| KOSOVO: UNA DÉCADA DE OÍDOS SORDOS A
LAS ADVERTENCIAS Por Pierre Sané, secretario general de Amnistía Internacional La tragedia de Kosovo constituye una tragedia para la idea misma de los derechos humanos. Las reiteradas violaciones graves de los derechos humanos de las que el mundo está siendo testigo en Kosovo nos recuerdan la fragilidad extrema que en nuestra civilización sigue teniendo el concepto global de derechos humanos inviolables y universales, tal y como los definió la Declaración Universal de Derechos Humanos hace cincuenta años. El que las expulsiones de población, las ejecuciones extrajudiciales y las «desapariciones» puedan seguir produciéndose a tal escala en este fin de milenio debería escandalizarnos y eliminar de nuestra conciencia toda complacencia respecto de lo que el sistema internacional de protección de los derechos humanos ha logrado a lo largo de las últimas cinco décadas. Esas columnas aparentemente interminables de seres humanos que desbordan las fronteras de Kosovo -sumadas a las decenas más de migraciones forzadas que hasta la fecha han caracterizado nuestra era- nos recuerdan lo mucho que aún queda por hacer. Lamentablemente, la tragedia humana que vive Kosovo no ha sorprendido a Amnistía Internacional. A lo largo de más de una década, la organización ha venido documentando y haciendo públicos sus motivos de preocupación sobre la sistemática violación de los derechos humanos en esa provincia. Durante ese periodo, pocas han sido las víctimas de violación de los derechos humanos, de entre la multitud de ellas cuyos nombres y casos han aparecido en los informes de Amnistía Internacional, que han recibido algún tipo de reparación por los crímenes de que han sido objeto a manos de la policía y las fuerzas de seguridad yugoslavas. Amnistía Internacional no ha dejado en ningún momento de advertir a la comunidad internacional del desastre que se cernía sobre los derechos humanos, pues le ha venido proporcionado insistentemente el registro pormenorizado y minuciosamente documentado de las violaciones de derechos humanos que venía sufriendo la población de etnia albanesa de Kosovo desde los años ochenta. Amnistía Internacional no adopta posición alguna sobre las cuestiones políticas relacionadas con la situación de Kosovo dentro de la Repúbica Federal de Yugoslavia ni sobre la intervención militar que la OTAN inició en marzo. Sin embargo, no hay duda de que la intervención de la OTAN es principalmente una respuesta a la situación de la seguridad en la región. Hasta el momento la intervención no evitado ni eliminado el sufrimiento humano. Amnistía Internacional cree que el conflicto de Kosovo está profundamente enraizado en la violación sistemática y prolongada de los derechos humanos de la población de etnia albanesa a manos de las autoridades serbias. Por consiguiente, la protección y el fomento de los derechos humanos deben ser el fundamento de todos los esfuerzos que se emprendan en favor de la solución de la crítica situación de Kosovo. La comunidad internacional debe insistir en que todo acuerdo que negocien las diversas partes implicadas contengan enérgicas disposiciones que reflejen un compromiso serio, coherente y a largo plazo para la protección y fomento eficaz de los derechos humanos en Kosovo, así como en la República Federativa de Yugoslavia en su conjunto Podría decirse que la falta de atención crónica de que han sido objeto las advertencias lanzadas en estos informes y la ausencia prácticamente total de reparación para todo el pueblo de Kosovo han sido los principales catalizadores del actual conflicto. Si queremos asegurar una paz duradera para Kosovo, debemos romper de una vez por todas esta larga cadena de impunidad. Sólo si se logra hacer rendir cuentas por sus actos en Kosovo a todos los responsables de violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario -en la situación actual y durante la década precedente- podremos albergar alguna esperanza de ver cómo se evitan futuros conflictos y echa raíces en la región una verdadera cultura de los derechos humanos. Pierre Sané Secretario General |
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Comunicados de 1999 |