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Guatemala:
AI pide que España exija medidas contra la impunidad como respuesta
al asesinato del obispo que denunció la verdad
La
organización reitera la urgente necesidad de proteger a los defensores
de derechos humanos.
(Madrid). El asesinato del obispo guatemalteco Juan Gerardi -impulsor
del informe sobre la verdad presentado el pasado viernes por la
iglesia guatemalteca- pone de relieve las consecuencias de la impunidad,
de la que siguen gozando la casi totalidad de los responsables de
violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado. Ni siquiera
los casos más recientes y emblemáticos -como la matanza de 11 indígenas
retornados en Xamán en 1995- han producido condenas judiciales.
La Sección Española de
Amnistía Internacional ha reiterado su petición de que se impulsen
medidas contra la impunidad. "El presidente de Guatemala ha
prometido hacer todo lo posible para esclarecer el sesinato de monseñor
Gerardi. Ojalá cumpla su palabra y la extienda a las miles de víctimas
de la represión denunciada en el informe
presentado el pasado viernes, en el que se acusa a las fuerzas armadas
de ser responsables de cerca del 90% de las violaciones de derechos
humanos ocurridas en el país", ha dicho un portavoz de la Sección
Española.
AI emitió ayer un comunicado
de condena tras conocerse la muerte del obispo Gerardi, y exigió
una investigación completa de su asesinato.
Durante 1997, con motivo
de una campaña sobre Guatemala, AI pidió reiteradamente al gobierno
guatemalteco que hiciese realidad su promesa sobre derechos humanos,
y al gobierno español una postura firme sobre el tema en sus relaciones
diplomáticas. Las respuestas de ambos gobiernos no fueron satisfactorias.
AI considera que una
paz auténticamente firme y duradera ha de basarse en la justicia
y en la genuina protección de los derechos humanos de todos los
guatemaltecos. La organización propuso el año un programa de 35
puntos para poner fin a la impunidad y a las violaciones de derechos
humanos. AI denunció la falta de voluntad política de las autoridades
para que se haga justicia, y que las violaciones de derechos humanos
no son sólo cosa del pasado. Durante la primera mitad de 1997, al
menos 66 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente.
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