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Tribunal
Penal Internacional: AI pide al gobierno español que cambie su posición
sobre los puntos clave para asegurar un tribunal independiente y
eficaz
Asociaciones y personalidades de todos los sectores de la justicia
española, desde la Asociación Profesional de la Magistratura a Jueces
para la Democracia, apoyan un manifiesto con las reivindicaciones
de AI, a una semana de que se inicie la Conferencia Diplomática
y mientras siguen en duda varios puntos esenciales para la
creación y funcionamiento de Tribunal Penal Internacional.
(Madrid). La Sección Española de Amnistía Internacional ha pedido
al Gobierno español que modifique su postura sobre varios
puntos esenciales para que el futuro Tribunal Penal Internacional
(TPI) sea realmente justo, imparcial y eficaz, a una semana
de que se inicie en Roma la Conferencia Diplomática que ha
de decidir su creación y funcionamiento.
Uno de los temas claves
en discusión es si el Consejo de Seguridad de la ONU podrá
paralizar o demorar los procesos iniciados por el TPI, opción
que apoya el Gobierno español, entre otros, y rechaza Amnistía
Internacional.
Otro tema crucial es que el fiscal pueda presentar autos de
procesamiento basados en informaciones proporcionadas por víctimas,
familiares y otras fuentes fiables, opción que no apoya el Gobierno
español, que considera que los autos de procesamiento sólo pueden
basarse en información facilitada por los Estados, el Consejo de Seguridad o el Secretario General de la ONU.
Las peticiones de la
organización mundial de derechos humanos vienen avaladas por
el apoyo de un amplísimo abanico de la justicia española a
un manifiesto que se presenta hoy, en el que se recogen las
reivindicaciones que la organización considera básicas para que
el Tribunal Penal Internacional no se convierta, en opinión
de AI, en un "remedio ilusorio, que quizá incluso podría
llegar a suponer un grave retroceso en el imperio de la ley
y de la justicia internacional".
El manifiesto ha sido
apoyado por más de un millar de personalidades y asociaciones
del mundo de la justicia, que abarcan desde la Asociación
Profesional de la Magistratura a Jueces para la Democracia,
además de diversos Colegios de Abogados y juristas de reconocido
prestigio como Clemente Auger, Baltasar Garzón, Fernando Álvarez
de Miranda, José Jiménez Villarejo, José Antonio Martín Pallín o
Luís López Guerra.
Temas claves en discusión
Las cuestiones claves que quedan sin resolver son las siguientes:
- ¿Podrá el Consejo de Seguridad impedir que una causa se investigue
o procese cuando esté considerando la situación en que
se ha originado, en virtud de la atribución que le concede
el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas para
mantener y restablecer la paz y seguridad internacionales?.
- ¿Podrá el fiscal emprender por iniciativa propia investigaciones
basándose en la información que le proporcionen las víctimas
o sus familiares, o cualquier otra fuente fidedigna, y
sometido sólo al debido examen judicial?.
- ¿Podrá el Tribunal Penal Internacional ejercer la misma competencia
universal sobre el genocidio, otros crímenes contra la humanidad
o los crímenes de guerra que cualquiera de sus Estados
Partes?.
- ¿Antes de empezar a investigar una causa, se requerirá al
Tribunal Penal Internacional que obtenga para actuar el
consentimiento del Estado que tiene la custodia del sospechoso
o acusado, del Estado en que se cometieron los crímenes,
del Estado del que la víctima es ciudadana, del Estado
del que el sospechoso o acusado es ciudadano, del Estado que
solicita la extradición del sospechoso o acusado, o de cualquier
otro Estado interesado?.
Posición del Gobierno español
La posición anunciada
por el Gobierno español no apoya una resolución positiva
de tres de las cuatro cuestiones claves en duda, por lo
que Amnistía Internacional ha pedido un cambio de su postura.
En concreto, el Gobierno español ha anunciado que apoyará
la tesis de que el Consejo de Seguridad pueda paralizar
investigaciones y procesos ya en marcha. En la práctica,
esta postura supone mantener el derecho de veto de las grandes
potencias.
