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Amnistía Internacional - Declaración pública
8 de abril de 1999



República Federativa de Yugoslavia -- Kosovo
AI hace un llamamiento a favor de los refugiados y reclama que nadie sea enviado a un tercer país en contra de su voluntad

Amnistía Internacional reitera su llamamiento para que la comunidad internacional asegure la protección de los miles de refugiados causados por la crisis humanitaria que vive Kosovo, y expresa su alarma ante las noticias sobre la falta de información acerca del paradero de miles de refugiados que se encontraban en Macedonia o querían entrar a dicho país.

«Ningún refugiado debe ser enviado a un tercer país salvo que lo desee voluntariamente, y debe hacerse todo lo posible para mantener unidas a las familias, dando prioridad a las personas más vulnerables y a las que tienen necesidades especiales», manifestó Amnistía Internacional en un comunicado emitido ayer en su sede central en Londres.

Amnistía Internacional expresó su preocupación por el tratamiento de los refugiados en una carta enviada hace dos días a los participantes en la reunión extraordinaria del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios, que se reunió ayer en Ginebra, con la participación de representantes del ACNUR, el Comité Internacional de Cruz Roja y la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, entre otros. AI ha manifestado que los refugiados deben tener acceso a un estatuto de asilo que les facilite la máxima protección para evitar una posterior devolución a sus lugares de origen en condiciones que no faciliten su seguridad, como ocurrió en el pasado con refugiados de Bosnia.

En el comunicado emitido ayer, Amnistía Internacional expresó su alarma tras ser informada por observadores que están en la zona de que el éxodo de personas de etnia albanesa que tratan de huir de Kosovo se ve obstaculizado por el cierre de las fronteras con Macedonia y Albania, y también por las órdenes que está impartiendo la policía serbia para que den la vuelta y regresen.

Estos alarmantes informes se han recibido después de que las autoridades serbias decretaran un «alto el fuego unilateral» en Kosovo y pidieran a los ciudadanos de etnia albanesa que huyen de la provincia que regresen a sus casas.

«Muchos de los que intentan salir de Kosovo -sobre todo mujeres, niños y ancianos- llevaban incluso cinco días esperando cruzar la frontera y están debilitados por la falta de alimentos y el agotamiento», ha declarado Amnistía Internacional.

«Estas personas necesitan atención médica urgente y no tienen ningún lugar a donde regresar», ha añadido la organización, expresando su inquietud ante los informes según los cuales las autoridades macedonias están devolviendo a algunos refugiados a la frontera y enviando a otros a terceros países en contra de su voluntad.

La organización ha pedido a la comunidad internacional que comparta con los países vecinos la responsabilidad por la seguridad y el bienestar de los refugiados.

«Aunque varios países -como Canadá, Rumanía, Estados Unidos, Turquía y varios Estados miembros de la Unión Europea- han decidido aceptar a un número limitado de refugiados, los lugares ofrecidos hasta ahora son sólo una fracción del total necesario», afirma Amnistía Internacional.

Los refugiados en el norte de Albania han presenciado ejecuciones extrajudiciales sistemáticas realizadas por las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares mientras obligaban a la gente a abandonar sus casas en ciudades y pueblos. Aunque es difícil confirmar la exactitud de estos informes debido a la imposibilidad de que los periodistas extranjeros y otros observadores internacionales accedan a la zona, muchos de ellos parecen verosímiles.

Un número desproporcionado de quienes han logrado huir del país son mujeres, niños y ancianos. Muchos de los que llegan siguen declarando que durante la expulsión o la huida, miembros de la policía, de las fuerzas armadas o paramilitares serbios los interceptaban y separaban a los hombres de las mujeres y los niños.

Los hombres eran detenidos, mientras se ordenaba a las mujeres y a los niños que prosiguieran el viaje, o agrupados y trasladados a otro lugar. Otros refugiados han informado de que las fuerzas armadas los detuvieron y utilizaron como escudos humanos en los enfrentamientos con el ELK.


Comunicados de 1999

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