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Amnistía Internacional - Declaración pública 1 de abril de 1999 Índice AI: EUR 70/23/99/s Servicio de Noticias: 063/99 |
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| República Federativa de Yugoslavia -
Provincia de Kosovo Con el aumento masivo del número de refugiados de Kosovo que han sido expulsados de sus hogares o huyen atemorizados, la necesidad de garantizar que reciben protección de acuerdo a las normas internacionales sobre refugiados es más acuciante que nunca. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha convocado una reunión de urgencia del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Humanitarios para el próximo martes 6 de abril en Ginebra. En esta reunión, los gobiernos y el ACNUR debatirán numerosos asuntos relativos a la protección de los refugiados de Kosovo. Amnistía Internacional cree que en la reunión deberán tenerse en cuenta los siguientes puntos: Durante la crisis de Bosnia y Herzegovina, los países de Europa Occidental aplicaron planes de protección temporal para enfrentarse a la afluencia de refugiados. Sin embargo, con frecuencia esta protección temporal no garantizó adecuadamente la protección contra la devolución (refoulement), y en algunas ocasiones los países de acogida la dieron por terminada y devolvieron a refugiados bosnios a una situación en la que sus derechos humanos no estaban adecuadamente garantizados. Como en el caso de Bosnia y Herzegovina, una gran proporción de los que huyen de Kosovo cumplirían los criterios que fija la Convención de la ONU sobre los Refugiados para ser considerados refugiados. La comunidad internacional debe tomar medidas para garantizar que los solicitantes de asilo de Kosovo reciben una protección efectiva y duradera contra la devolución. Amnistía Internacional ha recibido informes concordantes y verosímiles según los cuales miembros de las fuerzas de seguridad y las unidades paramilitares yugoslavas llaman a las casas y los apartamentos y dan a sus moradores unas pocas horas para irse. Las órdenes van acompañadas de amenazas de muerte y malos tratos. Informes recientes indican incluso que hay agentes de policía o miembros de las fuerzas de seguridad que expulsan a las personas de sus hogares y luego se instalan en ellos. En otros casos, quienes han salido de las ciudades dicen haber visto casas y apartamentos en llamas en barrios residenciales. Algunas de las expulsiones, en las que se ordena a los expulsados que suban a camiones o autobuses, parecen organizadas previamente. Varios miles de personas han sido expulsadas de sus hogares en Pristina y transportadas en vagones de trenes cerrados hasta la frontera con Macedonia. A otras las han dejado que vayan a donde quieran, en muchos casos a pie. También hay quienes han huido con sus familias por temor a perder la vida. Varios de los que han sido expulsados o han huido hablan de ejecuciones perpetradas por fuerzas paramilitares o de seguridad durante el viaje o en el momento de la expulsión pero, al no haber periodistas ni otros observadores extranjeros, hasta ahora no se han podido verificar sus relatos. Muchos informan de que han tenido que pagar grandes sumas para que les permitieran pasar, o les han robado el dinero y los objetos de valor que llevaban consigo. Agentes de las fuerzas de seguridad yugoslavas también les han confiscado los documentos de identidad antes de darles permiso para cruzar la frontera y les han quitado las matrículas de los automóviles, en lo que parece un intento de impedirles ejercer su derecho a regresar a sus hogares. Al menos 150.000 personas han huido de Kosovo en busca de la relativa seguridad de los vecinos Macedonia, Albania y Montenegro desde que la OTAN comenzó los ataques aéreos el 24 de marzo. La mayoría están exhaustas y, según los informes, algunas han muerto en el camino o tras cruzar la frontera. Se estima que el número de desplazados internos que habían huido o habían sido expulsados previamente y que hasta ahora no han podido salir de la provincia es de decenas de miles. Hay una gran preocupación por su seguridad. Especialmente preocupantes son los informes que indican que los hombres en edad militar son separados de las mujeres, los niños y los ancianos. No se han podido confirmar estos informes, pero la proporción de hombres entre los refugiados que cruzan las fronteras de Kosovo es pequeña. |
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Comunicados de 1999 |