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La decisión sobre Pinochet: Nace
una nueva era para los derechos humanos
La decisión del ministro de Interior del Reino Unido de ordenar
que siga adelante la petición de extradición en el caso de Augusto
Pinochet marca el nacimiento de una nueva era para los derechos
humanos, según ha señalado hoy Amnistía Internacional.
La organización de derechos humanos ha manifestado: «En la víspera
del 50 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos,
ni las víctimas de violaciones de derechos humanos ni los defensores
de estos derechos en todo el mundo podrían haber soñado con una
reafirmación más efectiva de los principios expuestos en la Declaración».
La petición formal por parte del gobierno español para que se permitiera
la extradición, la decisión de la Cámara de los Lores británica
de no otorgar la inmunidad al ex general y esta última decisión
del ministro de Interior del Reino Unido constituyen algunos de
los avances más importantes en materia de derechos humanos desde
que se adoptó la Declaración Universal en 1948.
Amnistía Internacional ha subrayado: «Considerando las espantosas
violaciones de derechos humanos que siguen cometiéndose en todo
el mundo, el aniversario que se celebra esta semana será motivo
de vergüenza para muchos gobiernos. Por ello, resulta profundamente
alentador ser testigos de un paso tan importante contra la impunidad,
sobre todo teniendo en cuenta la lucha que están librando en Chile
desde hace un cuarto de siglo las víctimas y sus familiares».
Tras esta histórica decisión de Jack Straw, el siguiente paso será
que el Metropolitan Magistrate (figura jurídica similar al juez
de instrucción) compruebe si los gobiernos de España, Suiza, Bélgica
o Francia han presentado pruebas suficientes para justificar la
extradición. Si resuelve que sí lo han hecho, ordenará que el ex
general permanezca detenido en espera de que el ministro de Interior
decida si Pinochet será entregado a las autoridades de estos cuatro
gobiernos o si, en caso de que el fiscal general de Inglaterra y
Gales inicie una investigación penal, el ex general permanecerá
en el Reino Unido. De acuerdo con las leyes tanto británicas como
internacionales, no se podría tolerar que en esta decisión influyeran
factores políticos, económicos o de otro tipo.
Amnistía Internacional ha declarado: «Mediante su cargo parlamentario
autodesignado, la Ley de Amnistía de 1978 y las disposiciones especiales
de la Constitución chilena, Augusto Pinochet ha erigido un muro
impenetrable en torno a él y a otros acusados de violaciones de
derechos humanos, por lo que en Chile resulta prácticamente imposible
someterlo a juicio. La decisión de hoy acerca un poco más a la justicia
a las víctimas y a sus familiares»
Información general
El arresto de Augusto Pinochet en Londres el pasado 17 de octubre
de 1998 fue resultado de una comisión rogatoria para interrogarlo
que había presentado el juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional
española. El juez Garzón había estado investigando casos de
violación de derechos humanos que constituyen crímenes contra la
humanidad cometidos en Chile durante el régimen de Augusto Pinochet.
El 28 de octubre de 1998, el Tribunal Superior de Justicia
de Inglaterra y Gales declaró que su detención no había sido legal
fundándose en que Pinochet gozaba de inmunidad contra el procesamiento,
dada su condición de ex jefe de Estado. Amnistía Internacional se
personó como tercera parte en el recurso presentado posteriormente
contra la resolución del Tribunal Superior ante la Cámara de los
Lores para que analizase las cuestiones jurídicas que suscitaban
preocupación en torno al arresto.
Las fuerzas armadas bajo el mando de Augusto Pinochet aplicaron
una política basada en la comisión sistemática y masiva de violaciones
de derechos humanos y en una represión a gran escala, ejerciendo
un control absoluto sobre los recursos del Estado y utilizándolo
para cometer violaciones de derechos humanos, aprobando leyes represivas,
negando a las víctimas remedio judicial, utilizando el sistema judicial
para perseguir a los disidentes, colocando a la sociedad en una
situación de indefensión total y generando un ambiente de terror
entre la población.
Estos crímenes contra la humanidad cometidos mediante actividades
de terrorismo de Estado, según el derecho internacional, están sometidos
a los principios de la jurisdicción universal. Asimismo, la
Ley Orgánica del Poder Judicial y el Código Penal de España contienen
disposiciones que garantizan la jurisdicción de los jueces españoles
para juzgar estos crímenes.
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