Por otra parte, el
Gobierno español ha anunciado que tampoco apoyará la independencia
del fiscal para que presente autos de procesamiento basados
en informaciones de víctimas, familiares y otras fuentes
fiables, lo que socava la independencia del Tribunal para actuar
sin la interferencia del Consejo de Seguridad o de los Estados
afectados por un posible proceso.
El Gobierno español
tampoco apoya que el Tribunal pueda ejercer la jurisdicción
universal sobre cualquier Estado, sea o no Estado parte
del Tribunal, lo que restringe su ámbito de actuación. De hecho,
en virtud del derecho internacional, cualquier tribunal
de cualquier Estado tiene jurisdicción para juzgar casos
de genocidio, crímenes contra la humanidad y las violaciones
graves del derecho humanitario cometidos en cualquier lugar
del mundo, por lo que si se limita la capacidad de acción
del TPI a los países que ratifiquen su estatuto se debilitará
su relevancia.
Sin embargo, Amnistía
Internacional se congratula de que el Gobierno español haya
aceptado apoyar varios principios esenciales, entre ellos
la jurisdicción inherente o automática del Tribunal (sin
necesidad de que exista un consentimiento adicional por parte
de los Estados que hayan aceptado la jurisdicción del Tribunal),
y que en su competencia se incluyan los conflictos internos.
Amnistía Internacional
ha publicado un documento con 16 puntos esenciales, que
incluyen los anteriormente citados, además de otros extensos
documentos que analizan todos los aspectos relacionados con el
TPI.
Estos 16 puntos son,
en resumen:
- El Tribunal deberá tener competencia sobre el crimen de genocidio.
- El Tribunal deberá tener competencia sobre los crímenes contra
la humanidad.
- El Tribunal deberá tener competencia respecto de las violaciones
graves del derecho humanitario tanto en los conflictos armados
internacionales como en los no internacionales.
- El Tribunal deberá asegurarse de que la mujer recibe justicia.
- El Tribunal deberá tener competencia inherente (automática).
- El Tribunal tendrá la misma jurisdicción universal que tiene
cualquier Estado parte en ella respecto de estos crímenes fundamentales.
- El Tribunal deberá tener la potestad de determinar, en todos
los casos y sin injerencia política de ninguna clase,
si es competente y si ejercerá esa competencia.
- El Tribunal deberá ser un complemento eficaz de los tribunales
nacionales cuando éstos no puedan o no quieran procesar a los
responsables de estos graves crímenes.
- Un Fiscal independiente deberá estar facultado para iniciar
investigaciones por iniciativa propia, basándose en información
de cualquier fuente, y sometido sólo al debido examen
judicial. Asimismo, deberá estar facultado para presentar
órdenes de registro y de arresto, así como autos de procesamiento
para que el Tribunal los apruebe.
- Ningún organismo político, incluido el Consejo de Seguridad,
como tampoco los Estados, deberá estar facultado para
detener o incluso demorar una investigación o procesamiento
en ninguna circunstancia.
- Con objeto de garantizar que se hace justicia, el Tribunal
deberá organizar programas eficaces para la protección
de víctimas y testigos en los que participen y a los que
ayuden todos los Estados Partes, sin perjuicio de los
derechos de los sospechosos y acusados.
- El Tribunal deberá estar facultado para adjudicar a las víctimas
y sus familiares reparaciones en forma de restitución,
indemnización y rehabilitación.
- El Estatuto deberá garantizar a sospechosos y acusados el
derecho a un juicio justo de conformidad con las más importantes
normas internacionales en todas las fases del proceso.
- Todos los Estados Partes, y especialmente sus tribunales
y autoridades, deben colaborar plenamente y sin dilación
con el Tribunal en todas las fases de los procesos.
- El Tribunal deberá financiarse con cargo al presupuesto ordinario
de la onu, complementado, conforme a las adecuadas garantías
para su independencia, con el presupuesto para el mantenimiento
de la paz y aportaciones a un fondo fiduciario voluntario.
- No debe haber reservas al Estatuto
"Ningún gobierno
que apoye sinceramente el establecimiento de un Tribunal
independiente y eficaz puede negarse a apoyar estos principios",
ha dicho Amnistía Internacional.
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