
de 600 desde que reanudó los homicidios judiciales en 1977. De ellas, casi 500 se han
llevado a cabo en los años 90. La arbitrariedad y parcialidad en la aplicación de la
misma es un hecho demostrado. La minoría negra, que representa el 12% de la población
total, por ejemplo, representa a su vez el 42% de los condenados a muerte. La condena a
muerte está determinada por el color, el origen social o el abogado que tienen
posibilidad de pagar los acusados.
Casos como el de Joaquín José Martínez
que ha conmocionado a la opinión pública española y ha unido a todos los partidos
parlamentarios españoles en su condena de la pena de muerte, es sólo uno de los muchos
en los que las irregularidades del sistema judicial estadounidense se hace patente y al
tiempo demuestra que la pena de muerte es una medida totalmente injusta, que en el caso de
los extranjeros suele incluir la violación de los derechos consulares. 80 extranjeros, 53
de ellos hispanos, están condenados a muerte actualmente en el país.
UN ESPAÑOL ANTE EL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO
Amnistía Internacional quiere llamar la atención sobre el caso de otro
español condenado a muerte en el mundo: se trata de Nabil Nanakli, que
se enfrenta a la posibilidad de ser fusilado en Yemen. Nanakli, ciudadano
español de origen sirio, fue condenado a muerte en 1998, y su sentencia
fue ratificada por un tribunal de apelaciones el pasado 20 de noviembre.
Amnistía Internacional pidió el pasado 13 de agosto la intervención de las autoridades
españolas, que, según le consta a la organización, han hecho diversas gestiones para
interesarse por su situación. Sin embargo, las perspectivas son muy negativas en estos
momentos, aunque el condenado tenía aún, al parecer, la opción de recurrir su sentencia
ante el Tribunal Supremo.
Nanakli fue condenado bajo la acusación de planear un atentado contra el actual primer
ministro de Yemen, atentado que nunca se produjo, en un juicio en el que tanto él como
otros acusados de realizar ataques con bombas declararon haber confesado bajo torturas. AI
ha pedido a las autoridades de Yemen que conmuten su pena de muerte. |